Guillermo Borger: «Me gustaría volver a ser presidente de la AMIA, tengo mucho para aportar»

El ex presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina, Guillermo Borger, habló en exclusiva con Vis á Vis por Radio El Mundo – AM 1070 sobre las elecciones que se llevaron a cabo en la DAIA, la convocatoria a Asamblea en la mutual pidiendo que no se reforme el estatuto y la presentación del libro «Asesinato a Nisman | Yo fui testigo», de Waldo Wolff y Delia Sisro y su deseo de volver a conducir la AMIA

Borger afirmó: «Tuve el gusto de estar anoche en la presentación del libro de Waldo Wolff y Delia Sisro. Me hubiera gustado que toda esta situación no existiera. Estamos hablando nada menos que del asesinato de un fiscal de la Nación. Increíble que tras tres años no esté esclarecido y todavía de alguna manera haya quien plantee la duda de si fue asesinado o se mató. Es un tema muy difícil de entender, más allá de que a 25 años del atentado a la AMIA con 85 muertos, el peor atentado terrorista que sufrió la Argentina, y no tengamos ninguna persona detenida. Todo esto complica la situación y ojalá la justicia que siempre confiamos pueda esclarecer. Por supuesto que hay importantes avances de investigaciones, de pericias como marcaron anoche tanto Delia como Waldo. Quien no tenga claro quién fue el fiscal Nisman y qué es lo que pasó, este libro es importantísimo para el esclarecimiento que tanto le hace falta a la Argentina y en particular a la comunidad judía».

Sobre las diferencias en la dirigencia comunitaria, dijo: «No me gusta utilizar la palabra grieta porque nos hace mal a los argentinos en general y a la comunidad judía en particular. Tenemos que trabajar desde el disenso, que es muy bienvenido y necesario, pero buscando puntos de unión y acercamientos en forma permanente con altura y respeto. Tenemos que trabajar en mayor unión. No hablo de fragmentación. Hay que trabajar desde lo positivo, tratar de unirnos, trabajar en conjunto tanto la AMIA como la DAIA, tener una buena relación con el Estado pero también mantener la personalidad absoluta de las instituciones».

Sobre la Asamblea de la AMIA y la carta del Bloque Unido Religioso (BUR), que decía que no estaba de acuerdo con ningún tipo de reforma del estatuto, manifestó: «Me tocó conducir la AMIA desde la presidencia en más de cinco años que fue la gestión más larga en uso de la presidencia. Conocemos y trabajamos permanentemente con el estatuto, que es absolutamente inteligente y bien hecho históricamente. Nos acompaña hace más de 100 años de existencia de la AMIA. Entiendo por supuesto que no hay que reformar en absoluto el estatuto».

– ¿Hacia dónde va la comunidad judía argentina?

«La comunidad deber ir y manifestar, mostrar y ser ejemplar y hacer un trabajo de unidad. Absoluta unidad y trabajo en conjunto. Cada uno con su rol. La DAIA tiene su rol político específico y la AMIA tiene su rol social específico. El estar juntos, más allá de compartir un mismo edificio comunitario, y trabajar en absoluta alineación en todos los puntos relevantes que hacen a la comunidad. Un trabajo en conjunto generando permanentemente encuentros positivos, y no solo desde el disenso, que es importante pero con respeto y con altura. Sin lugar a dudas la AMIA y la DAIA deben trabajar juntas. Durante nuestra gestión tuvimos el gusto de compartir cada vez que teníamos alguna disputa relevante. Situaciones relevantes como acompañar a la presidenta de la Nación (Cristina Kirchner) a las Naciones Unidas, ahí estábamos la AMIA y la DAIA juntas. Hay que hacer un trabajo de esclarecimiento permanente. Hoy yo diría que tiene que ver con la educación. Hay que mandar mensajes, convocar a través de charlas de esclarecimiento y en trabajo en conjunto con las escuelas y eso que hace que la formación es la educación. Buscar esa sensibilidad y a través de esa educación que la gente vaya conociendo lo que es la AMIA, lo que es la DAIA, que es la representación política como su misma denominación lo dice, buscando la dignidad del pueblo judío ante las autoridades locales. Y la AMIA es fundamentalmente un trabajo social con la educación, con la red escolar judía, con la asistencia social general, con la cultura. Son dos roles específicos que no comparto y hay bastante ignorancia en eso y es responsabilidad también de la dirigencia comunitaria de las instituciones centrales que tienen que tratar de esclarecer lo más posible y a través de eso que vaya acercando a los judíos. Si bien la AMIA tiene un importante caudal de socios, unos 35.000, tenemos que acercar a los más de 200.000 judíos que tenemos en nuestro país de la comunidad. Tenemos que ayudar a esclarecer, difundir y trabajar con los que no están en la comunidad».

Sobre si le gustaría presidir la AMIA nuevamente, aseguró: «La verdad que sí. Siento que tengo mucho para aportar tras cinco largos años de mi conducción. Por supuesto que aprendí muchísimo y entiendo que todo ese conocimiento, ese antecedente y haber trabajado hace poco para tratar de trabajar en unidad con la DAIA. Todo esto me da un viraje importante de conocimientos y me gustaría mucho poder volcarlo en una nueva conducción de la AMIA».

Finalmente, comentó: «Quedé a un costado de las elecciones de la DAIA por intentar unir a los distintos factores. Lamentablemente salió la búsqueda de protagonismos personales».

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