18 de Julio como siempre. Por Martha Wolff

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Como siempre el 18 de julio de mañana la calle Pasteur desde Av. Corrientes hasta Av. Córdoba dejó de ser una calle comercial para convertirse en una Vía Dolorosa en la que una multitud llevó a cuestas el asesinato de 85 personas judías y no judías. La mayor parte de los negocios aledaños cerraron sus puertas así como los vecinos sus ventanas por esa concentración de duelo.

Como siempre fueron llegando y se fueron concentrando una al lado de la otra casi sin espacio libre. Al fondo como telón estaba una gran pantalla y el palco oficial de representantes comunitarios y del gobierno de otras destacadas personalidades.

Como siempre todo fue igual con diferente organización y con mucha seguridad, pero esta vez lo diferente fue que se sumaron las sirenas de la ciudad tanto policial como de demás instituciones que sonaron al unísono en memoria de las almas asesinadas como en épocas de guerra, porque fue una guerra declarada por el terrorismo contra la comunidad judía.

Como siempre al llegar jóvenes entregaban tarjetones con la foto y el nombre de cada uno de los fallecidos y en el reverso sus datos, sus vidas y su destino cruel al estar dentro o fuera de la AMIA. A mí me tocó el de Luis Fernando Kupchik, arquitecto, comerciante, 42 años, que tramitaba el sepelio de su abuelo, que lo amaba porque era un nieto con gran sentido del humor a quien disfrutaba, junto a sus primos Fabián y Pablo Schalit y un amigo de la familia Elías Palti. Así del honor de querer enterrar a su abuelo con el respeto y responsabilidad de la continuidad judía fueron cuatro los que murieron y se sumaron al cortejo fúnebre. Como siempre hubo hombres, muchos hombres llorando, muchas mujeres llorando, muchos jóvenes con los ojos enrojecidos de estupor y miles de manos en alto como siempre sosteniendo las fotos de los que ya no están entre nosotros porque el terrorismo rompió a las familias el derecho a estar juntas. En ese levantar sus imágenes y ver los brazos en alto, metafóricamente parecía la cúpula del Museo del Holocausto en Jerusalem donde miles de fotos de los incinerados, fusilados, apaleados, torturados, envenenados y todas las vejaciones máximas de los nazis se eleva mirando hacia el cielo en busca de piedad.

Como siempre todos los años se repite la historia de convocar y recordar, de acusar y reclamar Justicia. Cada año dirigentes y personas hablan y sus palabras son de pena por los que ya no pueden defenderse y son balas de palabras contra los culpables que están libres caminando por el mundo.

Como siempre todos los años los cantantes y músicos con espíritu democrático prestan sus voces y melodías por adhesión a la fecha y el motivo a convocarlos.

Como siempre todos los años se sigue reclamando Justicia.

Como siempre todos los años termina el acto y el retirarse de esa calle cuesta porque los pies pesan como el alma.

Como siempre como todos los años algo nuevo creativo acompaña en el barrio señalado como el lugar de la más grande tragedia terrorista del país y este año con los nuevos murales que expresan la barbarie sucedida.

Como siempre como todos los años se espera que el año que viene sea diferente.

Como siempre estoy sentada frente a mi computadora pero hoy coloqué la foto de uno de los 85 muertos para que me acompañe mientras escribo todo esto para que no vuelva a ser como siempre el año que viene su recordación para transformar las lágrimas en sonrisas cuando los culpables estén presos.

Como siempre ¡AMÉN!
Martha Wolff

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