«Si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera». Por Gustavo Szpigiel

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Por la grieta de la comunidad judía se filtra el antisemitismo. Tiene un principal enemigo y es al único que debe combatir.

La República Argentina lamentó tres hechos que causaron resonancia mundial: el atentado a la embajada de Israel, el atentado a la AMIA y el asesinato del fiscal Alberto Nisman, que hoy, después de casi 28, 26 y 5 años, respectivamente, no tienen resolución ni detenidos a sus autores.

Cada uno de estos hechos llevó a la división de la dirigencia judía, en algunos casos, y también de los familiares de las víctimas.

En los últimos tiempos hubo dos hechos puntuales que no se pueden soslayar y que modificaron el rumbo de la comunidad judía en Argentina y en el mundo. El cambio de gobierno en este país es uno. Sin aventurarnos a un prejuicio, es indudable que hay una nueva realidad. Es evidente que un sector de la comunidad se sentía más cómoda con el gobierno anterior. Porque tomó importantes determinaciones que cayeron muy bien, como la derogación del memorándum de entendimiento con Irán, la presencia del presidente Mauricio Macri en actos como el homenaje en el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto y la visita por primera vez del primer ministro Benjamín Netanyahu a la Argentina.

Por otra parte, personajes cercanos al gobierno de Cristina Kirchner como Santiago Cúneo, Luis D’Elía o Fernando Esteche no sólo destilaban su antisemitismo, sino que estos dos últimos fueron imputados como parte fundamental del memorándum de entendimiento con Irán por el que fueron detenidos y acusados por traición a la patria. En estos nuevos tiempos se han vuelto más delirantes que nunca y junto al diputado Leopoldo Moreau acusan a Israel de estar detrás del asesinato de Nisman.

El otro hecho es la muerte por parte de Estados Unidos del “Uno” de Irán, el General Qasem Soleimani. A partir del 3 de enero el mundo volvió a estar más inseguro que nunca. Desde Jerusalén hasta la comunidad judía más chiquita en cualquier lugar del planeta se debe y se tiene que estar en alerta. Los terroristas no discriminan y (lo hemos sufrido) golpean en cualquier lugar y momento.

A estos dos hechos hay que agregarles el aumento del antisemitismo en toda Europa, Estados Unidos y América del Sur con epicentro en Chile y en menor medida en la Argentina.

Mientras tanto, vemos a una parte de la dirigencia judía argentina con la energia puesta en las elecciones de la AMIA o en otras discusiones menos relevantes. Pocas son las voces que salieron a hablar de antisemitismo en Argentina.

Las campañas sirven, pero el impacto es de uno o dos días en las redes sociales y deben ser acompañadas de la acción diaria. Es grave la situación y es hora de que toda la dirigencia se alinee en una sola voz. Se puede convocar a una marcha importante (el 18 o el 27 de enero pueden ser fechas simbólicas) y salir desde la Argentina hacia todo el mundo con una fuerte voz contra los judeófobos. Como sucedió en Nueva York o en Jerusalén. Una marcha encabezada por todos los dirigentes unidos al frente de la misma mostrando que el judaísmo se puede vivir de muchas maneras, pero que está unido cuando tiene que combatir un enemigo en común. Y ese día se demostrará que no hay grieta en la comunidad judía, que es un solo bloque. Es la única manera de que el antisemitismo no se termine de filtrar.

Gustavo Szpigiel                                                                                                            Director de Vis á Vis

3 COMENTARIOS

  1. No me parece un artículo que pretenda acercar posturas y alejar grietas. No conozco a quien lo escribe para denuncia lo que alienta.

  2. Gustavo Szpigiel, usted colabora con la grieta, por lo tanto, según su hipótesis usted colabora con el aumento del antisemitismo.
    No está comprobado el asesinato de nisman pero usted lo da por cierto.

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