Trump en Israel: Homenaje en el Museo del Holocausto a las víctimas del «crimen mas salvaje»

Cuadrar la agenda de la visita del presidente norteamericano Donald Trump a Israel y Palestina no ha sido tarea fácil. En las 28 horas que ha permanecido en Tierra Santa, el presidente ha puesto a prueba a los equipos encargados de organizar el protocolo. Hasta el último minuto se han estado encajando cambios en su programa. Uno de los más significativos ha sido la ampliación de la visita al Museo del Holocausto, Yad Vashem donde inicialmente estaba previsto un recorrido de tan solo 15 minutos.

La tormenta desatada en la opinión pública judía por esa visita relámpago, para muchos insuficiente, fue aplacada arañando algo más de tiempo a la agenda oficial. “Hemos logrado que su paso no fuera tan efímero, pero nos hubiera gustado tener aún más tiempo para enseñarle todo lo que guardamos y hacemos aquí”, reconocía Robert Rozett, director de la Biblioteca de Yad Vashem tras la ceremonia.

Trump estuvo en el memorial de la Shoa más de media hora y conversó con supervivientes del Holocausto. Finalmente, rindió homenaje en la Sala del Recuerdo a los más de seis millones de judíos, asesinados por el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Tras reavivar la llama que ilumina continuamente el recinto y depositar junto a su esposa, Melania, una corona de flores sobre la lápida donde reposan las cenizas de varias víctimas, Trump alabó “el espíritu indestructible del pueblo judío” ante lo que definió como “el crimen más salvaje jamás cometido contra Dios y sus hijos”. “Nunca más”, sentenció el mandatario estadounidense, repitiendo el lema de Yad Vashem.

El momento más emotivo se produjo al término de la visita, cuando el director del museo, Avner Shalev, le obsequió con un facsímil del álbum personal de Esther Goldstein, una muchacha alemana asesinada cuando tenía 16 años en el campo de concentración de Auschwitz. Su hermana, Margot, la única superviviente de la familia, estaba presente en el acto en Yad Vashem y no pudo contener las lágrimas cuando Trump se acercó a saludarla. “Para nosotros ha sido muy importante se muestre al mundo que no olvidamos a las víctimas, y para ella especialmente, porque, a sus 87 años, ha podido ver como la memoria de su hermana y su familia sigue viva”, destacaba el bibliotecario Rozett. De los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto, 1,5 millones eran niños.

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