Un legislador árabe israelí renunció al parlamento en protesta por la nueva ley de identidad judía

El legislador árabe israelí Zouheir Bahloul de la coalición Unión Sionista, renunció a su escaño en la Knéset en protesta a la nueva Ley Básica: “Israel: Estado-judío del pueblo judío”, a la que calificó de racista.

Bahloul comunicó su decisión en un programa de TV israelí este sábado. “La ley me oprime y oprime a la población que me envió a la Knéset, y el gobierno somete a la Knéset a sus caprichos. La Knéset se ha convertido en un sello de la legislación excepcional y racista. Huyo de ella como se huye de un furioso fuego”, dijo.

La líder de la Unión Sionista, y de la oposición política en la Knéset, Tzipi Livni, respondió al anuncio de Bahloul diciendo que lamentaba su decisión, “especialmente en un momento en que la tiranía de la mayoría y el nacionalismo extremo está perjudicando a las minorías en nuestra sociedad. Este es el momento de combinar las fuerzas de todos los que creer en un Estado de Israel que sea tanto judío como democrático, con igualdad para todos”, dijo en un comunicado.

 

El Partido Laborista de Israel emitió un comunicado oficial lamentando el repentino anuncio de Bahloul, escribiendo que los miembros del partido “lamentaban escuchar la decisión de Zouheir Bahloul.”La ley del Estado-nación es una patada en la cabeza de más de un quinto de la población de Israel, que sería un Estado judío con o sin él. Cuando regresemos al poder enmendaremos esta ley también, y le agregaremos lo que se supone obvio, la palabra ‘igualdad’”.

La ley consagra a Israel como “el hogar nacional del pueblo judío”, define el asentamiento de comunidades judías como un valor nacional, y define el árabe como un idioma que tiene un estado “especial” en el estado, eliminando su carácter de oficial que mantuvo por 70 años.

Ahora formando parte de las Leyes Básicas de Israel que fungen como su constitución política, la legislación ha recibido opiniones a favor y en contra, tanto dentro como fuera de Israel, en lo que se considera una afrenta de la legislación a las minorías no judías del país, entre ellas, la población árabe, que representa cerca del 20% de la población, y la comunidad drusa de alrededor de 130 mil habitantes.

Miembros de la comunidad drusa han expresado su oposición a la ley del Estado-nación desde su aprobación en el pleno de la Knéset la semana pasada. Los diputados Akram Hasson (Kulanu), Hamad Amar (Israel Beitenu) y Salah Sa’ad (Unión Sionista ) apelaron a la Corte Suprema de Justicia contra el legislación. Netanyahu y miembros de gabinete sostuvieron este viernes reuniones con líderes drusos para abordar una posible respuesta al tema.

Haaretz/Enlace Judío

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