La increíble historia del médico judío que descubrió la Hepatitis B y desarrolló una vacuna contra el cáncer de hígado

Los estudios judaicos que tuvo Baruch Samuel Blumberg lo llevaron a ser médico y más adelante a descubrir una de las enfermedades más letales en el ser humano y su posible prevención. La historia de este hombre que descubrió la Hepatitis B, sus interacciones con el cáncer de hígado y el desarrollo de la vacuna preventiva la cuenta Efraim Palvanov:

Baruch Samuel Blumberg (1925 – 2011) nació en el seno de una familia ortodoxa en Brooklyn. Estudió en la yeshiva (colegio) de Flatbush y después atendió a la preparatoria Far Rockaway en Queens. Después de hacer su servicio militar en el ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, Blumberg estudió matemáticas y medicina en la universidad de Columbia. Se graduó en 1951 y trabajó como médico varios años, después se inscribió en la universidad de Oxford para hacer un doctorado en bioquímica. Décadas más adelante, sería elegido Maestro del prestigioso colegio de Balliol en Oxford (fundado desde 1263); fue el primer norteamericano y el primer científico en recibir ese título.

En 1960, Blumberg descubrió el antígeno de la hepatitis B y pronto demostró que el virus era una de las principales causas de cáncer de hígado. Su equipo empezó a trabajar en una prueba para la detección y en una vacuna; exitosamente produjeron ambas. Aunque Blumberg tenía la patente de la vacuna, la regaló para que cualquiera pudiera usar sus descubrimientos gratis y salvar cuántas vidas fueran posibles. En un estudio que se hizo a los 30 años de haber salido al público, se descubrió que la vacuna había reducido la infección de un 20% a un 2% en la población, y había evitado el 90% de las muertes por cáncer de hígado. Por eso muchos la han llamado “la primer vacuna contra el cáncer”.

Blumberg recibió el premio Nobel en Medicina por su trabajo con la hepatitis B, y sus “descubrimientos con respecto a mecanismos nuevos que originan y diseminan enfermedades infecciosas.” En 1992 fundó en un trabajo conjunto la Fundación por la Hepatitis B. Está asociación se dedica a ayudar a personas contagiadas a sobrellevar de mejor manera la enfermedad en su vida diaria, además otorga financiamiento para fomentar la investigación hacia la cura.

En el entretanto, Blumberg enseñó medicina y antropología en la universidad de Pensilvania. Sorprendentemente, también dirigió el Instituto de Astrobiología de la NASA; fue presidente de la Sociedad Filosófica de América; un miembro distinguido del Consejo Científico y Médico para la Asesoría, al igual que del Congreso de Bibliotecas. Trabajó en el Instituto Nacional de la Salud y el Instituto para la Investigación del Cáncer.

Blumberg fue observante de la Torá toda su vida, y rara vez faltaba a su clase de Talmud. El afirmaba que sus estudios judíos lo habían impulsado a ser médico, pues desde joven le permitieron educar y refinar su mente para destacar en ámbitos académicos. Además su primordial interés en la medicina surgió gracias a la frase talmúdica donde se afirma que “si alguien salva a una vida, salva al mundo entero.” Con méritos se ha dicho que Blumberg “previno más muertes de cáncer que cualquier otra persona en este mundo.”

 

Vía Jew of the Week / Enlace Judío

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