Claudio Avruj: «Mi anhelo es ser dirigente de la comunidad judía argentina»

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A pocos días de finalizar su gestión como secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, el Lic. Claudio Avruj le brindó una extensa entrevista a Vis á Vis, en la que se abordaron temas de la gobernabilidad, el recorrido como funcionario público, la relación del gobierno con la comunidad judía y si se considera un interlocutor entre ambos, y adelantó que quiere volver a trabajar como dirigente comunitario.

  • Estás concluyendo tu gestión con una muy buena noticia, ¿no?

Sí, gracias a Dios. Junto con todo el equipo acabamos de notificar la identificación del soldado 115 del Plan Humanitario de Malvinas y eso te hace sentir bien. Nosotros asumimos por pedido del presidente (Mauricio Macri) un compromiso ético y moral, fundamentalmente con los familiares de los Héroes de Malvinas y con la Causa Malvinas. Hoy en la reunión algún allegado a ellos decía que cuando se le identifica y se le pone nombre y apellido a la tumba a un soldado caído, ese soldado retorna a casa y es así. Entonces, a todos nosotros, y a mí en lo personal, me emociona y gratifica tener la posibilidad de encabezar este trabajo. Sin lugar a dudas es un hito fundamental en la gestión de gobierno y que por los años va a quedar como uno de los logros más importantes.

  • ¿Volverías a elegir este camino?

Sin dudas. Yo estoy muy honrado de haber tenido la posibilidad de ser funcionario público de este gobierno en este momento de la Argentina y de haber tenido las posibilidades de crear y ejecutar programas y acciones importantes. Obviamente esto le pasó a los funcionarios anteriores y les va a pasar a los que vengan, van a quedar cosas pendientes y esto es lo bueno de la vida y la dinámica de la democracia. Y como decimos en el judaísmo, y que lo aprendimos desde chicos: «No estamos obligados a concluir la tarea, sí estamos obligados a no abandonarla». Creo que mi granito de arena, con todo mi equipo, lo aportamos en la construcción de una agenda de Derechos Humanos Ampliada que la sociedad estaba exigiendo y requiriendo.

  • ¿Estás conforme con tu gestión? ¿Podés enumerar algunos logros y lo que creés que queda pendiente?

Estoy conforme, pero más que conforme estoy tranquilo porque dejamos todo en el trabajo. Fueron cuatro años de jornadas de 12 o 13 horas con sábados y domingos sin descanso. Sin lugar a dudas junto con el hito del Plan Humanitario Malvinas que ya hablamos hay muchos otros logros; el haber podido elaborar y ejecutar con la adhesión de 18 provincias el Primer Plan de Acción de Derechos Humanos de la Argentina, una deuda que la Argentina tenía consigo misma y con los Organismos Internacionales; haber creado por primera vez en el ámbito del gobierno una dirección sobre Políticas de Diversidad Sexual poniendo al tope de la agenda un tema tan importante; siendo un gobierno que algunos sectores se encargaron de estigmatizar como discriminador y xenófobo, fuimos nosotros los que trabajamos justamente creando la Dirección de Pluralismo Cultural y Multiculturalismo, donde trabajamos fuertemente con todas las colectividades como lo vengo haciendo desde hace 12 años cuando inicié en ésta actividad en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; ahora con un fuerte énfasis en los venezolanos, trabajando en la defensa de la democracia en Venezuela y la asistencia de los venezolanos en el país; el plan para los refugiados sirios también es un hito, en el que Argentina fue el primer país de la región en adherir; haber acompañado a la Comunidad Afrodescendiente como nunca se hizo logrando el decreto presidencial de adhesión en el marco del Decenio Internacional de los Afrodescendientes; trabajamos con la comunidad gitana, elevando un proyecto de ley al Congreso para que se determine un Día de Identidad Nacional para el pueblo gitano en recordación de su Holocausto en la Segunda Guerra Mundial, acompañar a la comunidad ucrania en su reclamo de reconocimiento del Holodomor (mi viaje a Kiev tiene un valor inolvidable) y todas las acciones de la comunidad Armenia de reconocimiento del genocidio que fueron víctimas; haber traído a Derechos Humanos el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) y haber creado por decreto del presidente el Consejo Consultivo de Pueblos Originarios, dándole así la máxima importancia en la agenda a la problemática con los Pueblos Originarios que, sin lugar a dudas, es uno de los segmentos más marginados de la Argentina; haber puesto sobre la mesa el Programa de Identidad Biológica, un derecho que están exigiendo millones de personas de saber su identidad y que no tiene que ver con lo sufrido durante la última dictadura; rescatando la experiencia de Abuelas de Plaza de Mayo que siempre hemos valorado. En esa experiencia de la identificación es trabajar con muchísima gente que busca sus orígenes, chicos robados, chicos vendidos, chicos con identidades sustraídas y chicos abandonados. De esto se trata el Programa de Identidad Biológica. Elaboramos el primer Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos, tema requerido por los organismos internacionales y por la Unión Europea que la semana entrante presentaré en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Es importante que se entienda que además de cumplimiento con los Derechos Humanos que las empresas y las PyMEs: aquellas que no se adecúen al cumplimiento de los Derechos Humanos no van a poder acceder al mercado internacional y en eso voy a seguir trabajando. Fuimos injustamente hostigados en función de prejuicios respecto a nuestro compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia, por lo que quiero ser enfático, frente a toda esta estigmatización que se quiso hacer del presidente Macri y a esta Secretaría. No hemos abandonado ningún juicio de lesa humanidad. Al contrario, en los años 2017 y 2018 fue récord en cuanto a sentencias y condenas, tenemos un récord en señalizaciones de sitios de memoria y no hemos abandonado jamás nuestro compromiso en la búsqueda de los niños y niñas apropiados y nuestra condena permanente al terrorismo de estado. Pero también es cierto que abrimos una nueva dimensión de diálogo en la Argentina que es reconocer el dolor de las víctimas de los grupos terroristas. Y esto que no quede ninguna duda. Jamás avalé ni avalaré la teoría de los dos demonios como algunos quieren adjudicarnos. Nosotros reconocemos que los grupos terroristas hicieron mucho daño y que la gente quedó muy dolida y muy herida por la ausencia del estado, entendemos que no hay jerarquías frente al dolor y la muerte pero jamás haré una equiparación entre las responsabilidades del estado frente a los derechos humanos y el accionar delictivo de personas o de grupos armados. No son comparables. Son dimensiones completamente distintas pero el dolor de las víctimas debe ser reconocido. Hubo una falsa premisa en la sociedad instalada en los gobiernos Kirchneristas en los cuales se quiso educar y convencer de que los derechos humanos son propiedad del progresismo. Y eso es totalmente falso, los derechos humanos no tienen ideología. Los derechos no son de derecha ni de izquierda. No son de un gobierno ni de un partido político, los derechos humanos son de la gente y para la gente. Obviamente los funcionarios públicos debemos estar abiertos a las críticas y a la opinión, eso es la democracia y la libertad; y lo defiendo. Lo que yo sí rechazo son las estigmatizaciones, los prejuicios, las acusaciones infundadas.

  • ¿Te sentiste el interlocutor entre el gobierno y la comunidad judía?

No. En esto tengo una convicción muy clara y fuerte a lo largo de mi vida: nadie, ninguna persona y mucho menos un funcionario público puede adjudicarse la interlocución en nombre de la comunidad, y el que lo haga está equivocado o tiene una soberbia que al final lo va a terminar condenando. Obviamente soy un hombre activo de la comunidad y así se me visualiza y tengo una identificación con una institución que es la DAIA, que es la que me formó junto con la B´nai B´rith. Esto es indiscutible. Pero el mérito de este gobierno de haberse relacionado con la comunidad judía como ningún otro tiene que ver, con el desarrollo que venimos desplegando de involucrarse con todas las colectividades desde hace 12 años con la decisión de Mauricio. Nosotros como hito también hemos declarado el programa Mosaico de Identidades, que lo veníamos trabajando en el Gobierno de la Ciudad y que hoy lo continuó Pamela (Malewicz) con todos sus logros. Esto tiene que ver con una política de estado y la comunidad judía se tiene que ver en ese conjunto de las colectividades. Obviamente la comunidad judía tiene una presencia importante, de un gran aporte y con dos temas de gran relevancia como son los atentados frente a los cuales nuestro espacio político tuvo especial sensibilidad, acercamiento y compromiso a diferencia del gobierno anterior; y estos temas de agenda no pasaron desapercibidos.

  • Pero es evidente la cercanía de este gobierno con la comunidad con decisiones muy importantes: derogación del Memorándum de entendimiento con Irán, declarar como Organización terrorista a Hezbollah, visita de Benjamín Netanyahu a la Argentina…¿por qué creés que esto sucedió?

A esto hay que agregarle que fue el primer presidente en encabezar el acto de Yom HaShoá desde el estado, de ser el primer presidente que abrió la Casa Rosada para homenajear sobrevivientes del atentado a la AMIA y el primer presidente de visitar la Sinagoga de Basavilbaso. Todo esto sucedió naturalmente y más allá de que seamos varios los que estamos identificados con la comunidad y estamos en el gobierno. Hay un afecto personal de Mauricio y de muchos del gobierno con la comunidad y con Israel. El presidente no se cansa de decir que Israel para él es un ejemplo en cuanto a innovación y democracia. Esto es natural y lo manifestó desde antes de ser, inclusive, Jefe de Gobierno de la Ciudad, estando en Boca. Obviamente que en lo político marcó diferencias. Nuestro bloque en diputados fue el férreo opositor junto con la Coalición Cívica y la UCR al Memorándum de entendimiento. Es una identificación natural pero que tiene que ver con lo lógico de las personas de bien. Esta Argentina es una Argentina integrada por la inmigración a través de los siglos en conjunción con los pueblos originarios. Es lo natural. Lo que me llama la atención es que lo natural se convierte para algunos en lo extraordinario. Siempre un gobierno tiene que tener una dedicación absoluta de respeto, de conocimiento y cuidado hacia las colectividades que integran el país y le dan impulso. Esto es lo que hicimos en nuestro gobierno sin ninguna especulación. Y espero que este sea el camino y que continúe, no hay motivo para que no lo sea.

  • ¿Creés que esto puede cambiar después del 10 de diciembre?

No se puede hacer futurología en política, sin duda las autoridades comunitarias sabrán establecer el diálogo que corresponda, en pos del bienestar de la comunidad y de sus fortalezas; hay temas que se deberán conversar con seriedad y profundidad como son el memorándum y su decisión de aprobarlo, las causas del atentado a la Embajada de Israel, la AMIA, el capítulo de la denuncia y muerte del fiscal Alberto Nisman, entre otros. Son temas muy fuertes que provocaron mucho dolor y que deben ser abordados seriamente.

  • ¿Cómo ves a la dirigencia judía argentina?

No me corresponde desde este lugar que cuando soy aún funcionario opinar sobre la dirigencia judía. Lo que yo sí puedo hablar es por la positiva. Tanto la DAIA como la AMIA, la Red Escolar Judía, las organizaciones de acción social y el Museo del Holocausto, que ahora re inaugura una maravilla, han aportado en estos cuatro años que yo estoy muchísimo en la sociedad. El análisis sobre la comunidad me corresponde hacerlo dentro de la comunidad.

  • Llegaste al plano político desde la dirigencia judía. Luego de la gestión, ¿tenés intenciones de volver o pensás seguir trabajando en la política?

Es un anhelo que tengo ser dirigente de la comunidad judía. Absolutamente, no la escondo. Obviamente no hay premura, no hay plazos. Esto va a depender mucho del diálogo con mucha gente pero es un proyecto mío personal después de toda una vida dedicada a la comunidad. Inclusive en estos 12 años de gestión jamás me alejé de la comunidad.

  • ¿Te sentís respetado y valorado dentro de la comunidad?

Me siento querido y esto es lo más importante. El reconocimiento pasa por otro nivel pero yo tengo muy buenas relaciones de afecto con muchísima gente porque siempre fui transparente, siempre trabajé de cara a la comunidad ayudándola, y aportando lo mejor de mi sin especulaciones. Soy un agradecido a todas las instituciones que me cobijaron y formaron en SHULE JAIM WEITZMAN, MACABI, CHALOM, AMIA, MUSEO DEL HOLOCAUSTO, BNAI BRITH y DAIA que me formaron políticamente. Hay toda una trayectoria, una vida recorrida que fue generando relaciones personales muy importantes y queridas para siempre.

  • ¿Cómo ves a las elecciones de la AMIA?

Estoy afuera de ello. Lo único que puedo decir que celebro que haya debate que es lo que la comunidad necesita. La unidad en este contexto sólo puede aspirarse a partir de las elecciones en donde el que gana y dirige y el que pierde acompaña con sus mejores armas en beneficio de toda la comunidad. La unidad no se puede exigir. La unidad se va logrando con el trabajo de acercamiento, de diálogo pro positivo, sin personalismos y la va a ejercer aquel a quien la gente que naturalmente reconozca como líder.

  • ¿Que separa a Claudio, Avruj, Waldo Wolff y Sergio Bergman de Daniel Filmus y Axel Kicillof, por citar dirigentes de origen judío pero que transitan la política desde distintos lugares?

Conozco a Daniel Filmus, le tengo mucho afecto e incluso integré un viaje a Marcha Por la Vida donde fue su mamá. Más allá de los posicionamientos ideológicos lo respeto, compartí trabajo con él cuando fue ministro en la ciudad y en nación y yo estando en la DAIA. Cada vez que se lo requirió él estuvo. Con Kicillof nunca tuve contacto, no lo conozco y tampoco escuché que se identificara como hombre del judaísmo. Con ambos nos diferencia nuestro recorrido y activismo comunitario, y obviamente en la toma de posición en un tema tan delicado como el Memorándum.

  • ¿Una última reflexión?

Me voy agradecido por la oportunidad que me dio la vida de ser funcionario de este gobierno y la confianza que depositó en mí el presidente, como así también Horacio (Rodríguez Larreta) en la ciudad en su momento. Debemos apostar siempre por la democracia. Y debemos construir otra lógica de relacionamiento. Es mentira que la política deba ser insulto, descalificación, agresión, mentira y búsqueda de atajos. La política es un arte hermoso de vinculación y acción. Y debemos dotarla de afecto y respeto. Nadie jamás es dueño de la verdad, ni del poder absoluto. Y respecto al futuro seremos guardianes de la libertad, los valores y la paz. Eso debemos ser desde el lugar que estemos. Démosle la confianza y la chance a Alberto Fernández, todos necesitamos que le vaya bien para que nos vaya bien a nosotros.

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