La suca como verdadero muro defensivo de Israel. Por José Rodríguez

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La sentencia de Iom Kipur nos ha sido dada y en medio de una reflexión de fe ya estamos levantando la suca en la cual viviremos por unos días. 

La festividad de Sucot nos llama, como nación, a congregarnos bajo un mismo techo y entre unas sencillas paredes. Con más propósitos de los que tradicionalmente pudiéramos pensar. Por lo general las familias se unen en un trabajo conjunto para levantar una suca que será nuestra casa, y lugar de convivencia. Es ahí donde recibiremos también a nuestros más preciados amigos.  

La suca más que una sencilla tienda de campaña de lona o una construida con postes de madera con las preceptivas especies de ramas de Sucot, como techado, hoy en día se han convertido para algunos en un palacio con toda clase de modernos lujos.

Sin querer criticar a nadie las sucas de estos tiempos, en algunos casos, poco tienen que ver con el espíritu que animó la construcción de tan preciados lugares de convivencia para todo el pueblo de Israel. 

Las corrientes del pensamiento moderno liberal también levantan sucas incluso aunque sean construidas con valores humanistas alejados de todo concepto de fe. Los agnósticos y sus primos hermanos del ateísmo militante no se abstraen de construir una particular suca de idealizadas utopías. Donde tratan de reunir a sus adeptos. En todo caso la suca se levanta tal vez sin estudiar detenidamente los planos originales para su construcción.  

La suca se levanta con materiales de una cierta clase, tal como se describe en el Tanaj. Pero también con materiales de fe intangibles que la hacen habitable por muy temporal que sea. Los que construyen una suca siempre deben tener en cuenta no solo la parte material de su construcción. Si deben pensar especialmente en la parte de su estructura espiritual que es la que verdaderamente la sostiene. El hecho de que la suca sea temporal, sencilla y en cierta manera débil para guardarnos de los elementos no la hace menos eficiente para protegernos de lo verdaderamente trascendente e importante.  

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Los valores de fe con la que construimos la suca permanecerán inalterables con el paso del tiempo. Por muchos años que pasen los valores inmateriales con los que se construye la suca no se debilitarán, se perderán o se destruirán. La suca es la más fuerte de las construcciones que sostiene la idiosincrasia del Pueblo de Israel. Las grandes construcciones levantadas a lo largo del tiempo como puede ser Masada, en principio inexpugnable, o las grandes piedras que forman la base del Muro Occidental no son tan fuertes defensivamente hablando como lo son las sencillas paredes de una suca levantada con fe.  

La suca de Sucot a lo largo de toda la historia es el muro defensivo que ha provisto de identidad, valor, y visión de futuro a Israel. La verdadera defensa de Israel no está ciertamente en la construcción de grandes fortalezas, en sus modernos arsenales bélicos o en sus grandiosos avances tecnológicos que iluminan el mundo, sino en la construcción de una sencilla suca de generación en generación. La suca es el verdadero muro defensivo de Israel que trasciende a toda moda, razonamiento, ideología o utopía política o religiosa. Hazlo saber. 

José I Rodríguez- Periodista-Escritor

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