Un año de salud y bendiciones. Por Dr. Jorge Knoblovits

Jorge Knoblovits
Jorge Knoblovits

Cada vez que se cierra un año es muy importante hacer un balance. Repasar lo que hicimos, cómo lo hicimos y, sobre todo, aprender de los errores para no repetirlos. También es el momento ideal para proyectar y pensar en los próximos desafíos.

Lo primero que quiero destacar es que finaliza un año muy difícil, en el que atravesamos una situación extraordinaria a nivel mundial. La pandemia nos enfrentó a una realidad muy compleja y desconocida en la que tuvimos, como institución, que realizar enormes esfuerzos para mantener la vida judía en la Argentina y continuar con la misión de proteger los derechos humanos.

Es lo que nos propusimos desde el primer día, porque ese es el rol de una organización como la DAIA: brindar apoyo y contención a las más de 140 instituciones de la comunidad judía argentina, a las 25 filiales del interior del país, que nucleamos y representamos ofreciéndole, también, a toda la sociedad herramientas y contenidos que salvaguarden sus derechos.

En esta situación de pandemia, desde la DAIA tuvimos que mirar, más que nunca, hacía nuestras instituciones, y hacia los tres niveles de gobierno. Necesitábamos tener en claro, de primera mano, lo que ocurría, teníamos que estar en permanente contacto con los dirigentes comunitarios para ayudarlos a resolver los problemas que la pandemia nos fue generando. Teníamos que darles respuestas. Por ello, fuimos a buscarlas en las autoridades políticas. Hoy nos sentimos satisfechos por el trabajo realizado de contener a nuestra gente en esta crisis.

En paralelo a este esfuerzo de todos los hombres y mujeres de nuestro Consejo Directivo y de nuestro Staff profesional debíamos seguir muy activos y presentes para continuar ocupándonos de los temas específicos de nuestra misión.

En este Rosh Hashaná ratifico que lo más importante fue que todos comprendimos la importancia de la unidad, del diálogo y del consenso para superar situaciones muy complejas y desconocidas. Esta fue la mejor enseñanza. Debemos esforzarnos para aplicarla siempre en el futuro. Entre todos salimos de esta crisis para enfrentar la etapa venidera en la que debemos devolverle vitalidad plena a la vida judía en nuestro país. Para eso, necesitamos priorizar el trabajo en equipo y evitar los enfrentamientos y las descalificaciones. Este es nuestro principal desafío para el 5782.

Shaná Tová Umetuká, un año dulce del principio al fin.

Shaná Tová Umeborejet, un año que nos brinde bendiciones y salud para todas las personas y amor por el prójimo.

Un nuevo año en el que podamos construir una mayor y mejor comunidad.


Hagámoslo posible.

Jorge Knoblovits
Presidente de DAIA

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