Carta de un sobreviviente de la Shoá, que vive en Israel en tiempo de misiles

Federico Rosenmeyer y su esposa Alicia, son dos odontólogos que hicieron Aliá hace años. Escribieron una carta dirigida a sus amigos de la Argentina. Federico es un sobreviviente de la Shoá y quiso expresar en un correo electrónico sus sensaciones de vivir en Israel, de los homenajes recibidos en Iom Hashoá y tener que correr a los refugios en tiempos de misiles.Una de las personas que la recibió, se la envió a Vis á Vis para publicarla.

Hola Amigos

Las vivencias que tuvimos los últimos días solamente se pueden sentir o experimentar viviendo en este país.¿A qué me refiero cuando hablo de este país?

Por un lado existe hace cuatro milenios y que volvió a nacer hace 71 años.

Es un país al que volvieron seiscientos mil Judíos hace 3500 años escapando de la esclavitud en Egipto y que, repitiéndose la historia, hace 71 años la misma suma (alrededor de seiscientos mil Judíos, entre ellos ancianos y niños), vencieron a 20.000.000 de árabes musulmanes .

Es un país con setenta, repito, setenta distintas inmigraciones, que viven en armonía y crecen juntos.

Pero volvamos al tema de los últimos días.

El miércoles, víspera del Iom Hashoá me pidieron que relatara mis vivencias y las de mis abuelos bajo el régimen nazi.

Esta vez fue en el salón de actos de un pueblo cercano, Ajusat Barak.

El acto comenzó con las palabras de de jóvenes quienes relataron lo que sus abuelos les habían contado y terminó con mi exposición. No me es nada fácil contarlo. Me emociono, lloro y cada año me propongo no repetir esa historia, pero lo hago porque lo siento como una obligación.

En los últimos años fui invitado a hablar en los lugares más diversos. En una escuela antroposofía en la ciudad de Tivon ante 200 alumnos y profesores; en la Biblioteca de la ciudad de Afula ante 60 personas, la mayoría eran soldadas, una vez ante un grupo de mujeres jóvenes musulmanas en el pueblo árabe de Sulam, etc.

¿Porque lo sigo haciendo? Porque pasa el tiempo y me doy cuenta cuan rápidamente disminuye el número de sobrevivientes y por el aumento del antisemitismo en el mundo.

Pero vino la gratificación. Unos días antes de Iom Hashoá habían telefoneado de «Zahal» (Ejército de Defensa de Israel) para avisar que iban a venir a visitarnos a mi esposa y a mí. Se hicieron presentes una oficiala joven y el capitán de su escuadrón al que pertenecían y estuvieron charlando con nosotros. Nos trajeron dos diplomas, encuadrados, uno para Alicia como esposa de sobreviviente, y otro para mí.

Cuando les agradecimos la hermosa visita nos dijeron que eran ellos los que nos agradecían a nosotros por divulgar esas vivencias..

La ironía es que desgraciadamente después tuvimos que padecer la lluvia de 700, repito 700 misiles, disparados desde Gaza por Hamas y la Jihad Islámica, apuntando a escuelas, ómnibus y las vías del tren. Gracias a la enorme disciplina miles de personas corrieron en segundos a los refugios y al dispositivo de la Cúpula de Hierro sufrimos solamente cuatro muertes.

Y vendrá ahora el Día de recuerdo por los caidos en defensa de la Patria y por actos de terrorismo y seguiremos llorando para luego un día después festejar el Dia de la Independencia.

Todo esto produce en mí esa mezcla de orgullo, felicidad y tristeza por lo que aquí pasa y tenía mucha necesidad de compartirlo

Federico Rosenmeyer

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