La vida que tenemos como gente mayor en este bendito país. Por Freddy Rosenmeyer

Después de escribir sobre mis experiencias del Dia de la Shoá que fueron publicadas en Vis á Vis recibí muchísimos mails con muchas preguntas que voy a responderlas.

Ante todo qué significa pertenecer a la Asociación de (Nitzolei Shoá) (Salvados de la Shoá) equivale a Sobrevivientes del Holocausto.

¿Cómo se llega uno a ser miembro?

Hace unos siete años recibí un llamado telefónico

«Hola Federico», te llamo del Ministerio de Economía», (me asusté).

«Quiero preguntarle si alguna vez recibió dinero por alguna indemnización de Alemania?» (Me asusté aún más).

«¿Porque me preguntá eso?» » ¡Ah. perdón! Soy la Directora del Departamento de los Derechos de los Sobrevivientes de la Shoá y lo queremos incorporar, pero como el trámite es engorroso se puede obviar si ya ha recibido dinero de Alemania».

Le contesté: «Sí, en 1958 recibí 5000 marcos por interrupción de estudios pero no tengo ninguna documentación al respecto.”

«No importa. Pídala a la Embajada de Alemania y cuando la tengs nos envía una copia.»

Llamé a la Embajada y a los dos días vino un taxi (cien kilómetros) con un documentos.

Envié las copias al Ministerio de Economía y a partir de ese momento empecé a recibir un comprobante que me acreditaba como «Nitzol Shoá» y una carta que explicaba lo siguiente: “Si usted hubiera estado en Europa durante la Guerra recibiría un pago mensual, como (por suerte) no estuvo recibió uno anual, por eso a partir de este momento no tiene que pagar nada por medicamentos recetados.

Si bien los medicamentos aquí no son caros después de mi operación del corazón consumo nueve medicamentos diarios y siento el ahorro.

Pero no terminó ahí la cosa. Al contrario, comenzó una nueva etapa de mi vida. Recibí una ayuda económica por dos tercios del alquiler de la casa en la que vivimos.

Fui incorporado a un grupo de sobrevivientes que se reúnen dos veces al mes para escuchar excelentes conferencias, adonde también concurre mi esposa Alicia y formé parte de un grupo de ayuda psicológica con dos psicólogas excelentes. Ese grupo se disolvió porque fallecieron muchos pero me ofrecerieron tratamiento individual. La Psicóloga Jefa de la zona donde vivo me llamó para entrevistarme y atenderme. Concurro una vez por semana y me ayuda MUCHÍSIMO.

Yo creía que los beneficios se habían acabado, pero no.

Nosotros vivimos en un Moshav en medio del Valle de Jezreel que se extiende entre las ciudades de Beit Shean, al lado del río Jordan en el límite con Jordania, por el este y Afula por el Oeste. Está ubicado entre dos montañas famosas, tanto para el Judaísmo como para el Cristianismo y por el Sur está el Monte Gilboa, donde el primer Rey Saúl perdió su histórica batalla por lo cual asumió el Rey David y por el Norte tenemos al Monte Tabor, que fue el asentamiento de la Jueza Deborah (los jueces fueron los primeros gobernantes de Israel). En los Evangelios figura que Jesús fue de un Monte a otro por lo cual sobre el Monte Tabor hay un famoso Monasterio.

Sobre el Gilboa hay un hermoso pueblo, Gan Ner (el Jardín de la Vela). En Gan Ner funciona una extraordinaria Institución para la tercera Edad. , que se llama Dorot be Gilboa (las generaciones del Gilboa con cursos, conferencias, clases de computación, de cerámica, fotografía, gimnasia, yoga, música, películas, teatro y más y más.

Tiene 2000 socios (todos de kibbutzim y moshavim de la zona) (plural de kibbutz y de moshav). La diferencia es que el kibutz es un emprendimiento colectivo y el moshav cooperativo. Se paga una suma anual y más una pequeña por cada curso. Cuando fui a pagar me enteré que los «Sobrevivientes» pagamos menos de un tercio y que, somos unos veinte entre los trescientos que van diariamente que además recibimos un desayuno y un exquisito almuerzo.

Como es muy común los mayores jubilados pueden hacer un trabajo voluntario . Mi esposa Alicia enseña en escuelas primarias el cuidado de la boca por ser odontóloga y yo traduzco las cartas que los sobrevivientes reciben de Alemania.

Esto y lo que seguiré escribiendo es la vida que tenemos como gente mayor en este bendito país.

Freddy Rosenmeyer

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