El antisemitismo convive con nosotros. Por Claudio Avruj

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González, antisemitismo- Nueva Chicago- Atlanta
González, antisemitismo- Nueva Chicago- Atlanta

El último domingo se dieron dos hechos que nos deben llamar a una reflexión seria y desapasionada sobre nuestra educación, en qué pilares y valores está sostenida y sobre el impacto que la transmisión logra en la formación, pues sabemos debidamente que la discriminación se funda ante todo en el prejuicio y el desconocimiento.

Que muchísima gente no se enterara de esos sucesos o que sólo leyera los títulos sin darles mayor interés o tomándolos como episodios comunes y esperables en una sociedad, desnuda una realidad compleja compuesta de altos niveles de indiferencia, apatía y/o adormecimiento social hacia los problemas del conjunto que siempre terminan, aunque no se quiera ver, afectando a cada uno de los individuos.

Creo entonces que es bueno refrescarlos.

Camila, una joven adolescente de la provincia de Córdoba, generó contra sí misma algo que nunca imaginó: una fuerte cadena de repudio y rechazo tras haber subido en sus redes un chiste profundamente antisemita inspirado en la tragedia del Holocausto: Aberrante tuit antisemita con fuerte repudio en las redes

Ambos, luego del rechazo y denuncias, pidieron perdón. Camila explicó que no habita en ella ningún sentimiento antijudío y que no midió el impacto negativo que su posteo podría generar. Alejandro, por su parte, explicó que su conducta fue motivo de un arrebato desmedido e impensado producto de la tensión del juego.

La disculpa, si es sincera, es importante y necesaria. El daño causado debe tener una reparación y la conducta ejercida una consecuencia. Camila vendrá al Museo del Holocausto a instruirse y Arnaldo seguramente también, pero antes enfrentará a la justicia y deberá cumplir las 10 fechas que le impuso el Tribunal de Disciplina de la AFA y la sanción de su club contratante que con seguridad llegará.

Ambos casos coincidieron en una misma respuesta.

Los dos alegan o se escudan en la ignorancia. Esta justificación no los exculpa a ellos y nos involucra a todos nosotros, al Estado en primer lugar, y también a las familias, a los docentes y a las instituciones de la sociedad civil y no solamente de la comunidad judía. ¿Qué se enseña del Holocausto? ¿Cómo se educa a los educadores? ¿Cuánto tiempo real se brinda a los temas de inclusión y no discriminación? Y obviamente, ¿cómo se evalúa la tarea educativa y el aprendizaje? Entre otras muchas preguntas.

Camila y Arnaldo son sólo dos exponentes de una realidad que nos atraviesa. Vale recordar que en octubre la DAIA presentó su 20° Informe sobre Antisemitismo en Argentina que certifica que los hechos “denunciados” registraban el número más alto en dos décadas y que los actos antisemitas, comparativamente con el año anterior, habían aumentado un 107% siendo el 90% ocurridos online.

A estos datos también debemos asociarlos con los resultados de las investigaciones del Observatorio Web del Congreso Judío Latinoamericano, y las definiciones y denuncias sobre el avance del antisemitismo en el mundo en Israel en el reciente Encuentro de Líderes Mundiales en ocasión del Día Internacional del Holocausto, al cual asistió nuestro presidente.

Sabemos, tal como enseña Reyes Mates, que “el antisemitismo no es un asunto que incumba a los judíos, por el contrario, su despliegue permite una radiografía de la sociedad». Dicho más claro: el antisemitismo no es un problema de los judíos, sino de la sociedad que lo padece y que es responsable y cómplice si lo tolera con la naturalidad de lo obvio.

El fenómeno de la discriminación exige de políticas activas y permanentes, con medidas legislativas y reglamentarias con esfuerzos directos y permanentes, con políticas urbanas y escolares. Michael Wieviorka sostiene que “no se le puede seguir exigiendo a la sociedad que por sí se apoye sólo en la ética y la razón para hacer retroceder al racismo y la discriminación, sino que es urgente la elaboración continua de instrumentos de análisis que sirvan de guía para combatirlos”.

Nuestro país, principalmente desde el retorno de la democracia, tiene sin dudas un formal compromiso en la lucha contra el antisemitismo y la discriminación. Pero estos episodios recientes son señales de alerta que deben ser atendidos, son llamados de atención y sacudones a la responsabilidad y al rol de todos nosotros, pues dejan en claro que el antisemitismo y la discriminación conviven con nosotros.

La educación no ha triunfado aún y está muy lejos de hacerlo. Eso nos interpela sobre nuestras fortalezas y compromisos.

Frente al antisemitismo, la discriminación y la xenofobia no hay silencio, ni indiferencia, ni distracción que nos esté permitida.

Martín Luther King dijo: «No me preocupa el grito de los violentos… Lo que me preocupa es el silencio de los buenos».

Claudio Avruj: Ex Secretario de Derechos Humanos de la Nación y presidente Honorario del Museo del Holocausto

Fuente: Infobae

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