Ariel Eichbaum, en el acto por los desaparecidos judíos en la dictadura: «El estado está para ampararnos, no para castigarnos ni para silenciar»

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AMIA y la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos realizaron en el auditorio del edificio de la calle Pasteur el acto de homenaje a las víctimas judías de la última dictadura que sufrió la Argentina.

El presidente de AMIA Ariel Eichbaum, junto a Gustavo Sakkal, Gabriel Gorenstein, Gabriel Gutesman, el director ejecutivo Daniel Pomerantz y otras autoridades de la institución recibieron a la Embajadora de Israel en Argentina, Galit Ronen, al Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Lic. Claudio Avruj, al subsecretario de protección de Derechos Humanos, Brian Schapira, y al presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, quien asistió junto a su vicepresidente, David Stalman, y secretario, Alejandro Zuchowicki. También se hizo presente el presidente de la Organización Sionista Argentina, Sergio Pikholtz, el representante del Centro Wiesenthal en América Latina, Ariel Gelblung, el Gran Rabino Gabriel Davidovich, el presidente de Vaad Hakehilot, Eliahu Hamra, el director regional para el Cono Sur de la Agencia Judía, Tzvica Miller, el director para América Latina de la Organización Sionista Mundial, Alejandro Mellincovsky, y los dirigentes Guillermo Borger, Abraham Kaul, Batia Nemirovsky y Marcelo Mann, entre otros.

Por los familiares de los desaparecidos judíos estuvieron Rosa Roisinblit (cumplió 100 años), su nieto Rodolfo Pérez Roisinblit (uno de los oradores) y Javier Bedne (hermano de Darío Bedne).

El recuerdo de los desaparecidos judíos está presente en AMIA a través de la obra “Ellos están”, de la artista Sara Brodsky, madre de Fernando, uno de los desaparecidos judíos de la última dictadura. La obra fue colocada en la plaza seca de la entidad en diciembre de 2004.

El acto fue conducido por el director de Vaad Hajinuj, Ariel Cohen Imach, y tuvo como oradores a la coordinadora de programas y proyectos, Karina Korob, quien mostró un video sobre todas las actividades del año y las visitas al Parque de la Memoria.

Por los familiares habló Javier Bedne, quien afirmó: «Mi hermano Darío estaba haciendo el servicio militar en el Regimiento 1 de Patricios pero dormía en casa. El martes 20 de julio lo despierto para que vaya y salió para allá. A las 10 de la mañana nos llaman por segunda vez diciendo que no había llegado. Mi papá va hacia allá y el soldado que estaba de guardia (era un compañero de Hebraica de Darío) le dice que lo vio entrar. Adentro le dicen que no entró. Cuando mi papá salió, el soldado de la entrada ya no estaba y la hoja de ingresos de ese día fue arrancada. A Darío nunca más lo volvimos a ver».

También habló Rodolfo Pérez Roisinblit: «Conozco mi historia desde el año 2000 aunque todavía no indagué mi parte judía. Yo tendría que hablar sobre mi mamá, pero todo lo que tengo de ella es lo que me dijeron, ya que no la conocí. Para hablar de mi mamá no hay nadie mas indicado que mi abuela Rosa. Fue todo muy repentino cuando vino una chica a verme a mi trabajo para decirme que tenía muchos indicios de que yo era su hermano. Fui a hablar con Las Abuelas y me contaron cómo llegaron a mí y de quién era hijo. Al mes me hice el ADN y se confirmó que no era Guillermo, era Rodolfo. Luego fui a ver el lugar donde nací (ESMA) y desde ese día me reconocí como Rodolfo».

Se estima que entre 1976 y 1983 desaparecieron en la Argentina entre 1.800 y 2.000 argentinos de origen judío.

Discurso completo de Ariel Eichbaum:

«Es para para mí un orgullo presidir la AMIA y decir estas palabras. Nosotros institucionalmente hemos sufrido el terror. También el desamparo de quienes tenían que cuidarnos: el estado argentino.Y estamos aquí homenajeando a 1900 hermanos que han sufrido no solamente el desamparo sino que han sido víctimas de un sistema de exterminio. Tenemos un compromiso ético, una obligación moral. Es imperativo para nosotros volver a recordar, volver a homenajear. Desde hace 25 años aquí en esta institución, además de reclamar siempre justicia, entendimos que había un compromiso con lo que había ocurrido y tratamos de traer, mediante distintas acciones, muchas vinculadas con el arte, aquello que sucedió hace 25 años hasta el día de hoy. La lucha de Abuelas, la lucha de todos ustedes, no callar, buscar a los desaparecidos, buscar a los nietos…es una manera también de traer al presente el horror y decir todos los días ‘Nunca Más’. Tuvimos la posibilidad en el mes de julio, antes del 18, en ocasión de inaugurar una muestra de AMIA en el Archivo Nacional de la Memoria, de recorrer la ex ESMA y exponer nuestra actividad allí. Pensé ‘qué país tan lastimado, cuántas heridas abiertas, cuántas masacres impunes, cuánto dolor. Es nuestra responsabilidad institucional. Es nuestra responsabilidad como pueblo judío y como sociedad argentina seguir hablando, seguir recordando. Cuando estén todos castigados en prisión como corresponde vamos a tener un servicio de justicia que nos garantiza a nosotros una democracia plena, una república vigorosa. Esa es nuestra obligación. Es por eso que yo quiero homenajear desde tal vez un sentido más personal. Disculpen el atrevimiento. Está aquí presente Sara Rus, quien fuera muy amiga íntima de mi abuela. Yo crecí de chiquito cerca de la amiga de mi bobe, Sara Rus, y la otra amiga que ya no está entre nosotros, Debora Raisman. Crecimos de chiquitos sabiendo lo que estaba pasando en Argentina. Yo soy joven y me acuerdo el resurgimiento de la democracia y seguir con estupor y con los ojos muy abiertos aquello que sucedía, el Nunca Más, el Juicio a las Juntas y lo que se contaba. Quiero homenajear en la lucha en ellas dos de todas las abuelas que no callaron, que transmiten su legado a la generación de jóvenes para que nunca más volvamos a terminar en el terror, en una represión ni en el silencio. El estado está para ampararnos, no está para castigarnos ni para silenciar. También en esta oportunidad tengo el privilegio y el honor como presidente de AMIA de presentar a quien también es un símbolo de lucha, de estar del lado del pueblo, de poner voz a donde no hay voz…como les decía que desde hace 25 años que nosotros año tras año tratamos mediante el arte de traer al presente aquello que sucedió. Una de las iniciativas que hemos tenido hace unos años fue reconvertir una camioneta traffic del mismo año exactamente del modelo que se estrelló acá contra este edificio hoy reconstruido y reconfigurarla en un alfabeto. Un alfabeto que es la palabra, es la educación, la creatividad. Aquello que nos permite crear lo que queremos que no se repita. En esta oportunidad quiero entregar un premio, un reconocimiento y dar un agradecimiento especial a Víctor Heredia que nos va a acompañar porque él mediante su palabra, su música y su poesía también vuelve en voz y en arte aquellos sentimientos que todos tenemos por una Argentina más justa, más democrática y más solidaria».

Finalmente, se le brindó un reconocimiento al artista Víctor Heredia por su compromiso con la Memoria, Verdad y Justicia. El talentoso cantante entonó tres canciones («Razón de vivir», «Sobreviviendo» y «Todavía Cantamos») que recibieron el coro de todo el auditorio, que contó con gran presencia de la juventud de la red escolar judía.

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