La comunidad judía de Praga recupera fragmentos de tumbas usados como pavimento

Tres fragmentos de losas de sepulturas judías, profanadas durante la época comunista de la entonces Checoslovaquia y luego utilizadas como pavimento en calles de Praga, han sido identificados y devueltos a la comunidad judía, que prepara un lugar de acogida digno en un cementerio capitalino.

Esos restos, de unos diez centímetros, confirman las sospechas e indicios que tuvo la comunidad judía praguense durante años sobre su uso indebido en las calles, explicó hoy su presidente, Frantisek Bányai.

Según dijo Bányai en Praga, pedazos de lápidas de cementerios han sido utilizados indiscriminadamente para cubrir el suelo del trazado urbano, sobre todo durante las obras de un intercambiador del metro junto a la Plaza Venceslao, a finales de los años 70.

Las piedras «no fueron encontradas durante obras recientes, sino que quedaron sueltas debido a la circulación de los coches», destacó el dirigente judío praguense, cuya comunidad cuenta hoy con apenas 2.000 personas, después de que los nazis deportaran y asesinaran a decenas de miles de sus miembros durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

«Teníamos indicios de que las piedras estaban allí (en el pavimento)», indicó.

Ahora, con las pruebas en la mano, se ha firmado un acuerdo con el Ayuntamiento de Praga «para que en el futuro los inversores (del sector de la construcción) tengan como condición obligatoria observar si encuentran algo y avisarnos», añadió Bányai.

Sinagogas y cementerios abandonados tras el Holocausto fueron objeto de actos vandálicos durante las cuatro décadas de régimen comunista (1948-1989), que en algunos momentos llevó a cabo purgas contra los pocos judíos que quedaban en el país.

Entre esas acciones hubo profanación de cementerios y uso indiscriminado de lápidas como material de construcción para casas particulares y en obras públicas.

«Parte se hizo de manera institucional y otra parte simplemente se robó», aseguró el dirigente judío.

A modo de ejemplo, el cementerio de Údlice, en el noroeste del país, quedó totalmente devastado y sus piedras fueron usadas como material de construcción.

Esas lápidas de granito y color oscuro se cortaban en cuadrados, se les añadía una capa de cemento hasta crear adoquines de medidas estandarizadas y luego se disponían en formas geométricas para decorar el suelo de calles peatonales.

«No somos capaces de predecir cuándo habrá nuevos hallazgos, pero, según los indicios, puede tratarse de tres lugares concretos de Praga», entre ellos la parte baja de la Plaza Venceslao, señaló Barbora Liskova, portavoz de la Administración Técnica de Caminos, responsable del mantenimiento de las calles de la ciudad.

Añadió que, de acuerdo con el memorando suscrito en diciembre de 2019 entre el Ayuntamiento y la comunidad judía de Praga, no está estipulado sondear estos lugares o realizar prospecciones para detectar la posible existencia de más lápidas.

Y la comunidad judía tampoco ha reivindicado poner placas conmemorativas en estos lugares para recordar al paseante o al turista que puede estar pisando trozos de lápidas fúnebres.

Prefiere, simplemente, devolver los pedazos que se encuentren al cementerio judío situado en el distrito capitalino de Zizkov.

Aurora

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