Después de 37 años, la reina rumana que ayudó a los judíos en la Shoá fue enterrada en su país

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Los restos de la reina Elena de Rumania, reconocida como una justa entre las naciones por el museo de la Shoá ‘Yad Vashem’ de Jerusalem, fue enterrada en su país a 37 años de su muerte.
La reina falleció en Suiza en el año 1982, y desde entonces no se le había permitido a su familia enterrarla en Rumania.

La reina Elena, una justa entre las naciones

La reina Elena, una justa entre las naciones
(Ynet)
Durante la Segunda Guerra Mundial, Elena hizo uso de su autoridad limitada para aliviar la difícil situación de los judíos. Según varios testimonios, la reina tuvo una influencia decisiva para brindar asistencia a los judíos trasladados en el llamado ‘tren de la muerte’ que llegó a la ciudad de Roman del pogromo de Iasi, en el cual fueron asesinados más de 10 mil judíos. Además, según otros testimonios, Elena asistió a los judíos expulsados de Transnistria, a quienes conoció cuando su avión realizó un aterrizaje de emergencia en las cercanías del lugar.
El embajador de Israel en Rumania, David Saranga, fue invitado por la familia real a participar del funeral y le entregó a la nieta de Elena, la princesa Margarita, una carta escrita por el presidente Reuvén Rivlin.

El embajador David Saranga con la princesa Margarita

El embajador David Saranga con la princesa Margarita
(Ynet)
El escrito reza: “El pueblo judío está profundamente agradecido por los valientes esfuerzos de la reina Elena para salvar judíos durante la Shoá. Sus acciones agregan rayos de luz a la etapa oscura del Holocausto en Rumania”.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando el régimen comunista asumió el poder en Rumania, la familia real huyó a Suiza, donde murió la reina Elena en 1982. Su hijo, el rey Miguel I, regresó al país después de la caída de los comunistas, y recién ayer, domingo, se le permitió a la familia llevar los restos de la reina a su país.

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