Nombraron como Justos entre las Naciones a dos holandeses que salvaron a niños judíos durante el Holocausto

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Johannes y Yantia Kreil fueron nombrados Justos entre las Naciones en una ceremonia emotiva en el Museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén este lunes.

La pareja holandesa escondió a dos niños judíos durante el Holocausto, Gershon Eisenman y Michael Yemenfeld. Michael, quien solicitó el reconocimiento, falleció hace tres semanas.

El evento se celebró en presencia de miembros de la familia de los sobrevivientes, representantes de la embajada de los Países Bajos en Israel, miembros del Comité de los Justos entre las Naciones y familiares y amigos de los homenajeados. El premio fue otorgado a Sandra Zbanenbuch-Kreil, nieta de Yantia Kreil.

Michael Yemenfeld nació en Amsterdam en 1934 en el seno de una familia de judíos observantes de origen polaco.

Después de la invasión alemana a los Países Bajos, cuando a los judíos se les ordenó usar una insignia amarilla, su familia vivió atemorizada. En 1942, cuando se iniciaron las deportaciones, el padre de Michael cavó un agujero debajo del piso de su casa que sirvió como escondite en momentos de peligro.

Los alemanes descubrieron a la familia en 1943. Los padres fueron internados en el teatro holandés en Amsterdam, y Michael fue trasladado a un escondite frente al teatro. La hermana de Michael, Miriam, nacida en 1942, fue enviada a otro escondite y no fue arrestada junto con el resto de la familia.

Más tarde, Michael se enteró que sus padres habían sido deportados al campamento de Westerbork. Gracias al grupo clandestino “NV”, dirigido por John Theo Woortman, quien fue reconocido como Justo entre las Naciones en 1981, Michael fue trasladado al sur de Holanda en tren. Luego pasó de un lugar a otro, de familia en familia. Aprendió a adaptarse, a comer lo que había y a comportarse como un niño cristiano. Su nombre fue cambiado a Kees. Finalmente, llegó a la casa de Kreil, donde permaneció por una larga temporada.

Johannes y Yantia Kreil vivían en Kaatsheuvel con sus dos hijos, Harold y Marion, que eran poco mayores que Michael. Su casa estaba a lado de la escuela local donde Kreil enseñaba.

La familia Kreil escondió a otro niño judío que llegó a través del grupo NV: Gershon Eisenman, nacido en 1937. Gershon, llamado Gerrie, y Michael se hicieron amigos.

Michael y Gershon se quedaron en la casa de la familia Kreil donde brindaron refugio a niños holandeses huérfanos por el bombardeo en la ciudad de Rotterdam.

Ambos permanecieron con la familia Kreil hasta el final de la guerra. Los padres de Michael perecieron. Tras la liberación, los padres de Gershon vinieron a recoger a su hijo y sugirieron que Michael viviera con ellos. Finalmente Michael eligió mudarse con la familia Eisenman. Su hermana Miriam, quien sobrevivió a la guerra, fue adoptada por la familia holandesa que la salvó.

Posteriormente Michael ingresó a Prosdor en Hilversum, una institución judía sionista-religiosa y en 1952 emigró a Israel, donde estudió, se casó y en 1967 nació su hija. Gershon también emigró a Israel, se casó y tuvo dos hijos en Jerusalén.

Michael Yemenfeld mantuvo contacto con la pareja que los salvó. En su libro, escribió que gracias a su esfuerzo sobrevivió, formó una familia en Israel y mantuvo contacto con ellos a lo largo de los años. Michael presentó una solicitud a Yad Vashem para que reconociera a la pareja Kreil, pero hace unas semanas murió y no estuvo presente en la conmovedora ceremonia.

La viuda de Michael Yemenfeld, Narcissa, dijo a Radio Kan Reshet Bet, que en una de sus visitas a Holanda, ella y su difunto esposo le preguntaron a Johannes Kreil qué los motivó a esconder a dos niños judíos cuando sabían que estarían en peligro. Johannes respondió: “Eso es lo que pensé que debía hacer”.

Narcissa agregó que su esposo deseaba traer a los Kreil a Israel para plantar un árbol en su nombre, pero no logró hacerlo debido a su situación económica. Narcissa lamentó que Michael no estuviera presente en el evento de hoy.

Roni, el hijo de Gershon Eisenman dijo en la ceremonia: “Mi padre y Michael asistieron a la escuela y podían salir a la calle. Esto no habría sucedido sin la ayuda de otras personas en la comunidad para que los niños judíos pudieran sentirse seguros”. Los nietos de Michael y mi padre que están aquí hoy son una prueba viviente del extraordinario coraje y esfuerzo de los Kreil y de ese vínculo cercano y eterno con su familia. Les estamos eternamente agradecidos por esto. Bendito eres Tú, D-os nuestro, Rey del Universo que nos diste vida, nos sostuviste y nos permitiste llegar a este momento”.

Fuente: Arutz Sheva/Enlace Judío

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