Yonat Kaplan, la madre de la revolución tecnológica ultraortodoxa

Yonat Kaplan, la madre de la revolución tecnológica ultraortodoxa
Yonat Kaplan, la madre de la revolución tecnológica ultraortodoxa

Yonat Kaplan lidera un grupo con 52.000 mujeres ultraortodoxas en Facebook. Además creó una empresa de marketing digital que realiza campañas para grandes compañías. Afirma que las mujeres toman el 94% de las decisiones de compra en los hogares y que las empresas empezaron a valorar su poder adquisitivo.

A los codazos (codos cubiertos, por supuesto), con ambición y algo de osadía, Yonat Kaplan, de 33 años, resume en ella las características de la “nueva mujer ultraortodoxa” y permite ver los primeros trazos de un sector que poco a poco se entrega a las redes sociales. Es ella misma quien estableció una empresa dedicada al marketing digital para el sector ultraortodoxo. El Hospital Hadassah de Jerusalem es uno de sus clientes.

También creó, tres años atrás, el grupo de Facebook «Ahora te toca a ti», que cuenta hoy con la membresía de 52.000 mujeres que representan una nueva forma de pensar: ya no se trata de la madre devota y esposa entusiasta, que se sacrifica en el seno del hogar familiar, sino de una que busca el protagonismo en el centro de la escena.
Al comienzo fueron publicaciones con mensajes que comenzaban con las palabras “Ahora me toca a mí”. A través de ellos, cientos de mujeres comenzaron a contar sus historias, no siempre sencillas, de vida. El grupo de Facebook se convirtió en un nuevo escenario para la sensibilización mutua y el empoderamiento femenino. Desde temas delicados como la forma de tratar con niños con necesidades especiales, hasta el modo de afrontar dificultades financieras, e incluso asuntos mucho más sensibles como el abuso sexual o la violencia doméstica.

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Yonat Kaplan, la madre de la revolución tecnológica ultraortodoxa
Yonat Kaplan, la madre de la revolución tecnológica ultraortodoxa

Cuando Kaplan escucha acerca de la revolución que está produciendo, elige el bajo perfil: “¿Revolución? Puede ser. Hoy una mujer puede escribir que está siendo abusada y necesita ayuda. Hoy tiene un lugar donde contarlo. Me gusta decir que es el ‘grupo de apoyo más grande del mundo'», afirma.

Ella misma se mantiene atenta a la actividad del grupo. “Debo ser la única administradora que les dice a las mujeres ‘No subas esto, te va a terminar impactando a vos’. Como administradora muchas veces bloqueo a mujeres que escriben comentarios agresivos. No puedo ver que se le haga eso a otras mujeres».

Kaplan dice que tuvo que atravesar por un gran proceso interno. Es entendible: una joven de un hogar ultraortodoxo no entra al mundo de las relaciones públicas por la puerta grande, menos aún diez años atrás. Cuenta que aprendió primero a hacerse lugar a los “codazos”, y luego a moderarse. En el camino aprendió a ser madre y también a separarse del padre de sus hijos, un hecho inusual en el mundo ultraortodoxo.

Kaplan estudió administración y marketing en el Colegio Haredí de Jerusalem, de la rabina Adina Bar Shalom. “Los profesores eran de la Universidad Bar Ilan, el diploma que obtendría también. Un día alguien me dijo que Kobi Sela, un reconocido periodista y locutor israelí, abriría una oficina. Me presenté a una entrevista laboral y me contrataron. No tenía ni idea de cómo manejarme a nivel laboral”, recuerda.

Kaplan cuenta que con el nacimiento de su cuarto hijo, algunas cosas cambiaron: “Me pasó algo muy espiritual. Una noche miré hacia abajo y tenía en mis brazos a un bebé pelirrojo (el cuarto en su cuenta personal), y sentí una conexión interna con la esencia. Allí pensé: ‘No se trata de lo que necesito, sino de lo que quiero’. Y me puse a pensar: ‘¿Qué cosa haría aunque no me pagaran al respecto’”.

Kaplan reconoce la revolución tecnológica que se está produciendo entre las mujeres en el sector ultraortodoxo- «Están ahí y se están ganando un lugar. Especialistas en moda, cocina y emprendedurismo. Mi oficina trabaja con cien mil cuentas de mujeres ultraortodoxas. Algunas de ellas ganan muchísimo dinero. Se lo muestro a clientes no religiosos y no lo pueden creer. Sabemos adaptar los contenidos a diversos lenguajes, a distintas generaciones”, explica.

“Pongo en contacto a las marcas internacionales con las mujeres del sector ultraortodoxo y religioso. Ellas son las que toman el 94% de las decisiones de compra en los hogares. Afuera aprendieron a apreciar nuestro poder adquisitivo y a ajustarse a la demanda», concluye Kaplan.

– ¿Las mujeres del sector ultraortodoxo están realmente dispuestas a decirse a sí mismas «ahora nos toca a nosotras”?

– Hay un movimiento de búsqueda. También se puede ver esto en los mensajes que aparecen bajo condición de ‘anonimato’ en el grupo de Facebook. Nuestro patriarca Abraham también tuvo en su momento su búsqueda. Mi deseo es que puedan conectarse consigo mismas y que no tengan miedo de hacer lo que crean bueno para ellas, y no en un sentido feminista.

– ¿Por qué?

– No creo en esa palabra.

– ¿Es algo que simplemente hay que vivir?

– Eso es lo lindo. Vivirlo sin necesidad de decirlo. No me gustan las consignas y la agenda del feminismo ultraortodoxo. No estés hablando del cambio, vívelo. El pequeño grupo ruidoso es un poco como los veganos que tienen mala fama porque sólo escuchamos los argumentos de sus exponentes más extremistas.

Ynet en español

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