El Profesor Ron Milo explica el “4-10”: las claves del modelo israelí para volver a la escuela y que se quiere implementar en Buenos Aires

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Uno de los creadores, el profesor Ron Milo, explica el “4-10”: las claves del modelo israelí para volver a la escuela y que se quiere implementar en Buenos Aires

Sorpresa. Eso dicen que causó en el Instituto Weizmann de Ciencias, de Israel, la noticia que anticipó Vis a Vis la semana anterior,  de que en Buenos Aires analizan volver a las escuelas -a partir de agosto- con el modelo matemático que ellos diseñaron.
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Es el método conocido como “4-10”, porque propone salir de las cuarentenas rígidas con 4 días de actividad laboral y educativa, seguidos por otros 10 días consecutivos de confinamiento. Afirman que, de este modo, se baja el índice de contagios R y, así, la pandemia tiende a ir desapareciendo, al tiempo que se recupera el ritmo de actividad de la sociedad y la salud mental de las personas.

 Ron Milo, profesor de biología computacional y de sistemas en el Weizmann, quien es uno de los creadores del método, junto al científico Uri Alon.

“Sabemos que cuando una persona se contagia, tiene un período latente. Por unos tres días no pueden contagiar a otros. Después, ya contagian y presentan síntomas. El calendario 4-10 funciona así: si te contagiás en un día laboral -o en la escuela-, estás en tu período latente y sólo te volverás contagioso o alcanzarás tu máximo de contagio en tu casa encerrado, cuando no tenés acceso a otras personas. Y eso limita la capacidad de los virus para propagarse”, afirma.

“Es una estrategia a la que debe agregarse las medidas epidemiología existentes, que incluyen distanciamiento físico, higiene, uso generalizado de tests, localización de contactos, atención a regiones de alto riesgo y protección de poblaciones en riesgo”, agrega Milo.

weizmann-Institute- modelo israelí 4-10
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El modelo de Milo y Alon, al que también llaman «estrategia cíclica», se complementa con la división a las escuelas -o las empresas- en dos grupos. Uno va a trabajar o estudiar de lunes a jueves de la primera semana y se queda en su casa los 10 días siguientes. El otro arranca en forma presencial al siguiente lunes -hasta el jueves- y vuelve a su casa los otros 10 días. De esta manera, dicen, se aprovecha mejor el tiempo de trabajo y la vida social, bajando la curva de contagios.

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“Lo ideal es implementar el modelo tanto en el mundo del trabajo como en la escuela en forma simultánea. Pero hay lugares donde se empezó sólo por las escuelas. En Austria y Alemania, por ejemplo, se aplica en muchas escuelas, pero no en los lugares de trabajo”, dice Milo.

En Austria, la mayoría de los estudiantes volvieron a mediados de mayo con una versión simple del modelo israelí. Además, la Ciudad de México empezó esta semana a aplicar un plan gradual hacia la nueva normalidad con un sistema de “semáforo epidemiológico” con distinta flexibilización de la cuarentena, en el cual una de las etapas es el modelo 4-10 propuesto por los científicos de Israel.

Desde el Instituto Weizmann afirman que este es «un modelo muy bueno para una situación como la Argentina», con una cuarentena tan extendida que, afirman, termina perdieron fuerza porque “la gente finalmente hace lo que quiere, sobre todo si no ve un horizonte”. El método 4-10, aseguran, es una salida a esta situación basado en la investigación científica y con el uso de algoritmos especialmente diseñados para esta pandemia.

¿Se implementó este modelo en Israel? Milo dice que no llegó a aplicarse del todo, porque ese país “respondió con relativa rapidez y eficacia a la pandemia de tal manera que nuestra propuesta llegó cuando la epidemia estaba bajo control y los sectores económicos se estaban abriendo gradualmente». «Hace más de un mes que todos los sectores están abiertos aquí, por lo que no es relevante aplicarlo ahora”, dice.

– ¿Cree que puede ser útil para cualquier país y contexto?

– Se debe considerar la adopción del enfoque para cada lugar y contexto sobre la base del conocimiento de la gestión local y la ponderación de la información sobre la propagación de la enfermedad. En principio, es importante asegurarse primero de que bajo aislamiento social la pandemia esté bajo control.

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– ¿Por qué Israel tuvo que dar marcha atrás con la reapertura de las escuelas?

– Hubo varios brotes en las escuelas después de la reapertura y esas escuelas específicas se cerraron durante unos días y luego se reabrieron. Pero las escuelas siguen abiertas ahora.

– Quienes critican el modelo afirman que puede responder a lo económico, pero las personas también pueden infectar a sus familias. ¿Cuál es su reflexión al respecto?

– Que si se va suprimiendo la pandemia, los riesgos de infección disminuyen en general, incluso en el hogar. Es cierto que algunas infecciones ocurrirán en el hogar. Por lo tanto, se deben seguir todas las precauciones y pautas de salud.

Milo dice que no puede opinar sobre Buenos Aires, porque “necesita más información”, pero el que sí lo hace es Dany Schmit, argentino que está hace 30 años en Israel y ahora es el CEO para América Latina del Instituto Weizmann.

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“Acá nadie sabe cómo pasó que Buenos Aires se interesó en nuestro método. Pero nos parece buenísimo que los políticos de diferentes países encaren este problema con modelos basados en la ciencia. De todos modos, en caso de implementarse, hay que hacerlo con mucha precaución y consultando a los científicos. Esto es un experimento sobre seres humanos y sobre algo que va cambiando rápidamente. Acá estamos a disposición de ayudar a quienes lo necesiten”, dijo.

El Instituto Weizmann de Ciencias se especializa en la investigación científica básica, tiene 250 grupos trabajando en esa línea. Es, hoy, el primero en el mundo en cuanto a transferencia tecnológica y el segundo en el impacto de los trabajos científicos. Como todos los centros de investigación, se volcaron fuertemente al tema de la pandemia y ahora tiene 66 grupos que investigan desde el desarrollo de una vacuna, hasta tratamientos y test. El grupo de Milo y Alon es uno de ellos.

La Ciudad de Buenos Aires viene trabajando desde hace dos semanas en el protocolo para la reapertura de las escuelas, que sería a mediados de agosto. Lo hace en consulta con epidemiólogos y especialistas en educación, niñez, y espacio y transporte urbano. Desde el punto de vista organizativo, el esquema que gana más fuerza es el 4-10, que se complementará con otras medidas de prevención sanitaria.

Clarín

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