Sergio Pikholtz: «La DAIA requiere de un liderazgo estadista que la revitalice y que con su impronta la enaltezca»

A dos años del 38° Congreso Sionista se realizará el Vaad Hapoel 2018, del 22 al 24 de octubre en Israel

El presidente de la Organización Sionista Argentina, Sergio Pikholtz, será uno de los oradores en este Congreso del que participan 187 delegados y presidentes de las 33 federaciones sionistas de todo el mundo.

A pocos días de viajar a Israel, el presidente reelecto de la OSA mantuvo un diálogo en exclusiva con VIS A VIS en el que se refirió al encuentro de líderes sionisras de todo el mundo y explicó la responsabilidad y el compromiso que genera que la OSA sea una de las cuatro federaciones sionistas más importantes del mundo.

Además, como uno de los principales referentes de la dirigencia comunitaria dio sus impresiones sobre las próximas elecciones en la DAIA, analizó a la política comunitaria actual y expresó la necesidad de trabajar a mediano y largo plazo.

En los próximos días estará viajando al Vaad Hapoel. ¿Qué significa este hecho a tan solo dos años del Congreso Sionista?

En principio creo necesario explicar que el Vaad Hapoel es el mayor encuentro de líderes sionistas que se realiza cada año y que lleva adelante la Organización Sionista Mundial (OSM) en Israel en los cuatro años intermedios entre un Congreso Sionista y otro. Claramente es un encuentro político de orden mundial ya que, como sucede en todo el espectro judío, existen fuertes disputas entre los sectores sionistas liberales y los ortodoxos. Indiscutiblemente, la cercanía del 38º Congreso Sionista Mundial para 2020 incrementa la tensión política porque cada coalición avanza en sus propuestas y se prepara para la elección de delegados en cada país.

¿Qué representa para la OSA ser una de las 4 principales federaciones sionistas a nivel mundial? ¿Qué responsabilidades y compromisos conlleva?

Claramente ocupar ese lugar trae aparejado un desafío de liderazgo regional y de sostenimiento de la importancia de la OSA entre todas las Organizaciones Sionistas del mundo. Muchas veces el trabajo de las federaciones es desde un compromiso silencioso, ya que nuestro objetivo es mantener vital la centralidad de Israel en la vida de cada judío, de cada persona en particular, y otras veces ese trabajo es expuesto, porque asume la responsabilidad de una representatividad comunitaria manifiesta y explícita en relación a la difusión del sionismo.

¿Cuáles son sus desafíos tras haber sido reelecto? ¿Cuáles son los próximos proyectos que tiene la OSA?

El desafío mayor es ratificar a la OSA definitivamente como una de las tres instituciones centrales de la comunidad judía argentina, y la máxima referente en temas de sionismo e Israel. En lo específico respecto al futuro, nuestro trabajo está en la construcción de liderazgo joven sionista, trabajando con el Consejo Juvenil Sionista y apoyando actividades de otras corrientes juveniles. Este próximo fin de semana, sin ir más lejos, llevaremos adelante la segunda edición del Seminario de Diplomacia Pública Israelí con la colaboración de Hatzad Hashení, y en el mes de noviembre haremos un majané (campamento) de formación sionista para la conducción de los movimientos juveniles. Este encuentro es muy importante porque vamos a trabajar sobre lo valioso que resulta el sionismo desde su pluralidad y diversidad a la hora de construir un judaísmo inclusivo. Son muchas las actividades que organizamos, muchas de ellas junto al Comfederal de OSA en todo el país.

Como referente comunitario, ¿cómo ve lo que está ocurriendo hoy en base a las próximas elecciones de la DAIA?

Deberíamos establecer primero a qué nos referimos con lo que está ocurriendo en la DAIA. Creo que se viene de una crisis profunda y movilizadora, que aunque haya terminado con orden institucional, ha dejado secuelas. Ahora bien, es innegable y llama la atención que lo que pareciera dirimirse hoy en relación a las próximas elecciones sólo tiene que ver con quién toma el poder. Sería deseable que alguno de los candidatos y postulantes a cargos pensara en modernizarla, eficientizarla, abrirla a nuevos cuadros políticos comunitarios y convertirla en algo más relevante que aquello que lo que es hoy. Por otra parte, deberíamos saber si alguno piensa en conducirla para someterla a alguna otra organización. Más allá de estos interrogantes, creo que la inexistencia de un plan estratégico para la DAIA es el gran protagonista de esta elección.

¿Qué piensa de las listas que se presentan? ¿Cree que podría haber consenso para llegar a una unidad como se creyó que sería en un primer momento?

No considero la unidad como un valor en sí mismo. Creo que las personas somos diferentes, tenemos ideas diferentes, y apoyo que cada uno pueda pensar de una manera especial, sin simular acuerdos de fondo y similar proyecto comunitario con otros que en realidad tienen otra visión sólo para llegar juntos a una elección. Mi formación filosófica no me permite pensar en una comunidad uniforme y monocromática, soy adherente al valor del individuo actuando a favor de la construcción, y considero que cuando alguien tiene una idea firme, un pensamiento sólido y un plan de trabajo delineado, debe agruparse con quienes pueden adherir a esa idea y ese plan. No quiere decir que otros planes u otras ideas no sean buenas y respetables, sólo quiere decir que son diferentes. Una sola lista en la que no hay coincidencias programáticas es sólo un acuerdo para ocupar cargos, y de muy joven he aprendido que los cargos no son importantes, sino lo que hagamos con ellos. La unidad en el acuerdo y la visión compartida suena muy razonable y la aliento, pero la unidad para ocupar cada uno un cargo es de la vieja política. Los acuerdos de unidad en todo caso deberían generarse en un consenso llamado a terminar con los viejos vicios de juntarse para las elecciones y pensar una DAIA y una comunidad de mediano y largo plazo, sin embargo lo que ha abundado en los últimos tiempos es precisamente lo contrario, falta de idoneidad y de voluntad de acordar programáticamente.

¿Qué piensa de la política comunitaria?

Que los dirigentes, como en la política en general, estamos lejos de los problemas reales de la gente. Que se dice una cosa y se hace otra. Enorme cantidad de instituciones se auto censuran porque dependen de tal o cual subsidio, y muchos directivos apuntan a ser elegidos o perpetuarse en sus cargos por influencia, no por representatividad. Usted puede pararse en la puerta de un colegio de la red escolar judía, en la puerta de una sinagoga o en la de una socio deportiva y preguntarle a cualquier persona que transita por allí qué opina de las elecciones de la DAIA. Mayormente la gente va a demostrar desinterés y desconocimiento, y aunque en la DAIA votan las instituciones y no las personas, es grave que la gente no sepa por qué su institución vota a tal o cual candidato. Por ejemplo, hablamos largamente sobre la necesidad de darle espacio a la juventud, sin embargo elija 10 organizaciones comunitarias cualquiera y fíjese si en alguna CD hay algunos miembros menores a 50 años. Casi no existen, las edades promedio superan los 60 o más. Le cuento algo: la OSA tiene 33 miembros en la CD, de los cuales cinco tienen menos de 35 años, poco más del 10%, y eso ya es una excentricidad que no se repite mayormente en las instituciones judías. Pregúntele a los jóvenes de las socio deportivas, de las Tnuot Noam del movimiento conservador o de las Tnuot Noar si les consultaron sobre qué opinan respecto a quién votar, o si los invitaron a formar alguna lista. Estoy seguro que nadie les preguntó nada.

¿Qué cree que debe mantenerse y qué modificarse?

En mi opinión, la DAIA tiene un valor intrínseco de representatividad que la hace insoslayable y con certeza la convierte en la organización judía más importante del país. De todos los judíos del país, no de los judíos de CABA y GBA solamente. Los judíos de Córdoba, de La Rioja o de Río Negro pueden vivir sin otras organizaciones comunitarias hoy sobredimensionadas, pero necesitan imprescindiblemente de una DAIA presente, independiente de los poderes políticos de turno e independiente de intereses sectoriales comunitarios. La DAIA requiere de un liderazgo estadista que la revitalice y que con su impronta la enaltezca.

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