Salvados por casualidad: cómo es la cara de un sobreviviente de la AMIA, 27 años después del horror. Por Maximiliano Kronenberg

daniel-pomerantz-actual-director-ejecutivo-AMIA- Lunes-18-de-julio-1994-hoy-27-años-después
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Lunes 18 de julio, vacaciones de invierno. Hacía frío pero estaba soleado. Ni bien llegó a la oficina Daniel, de 31 años, tenía pensado arrancar hablando de fútbol con sus compañeros del segundo piso de la AMIA, en Pasteur 633, barrio de Once. Es que el domingo anterior Brasil se había consagrado campeón del Mundial de Estados Unidos 1994 y para cualquier futbolero era EL tema de conversación.

Sin embargo, el destino quiso otra cosa. Su compañero Salo lo invitaba a reunirse en otro despacho, a 10 metros del suyo, para resolver un asunto laboral que había quedado pendiente. Sin demasiado ánimo, Daniel Pomerantz aceptó, dejó sus cosas, se dirigió hacia la oficina de su compañero.

Cuando Salo lo retuvo con una pregunta Daniel estaba debajo del marco de la puerta y de repente ocurrió lo peor: se encontró en una nube de polvo, envuelto por un olor muy fuerte, aturdido y desorientado, como muchos de sus compañeros, producto de un fortísimo estallido. En cambio, su oficina quedó sepultada por los escombros. “Esa circunstancia fortuita y aleatoria hizo que hoy estuviera aquí”.

El horror

Nadie sabía lo que había ocurrido, todo era misterio, desolación, impotencia, personas atrapadas, muertos y heridos, hasta que apareció otro compañero y les indicó el camino a los que estaban vivos: en el fondo de todo había una terracita que podía servir como refugio.

“Por algún motivo no pude estar en la terracita y me trepé a un edificio sobre la calle Tucumán. Bajé por las escaleras en ese edificio contiguo, los vecinos me miraban con incredulidad sin entender lo que estaba pasando. Al observar el edificio de frente vi el horror de esas imágenes que se nos aparecen todo el tiempo”, explica aún conmocionado después de 27 años.

Daniel Pomerantz, actual Director Ejecutivo de la AMIA, es uno de los sobrevivientes del peor atentado cometido sobre el territorio argentino. Su relato sirve como fiel testimonio de Ese día, la muestra fotográfica que conmemora a las víctimas fatales y sobrevivientes al cumplirse el 27° aniversario del atentado que el 18 de julio de 1994 a las 9;53 de la mañana mató a 85 personas y dejó más de 300 heridos.

La muestra

Bilingüe e interactiva, la muestra propone un recorrido virtual que contiene 26 retratos tomados por la fotógrafa Alejandra López para visibilizar a las víctimas sobrevivientes, también víctimas del atentado, quienes además ofrecen su relato como testigos de la voladura de la sede de la AMIA hace 27 años. Ese día fue el día que en que sus vidas cambiaron para siempre.

Desde este link se podrá ingresar a un catálogo virtual que exhibe 26 imágenes de víctimas sobrevivientes. Al tocar cada foto, en el dorso aparecen los datos de cada uno con una breve historia: nombre, apellido, qué edad tenían y qué estaban haciendo ese día en el momento exacto del atentado.

Además de los textos, el sitio ofrece el acceso a testimonios audiovisuales de los sobrevivientes que participan de la muestra. Al final del catálogo se podrá realizar un recorrido virtual en una sala expositiva 3D.

“Me parece importante este tipo de acción artística que intenta tener cierta injerencia en la esfera pública como reclamo de justicia y como una forma de afirmar la memoria”, enfatiza López, especialista en retrato fotográfico de personas.

“Es muy complejo realizar este tipo de retrato porque uno puede conectar con sentimientos totalmente contradictorios: con el dolor, con el trauma, pero también con la esperanza y la fuerza para seguir adelante”, dice.

Las imágenes fueron tomadas en 2021 y se hicieron en el interior de un estudio y en soledad debido a la pandemia.

“Buscaba que las fotos no tuvieran grandes efectos sino que fuera todo muy sutil, muy leve, para que la víctima sobreviviente pudiera encontrar mucha serenidad y conectarse con ese día”, resalta la artista.

¿Qué pasó? ¿Por qué la AMIA? ¿Cómo sigo estando vivo y ellos no? ¿Cuándo habrá Justicia? En la mayoría de los casos, hay preguntas que no tienen respuesta.

“Más allá de cada historia individual, la idea de la muestra es reflejar lo que pasó como conjunto, como sociedad. Ellos son los individuos pero nos pasó a todos”, destaca López.

El relato de cada uno conduce al momento exacto del atentado.

«Se anularon los sentidos»

El azar o el destino quiso que Daniel Pomerantz pudiera salir de ese infierno y más tarde pudo comprobar que el edificio donde trabajaba había quedado en ruinas al igual que toda la cuadra, arrasada por un coche bomba.

Pero, tal vez, su historia sea diferente a las demás. “En 1994 trabajaba en AMIA en la parte administrativa, ahora soy el Director Ejecutivo. Hoy se dan situaciones recurrentes: por un lado, haber sido testigo de lo que te estoy relatando y, por otra parte, intentar ser protagonista de una mirada vinculada en por qué existe esta organización, pera qué existe y por qué quisieron destruirla”.

Pomerantz jamás podrá olvidar lo vivido hace 27 años, cuando trabajaba en el segundo piso del edificio. “Primero hubo mucha confusión, se anularon los sentidos, había una nube de polvo, un olor muy fuerte, no se veía ni se escuchaba nada. Y en esa situación se juntaban una cantidad de sensaciones: confusiones, temor, preguntas de la gente que estaba a mi lado al descubrir la terraza.»

«Entonces, tomé la decisión de treparme a una especie de columna para ver el edifico y veo que no estaba, estaba caído adelante. Ahí tomé la percepción de lo que pasaba, entendí que una situación normal, no era un hecho natural. Pensaba que era un atentado o un hecho provocado”, recuerda.

Luego, regresa al momento de la explosión: “Esa pared de vidrio que tenían las oficinas estalló en el momento del atentado y produjo una lluvia de vidrios en mi cuerpo, en mis hombros y en mis piernas. Me quedé parado pero clavado de vidrios, pero alguien se me acercó y me pidió que me hiciera ver.»

«Por suerte pude desplazarme unos 200 metros hasta el Hospital de Clínicas. Ahí me atendieron y me suturaron la espalda, el tobillo y me hicieron algunas curaciones adicionales”.

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horacio-neuah-Lunes-18-de-julio-1994-hoy-27-años-después
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“Estar vivo es una herida en el alma”

Horacio Neuah es otro de los sobrevivientes retratados en Ese día.

«Soy comerciante, tengo un local en la Provincia. Ese 18 de julio, hace 27 años, había ido a trabajar como lo hacía normalmente. En aquel momento tenía 48 años.»

«Mi señora había ido a comprar a un negocio en Pasteur y Corrientes, yo estaba cargando la mercadería en el coche, un Peugeot 405 bordó. Estaba estacionado a pocos metros de la AMIA, sobre Pasteur, para el lado de Viamonte. Les pedí permiso a los policías que estaban de custodia para cargar las cosas. Adelante, había una camioneta de una panificadora.

Cuando arranqué no vi nada hacia atrás. Estaba en Pasteur 641 y a los 10-15 metros se produjo la explosión. El coche voló unos tres frentes de edificio y cayó en la esquina. La camioneta me protegió. También me salvó el coche porque iba en favor de la onda expansiva.

«La situación me había superado. De repente, todo se puso como oscuro. Había una confusión muy grande hasta que abrí la puerta del coche y bajé. De pronto, vi que volaban un poste de teléfono, unas vigas de hierro y unas marquesinas. Me asusté muchísimo. Así como volaban muchas cosas yo también era una moneda en el aire. Estaba muy shockeado, no entendía nada. No sabía lo que era una bomba.»

«Todos los vidrios del auto estaban rotos pero al motor no le pasó nada. Parece increíble, pero yo no tenía un raspón. Me acuerdo que venían los del Hospital de Clínicas, me tocaban para ver si estaba herido. Me fui a la playa de estacionamiento de la morgue, en Uriburu y Viamonte, y me quedé un rato. La gente me miraba y retrocedía. Todos se asustaban.»

«Después me fui en coche a mi casa, en Junín y Las Heras. Cuando llegué, le pedí al encargado que la llamara a mi esposa. Me acordé que la había dejado en ‘Casa Susy’, que estaba Pasteur 666. Y como no atendía entonces me fui al negocio. La chica que estaba ahí me dijo que mi mujer había dejado la cartera y salió corriendo.»

«Al final, me fui a casa sin poder encontrarla hasta que tres horas más tarde nos encontramos en casa. Estuvimos 48 horas encerrados, conmovidos por la situación. No era yo. No podía respirar».

«Nunca más pasé por la AMIA hasta que volvieron a construirla».

gabriela-terdjman-Lunes-18-de-julio-1994-hoy-27-años-después
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“Estaba soñando como si me estuviera electrocutando”

Gabriela Terdjman es otra de las víctimas sobrevivientes del atentado. Vivía en Pasteur 632, 4° “A”. Su balcón estaba justo enfrente al edificio de la mutual judía. Ese día tenía 16 años y estaba de vacaciones de invierno. Cuenta que la explosión la sacó de la cama cuando estaba durmiendo.

«Me caí de la cama al piso y me desperté. No escuché el ruido de la explosión pero veía mucho polvo. Estaba dormida pero me levanté con mi cama sacudiéndose. Estaba soñando como si me estuviera electrocutando.»

«Mi balcón da al frente de la AMIA. Se había caído la baranda y se veía una sábana colgando. Las paredes de mi casa quedaron de agujereadas: desde mi habitación podía ver el living».

«Mi hermana Luciana (18) dormía debajo en el mismo cuarto. La vi atrapada porque mi cama se corrió por la explosión, pero quedó un hueco y ella logró salir. Estábamos todos en pijama, descalzos, como nos habíamos levantado de la cama pero llenos de polvo. Mi mamá gritaba desesperada: ‘¡Chicas, chicas, vámonos de acá!»

«Entonces, salimos al palier del edificio y empezamos a escuchar gritos, veíamos escombros por todos lados, y muchas personas lastimadas. Cuando llegamos a la calle era como una escena de guerra. Todo fue muy rápido. La gente pedía por médico y entonces fui a buscar un teléfono. No sabíamos qué estaba pasando. Había que salir del edificio.»

«Vi a un vecino que estaba tapado bajo los escombros y me desvanecí. Nosotras no teníamos absolutamente nada. Mi hermana solo tenía una lastimadura en la pierna. Entonces nos subieron a un colectivo que pasaba por la cuadra y nos llevaron al Hospital de Clínicas. Ahí llegaban casos terribles. A mi hermana le abrieron el pijama porque tenía un poco de sangre.»

«Luego, paramos a un taxi y nos fuimos a la casa de mi tía. Nos fuimos a vivir un año a la casa de unos tíos. Después nos prestaron un departamento hasta que se pudiera reconstruir el nuestro. Nos costó volver, no teníamos otro lugar donde ir.»

«Mis padres siguen viviendo en el mismo lugar. Cada 18 de julio, veo todos los actos desde el balcón.»

adrian-furman-Lunes-18-de-julio-1994-hoy-27-años-después
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Los retratos

Los 26 retratos de Alejandra López serán exhibidos en modo presencial en el espacio de arte AMIA, cuando la pandemia lo permita. Además, en octubre estarán disponibles en el Consulado Argentino en Nueva York.

samuel-szurman-Lunes-18-de-julio-de-1994-hoy-a-27-años-después
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Las imágenes no estarán impresas en papel común sino en papel artesanal, un material que fue confeccionado por Alejandro Geiler y Julio Mroue. En este caso, se hizo con hojas de diario y fotocopias de artículos periodísticos en los días posteriores al atentado.

“Este papel tiene como base retazos del 18 de julio de 1994: son el soporte de la imagen de hombres y mujeres que también tuvieron que reconstruirse”, explica Elio Kapszuk, director del área de Arte y Producción de AMIA y también curador de la muestra.

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Alejandra López Básico
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alejandra-lópez-fotografa- Lunes-18-de-julio-1994-hoy-27-años-después
  • En 1990, se inició como fotógrafa profesional retratando imágenes teatrales y en la revista El Porteño.
  • Durante 14 años fue fotógrafa de staff de revista Viva de Clarín: sus trabajos sobresalieron con innumerables retratos a distintas personalidades del espectáculo.
  • También publicó fotos en las revistas Elle, La Nación Revista, Harper’s Bazaar, Le Figaro Magazine y Bacanal, entre otras.
  • Entre las numerosas exposiciones que ha realizado, se destacan Retratos (2001), La máscara (en el Festival Internacional de Teatro), Retratos de la Memoria (imágenes de sobrevivientes del Holocausto) en el Museo Judío de Frankfurt, Calendario FOE 2009 y Algunos escritores, en la Fotogalería del Teatro San Martín (2011).
  • Actualmente se desempeña en forma independiente haciendo fotos para gráficas de teatro y cine y retratos de escritores para las editoriales como Penguin Random House y Planeta.

Autor: Maximiliano Kronenberg para Clarín

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