Cuando la sinagoga traspasa la pantalla y entra al hogar. Por Gustavo Szpigiel

Cuando la sinagoga traspasa la pantalla y entra al hogar
Cuando la sinagoga traspasa la pantalla y entra al hogar

Este 2020 nos llena de situaciones inimaginables. Vivir confinados (o semi, en muchos casos), no tener clases en forma presencial, millones de reuniones por Zoom, sin fútbol ni espectáculos artísticos. Sin poder ver a familiares, amigos o colegas. Sin poder visitar enfermos, ni ver nacimientos o acompañar a quienes despidieron a un ser querido. No saludar a quienes hacen Aliá o vuelven a sus países. Podemos enumerar un sinfín de actividades «esenciales» que no teníamos en cuenta y hoy sí lo son.

El Centro Hebreo Ioná es mi comunidad. Asisto desde siempre en las altas fiestas o en muchos Kabalat Shabat. Y en cada ocasión que compartí como casamientos, Bnei Mitzvá y hasta Brit Milá.

Nunca, pero nunca, me imaginé ver las Tefilot de Iamim Noraím por TV en vivo. Sucedió en estos días que van desde Rosh Hashaná a Iom Kipur. Tuve la posibilidad de asistir dos veces. En la primera mañana de Rosh Hashaná tuve el honor de leer una aliá de la Torá, y el lunes nuevamente dije Izkor junto a mi hermano, como siempre, recordando a nuestros padres y hermana. En la pantalla, en otra gran idea, aparecían los nombres de quienes recordamos en nuestras oraciones y que superaron los 1100.

Fuera de esos emocionantes momentos, las ceremonias las pude ver por el streaming organizado por el Centro Hebreo Ioná. Hubo muchos más y todos en mayor o menor medida fueron exitosos en cantidad de gente. Lo de Ioná fue maravilloso. Se unieron más de 50 mil personas de más de 20 países que acompañaron de manera increíble la ceremonia que dirigían con mucha calidez, como siempre, Uriel Aiskovich junto al Jazán Ruben Schapira, quien con su extraordinaria voz nos transporta al «viejo» shil de Acevedo.

Un coro y un equipo de músicos que pusieron lo mejor de sí para que cada momento sea inolvidable. Su presidente, Luis Nimhauser, viendo que todo funcione tal como se organizó, y el vice, Diego Schapira, supervisando la parte técnica que funcionó a las mil maravillas. También estuvo presente un referente histórico de Ioná, el ex presidente Sergio Pikholtz, quien hizo sonar el shofar al final de la ceremonia junto a Alejandro Pikholtz, Gustavo Slavutsky, Uri y Ruben.

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Cada vez que había que «mirar a Jerusalén» en la pantalla se reflejaba el Kotel. Así podemos enumerar muchos «tecnicismos» que marcaron la diferencia. No fue casualidad que a medida que pasaban las horas, miles y miles se iban sumando desde todas partes del mundo. Así como sucedió en todos lados, también le sucedió a mi familia. Nos emocionamos casi como si estuviéramos en la sinagoga. Esta vez, la «nueva normalidad» nos impidió ir, pero la sinagoga traspasó la pantalla y entró en mi hogar.

El shofar sonó con fuerza y el Hatikva se cantó en el living de mi casa mientras todos de pie nos abrazábamos. Esta vez el Ivri Anoji sonó mas fuerte que nunca y creo que con mayor emoción.

Gustavo Szpigiel
Director de Vis á Vis

 

 

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