EL «Peque» Schwartzman cayó en la final de Viena pero fue ovacionado por el público

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El argentino cayó en el encuentro decisivo del ATP 500 de Viena frente al local Dominic Thiem (primer preclasificado y número 5 del ranking), por 3-6, 6-4 y 6-3. Su premio no quedó solo en los resultados, más que positivos y que le dan un nuevo impulso en el cierre de la temporada: el público austríaco le regaló una enorme ovación en el final del partido para premiar el esfuerzo y su gran semana.

El Peque arrancó de la mejor manera la final. Aprovechó un comienzo algo errático del local y ya en el primer game del partido consiguió quebrarle el saque. De todas maneras, ya con su saque, quedó muy rápido con triple break point en contra y su ventaja prematura se escapó en un suspiro.

Schwartzman no se desanimó con el contratiempo y siguió buscando la diferencia ante su poderoso rival. Y en el quinto juego volvió a encontrar el hueco para un nuevo quiebre que lo puso otra vez adelante en el primer capítulo.

Esta vez pudo mantener la ventaja más allá de algún sacudón con su servicio. Y, tal cual el sello de su juego, nunca se relajó: quiso ampliar la diferencia y lo consiguió en un noveno game en el que consiguió el tercer break en cinco games de saque, para sellar en 6-3 el primer parcial a su favor.

Aunque Schwartzman no se relajó, Thiem empezó a encontrar una zona más cómoda del partido para él y así al menos detuvo la sangría. Se vio entonces un partido mucho más estable que en el comienzo, donde los dos se hicieron más fuertes con sus respectivos saques.

En ese contexto de paridad, los dos tuvieron chances aisladas de quiebres pero el primero que aprovechó fue Thiem. El austríaco apareció en el noveno game para llevarse un break fundamental, y luego con su saque ratificó la ventaja con solidez para llegar al 6-4. La final se fue entonces al tercer set.

Ya no encontraba el argentino la manera de sacar de su eje al número 5 del mundo, que pegaba más cómodo y entonces podía sacar a relucir la potencia y la precisión de sus golpes. Así, no sorprendió que llegada un nuevo y prematuro quiebre.

La historia empezó entonces a cerrarse. Casi no tuvo resquicios para recuperar la ilusión Schwartzman, que pareció algo frustrado al contemplar que por mucho que intentara no podría dar vuelta el trámite. En el cierre, con un nuevo break, Thiem se lanzó al festejo acostado en la cancha para recibir la ovación de su público. Por primera vez, iba a alzar la copa en la capital de su país.

Peque intentaba lograr su cuarto título en el circuito más importante del tenis mundial. Lleva ganados Estambul en 2016, Río 2018 y Los Cabos en julio de este año.

Esta fue su tercera final en la temporada, lo que convierte a este en su año más prolífico (en 2016 había jugado dos definiciones). Y tiene 39 éxitos en 2019, igualando así su registro top, conseguido en 2017.

La caída en la final complicó un poco más la ya difícil chance de Peque de entrar al Masters de Londres. Para eso, debería sumar no menos de 600 puntos, lo que equivale a ser finalista en el Masters 1000 de París, último torneo de la temporada «regular» y en el que la lógica del sorteo lo ubica en octavos de final contra el número 1 del mundo, Novak Djokovic. Y aún si sumara los puntos mínimos, dependería de otros resultados.

Fuente: Agencias

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