Gracias Artemio, pero prefiero el sionismo. Por Gustavo Szpigiel

Gustavo Szpigiel- editorial- sionismo-Artemio López
Gustavo Szpigiel- editorial- Artemio López

El consultor y analista político Artemio López aseguró que «el sionismo es la continuidad del fascismo por otros medios». Es una frase, por lo menos, arriesgada. Y quiero suponer que tiene elementos como para sostener tremenda comparación. La única manera que tengo de aceptar lo que dice es que él mismo sea un fascista y admire al sionismo. Entonces lo tomaría como una muestra de alguien que quiere, con su ideología, imitar un modelo que admira.

Pero para dejarlo más en claro vamos a explicar brevemente quiénes son algunos de los sionistas y quiénes los fascistas mas conocidos de la historia para poder sacar mejores conclusiones.

Por los sionistas nos encontramos con Teodoro Herzl, Mordechai Anielewicz, David Ben Gurion, Menájem Beguín, Albert Einstein, Isaac Rabin, Golda Meir y Shimon Peres. En este grupo aparecen algunos premios Nobel de la Paz, por ejemplo, el científico más importante de la historia, héroes del levantamiento del ghetto de Varsovia (justamente contra fascistas) y políticos admirados por casi toda la humanidad (hay muchísimos más, pero este es solo un breve resumen).

Del lado del fascismo (también hay muchos más pero nombraremos también a algunos) nos encontramos con los dos capitanes indiscutidos: Adolf Hitler y Benito Mussolini. Con ellos creo que acá se acabaría la discusión. Bajo la conducción de estos dos líderes, sus movimientos y ejércitos asesinaron a millones de personas, establecieron regímenes dictatoriales y soñaron con una “raza única”. Pero les podemos agregar a Francisco Franco y algunos conocidos latinoamericanos que, a través de dictaduras, implementaban ese modelo.

Para seguir aclarando conceptos, encontré estas dos explicaciones bibliográficas de uno y otro: «El fascismo es una forma de conducta política caracterizada por una preocupación obsesiva por la decadencia de la comunidad, su humillación o victimización y por cultos compensatorios de unidad, energía y pureza, en la que un partido con una base de masas de militantes nacionalistas comprometidos, trabajando en una colaboración incómoda pero eficaz con élites tradicionales, abandona las libertades democráticas y persigue con violencia redentora y sin limitaciones éticas o legales objetivos de limpieza interna y expansión exterior».

Mientras que «el sionismo busca dar una unidad cultural al pueblo judío estableciendo un hogar nacional para ellos en términos de raza, religión y cultura. En este sentido, el sionismo es un movimiento religioso, cultural y financiero que apoya el establecimiento de la religión judaica, la cultura hebraica y la construcción de una economía fuerte entre y para el pueblo judío».

Estas dos definiciones las puede encontrar buscando en cualquier sitio web neutral (ni fascista ni sionista).

Es por eso, amigo Artemio, que ojalá se haya equivocado y pida disculpas por la tremenda falacia de su expresión. Desde su rol de comunicador político y público es muy arriesgado hacerlo sin tener con qué sostenerlo. Es como que si yo dijera que todos los encuestadores son unos chantas. No sería justo.

Con respecto a su frase (“El sionismo es la continuidad del fascismo por otros medios»), ojalá no sea el resultado de una de sus encuestas. Porque entonces sí, su credibilidad dejó de tener ese porcentaje mínimo que tenía ya antes de publicarla.

Gustavo Szpigiel – Director de Vis á Vis

 

 

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