Médicos israelíes reconstruyen el oído de una niña con malformación congénita

Liel Brostinov
Liel Brostinov

Liel Brostinov nació sin oído y sin audición del lado derecho. Hasta hace poco una riesgosa cirugía resolvía su patología. Sin embargo, médicos israelíes propusieron un nuevo enfoque a partir de un implante plástico, lo que le permitió a la niña resolver el problema estético y de audición de forma casi total.

A los 11 años, la vida de la niña dio un giro de 180 grados. Liel nació con un tímpano de estructura distorsionada, toda su vida sufrió tanto por la apariencia de su oreja como por su marcada discapacidad auditiva. Una cirugía única a la que se sometió hace poco corrigió ambos problemas.

“Miro a mi hija y no puedo creer lo que veo. De pronto su oído es perfecto, del mismo tamaño que el otro. Realmente es ciencia ficción», dice con felicidad Jenny Rostinov, su madre.

Liel, por su parte, nació de un embarazo complejo y un parto tardío que se convirtió en cesárea. Su peso era normal, «pero lo que no era normal, la malformación en el oído, lo supe solo 12 horas después, cuando desperté de la anestesia. Abrí los ojos y vi a mi esposo sentado en el suelo al lado de mi cama llorando. Al principio no entendía si era yo que estaba delirando por efecto de la anestesia o si era real. Pero recuerdo que tenía mucho miedo. ‘¿Y la bebé?’, le pregunté, ‘¿Está viva?’. Con lágrimas en los ojos, con voz temblorosa, me dijo que sí, pero que no tenía oído derecho. No entendía lo que me estaba diciendo. Yo me había sometido a imágenes de ultrasonido y otras tantas pruebas. ¿Cómo podía ser que no hubieran visto tal malformación?”, relata Jenny.

La madre se recuperó y ahí llevaron a la beba hasta su cama y la acostaron. «Miré a Liel y vi que en lugar de oreja tenía un pedazo de piel colgando. Una imagen así siempre es difícil de digerir para una madre. Estaba conmocionada, me inundaron los malos pensamientos: ¿Por qué no lo habían visto en las simulaciones? Y si lo habían visto, ¿por qué no me avisaron y me dieron el derecho a elegir si seguir o no con el embarazo?», expresó la mamá de Liel.

Según ella, ningún médico se molestó en hablarles y explicarles cuál era la causa de la malformación y qué consecuencias tenía, más allá del aspecto físico. Preocupados al respecto, recurrieron a Internet. «Nos sorprendió descubrir que era una discapacidad combinada, interna y externa, en el oído del bebé», explica. La niña nació con una malformación de «microtia», que se caracteriza por una estructura distorsionada o ausente del oído externo y, en algunos casos, también ausencia o distorsión de los otros componentes del pabellón auricular y el canal auditivo.

A pesar del problema, Liel tuvo un desarrollo adecuado, y era monitoreada con frecuencia para asegurarse que la evolución de su rostro fuese simétrica. «Gracias a Dios la simetría no se vio perjudicada. En ese momento me costó mucho aceptar su discapacidad. En los primeros años, cuando salíamos de casa, me aseguraba de tapar su malformación con un moño en el pelo o lazos que le ponía en la cabeza», cuenta Jenny.

Pasados ​​unos años y superado el shock inicial, la madre dejó de avergonzarse e incluso transmitió fuerza a su hija: “En muchas conversaciones, conforme crecía, le transmití que ella era una niña normal y querida, que debía aceptar este problema, vivir con él y no darle mayor importancia».

La oreja reconstruida de Liel
La oreja reconstruida de Liel

La niña de 11 años creció como una niña segura y fuerte, que no oculta su defecto detrás del pelo ni de cintas en la cabeza. Incluso la discapacidad auditiva fue parcialmente resuelta con el uso de audífonos externos desde sus seis años.

A su vez, la madre relata: «Todos estos años la pediatra nos dijo que alrededor de los 10 u 11 años los niños están en condición de ser operados. Pero la operación es bastante compleja porque agarran un hueso de las costillas, le quitan el cartílago y se lo implantan para restaurar la estructura de la oreja. La verdad es que estaba muy preocupada. ¿No alcanza con que le falte una oreja, ahora le van a quitar una costilla? ¿Y quién sabe cuánto dañará su postura?».

En medio de su preocupación conocieron acerca de una particular intervención que se lleva a cabo en el Centro Médico Pediátrico Schneider de Israel. La misma no requiere de la extracción de huesos del pecho. «En el mes de junio, después de 12 horas de angustiosa espera en la puerta del quirófano, recibí a una niña con un oído perfecto y cuya audición mejorará con el tiempo», expresa con entusiasmo.

La innovadora cirugía de Liel combina dos procedimientos. Reconstrucción del pabellón auricular mediante un implante e implantación de un audífono anclado al hueso. «El método habitual para reconstruir la oreja que falta es extraer tres costillas del pecho, las cuales el médico talla durante la operación en forma de pabellón auricular y lo implanta debajo de la piel», describe el doctor Assaf Olshinka, especialista en cirugía plástica del Centro Médico Schneider con especialización en reparación de malformaciones congénitas y del cráneo, cirujano a cargo de la operación de Liel. «El implante, llamado MedPor, permite la creación de un pabellón auricular sin dañar otras partes del cuerpo. Durante esta operación larga y compleja, se talla el plástico para darle la misma forma que la oreja normal”, explica.

Otro de los médicos israelíes en acción es David Olnowski, especialista en otorrinolaringología pediátrica y director del Servicio de Otorrinolaringología Pediátrica de Schneider. «Liel necesitará un audífono permanente, pero con el tiempo su audición será casi normal, y esa es la gran noticia de esta cirugía única», aseguró Olnowski.

 

Vía Ynet

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here