Sucedió en el histórico cementerio judío próximo a St. Louis, en Estados Unidos. Casi 200 lápidas fueron atacadas, pero los investigadores todavía no pudieron determinar a los autores del acto de vandalismo.
La policía tiene una teoría en la que podría haber alguna organización que estuviera detrás del hecho antisemita, y que no sería obra de un único individuo.

