Jerusalem terrenal… Jerusalem celestial. Por Martha Wolff

jerusalem-terrenal-jerusalem-celestial-por-martha-wolff
jerusalem-terrenal-jerusalem-celestial-por-martha-wolff

Jerusalem es terrenal porque es mundana y es celestial  porque es sagrada.

Terrenal porque la vida cotidiana se mueve entre sus montañas y valles.

Su tierra es una alfombra de capas de conquistas que nunca terminaron de poseerla.

Piedras que ocultaron su fidelidad al pueblo judío.

Piedras que guardan la Historia Judía en sus entrañas y permanecen para contarla.

Piedras que por su solidez y propiedad fueron muros, fundamentos y testigos de todo lo que allí sucedió.

Piedras con memoria, piedras que hablan cuando se las quiere escuchar y adorar, acariciar y ser depositarias de secretos y revelaciones.

Piedras que fueron su pasado y que hoy son su presente sin modificar  su patrimonio milenario.

Piedras que hablan el lenguaje de los comienzos de su fundación divina y que el hombre construyó con ella sus templos y sus hogares.

Piedras calizas que tienen 95.000.0000 millones de años.

Piedras  precipitadas en el fondo de lagos y mares por acumulación de caracoles, formaciones, esqueletos de microalgas, animales marinos bajo la presión del agua y el calor.

Piedras que por esas provocaciones  y reacciones químicas las endurecieron y terminaron formándola.

Piedras que fueron el cimiento de la religión judía, el tercer lugar sagrado de los musulmanes y el lugar donde fue enterrado Cristo.

Piedras que fueron numeradas por arquitectos como Moshé Safdie para reconstruir la  Calle Jaffa del Barrio Mamila, destruido por las guerras del  48 y  67, para remodelarla y no adulterar su fisonomía.

Piedras también de sinagogas como la Hurba que muestra su pasado para no olvidar sus ataques logradas por Nahm, Meltzer.

Piedras para gritar en silencio verdades y sufrimientos.

Piedras que son caminadas por los que van a sus lugares de rezo y peregrinación dejando  sus pasos apresurados sobre sus callejuelas laberínticas estrechas y conducentes.

Leer más – Se registraron incidentes en el Día de Jerusalén

Piedras sobre las cuales los hombres y mujeres visten sus ropas tradicionales y religiosas.

Piedras que absorben los aromas de comidas típicas, especies, aromas de vegetales y frutos

cultivados entre el suelo fértil y el desierto.

Piedras que entienden idiomas internacionales y litúrgicos.

Piedras que conocen la paz y la beligerancia.

Piedras esculpidas por el viento, la lluvia, la arena y el tiempo milenario.

Piedras que caminan las lagartijas y donde se posan las palomas.

Piedras que brillan, piedras que lloran, piedras que por las piedras vivas de quienes las cuidan,  y las custodian las convierten en una luz permanente de fe de almas cercanas y lejanas.

Piedras del Muro de los Lamentos que se suman a los cánticos,  plegarias, pedidos junto a los judíos ausentes y presentes se ayer, hoy  y mañana.

Leer más – La cifras de Jerusalén

Piedras que fueron profanadas y piedras que fueron reivindicadas a su justo lugar y dueño, cuando volvió a ser una Jerusalem Reunificada en 1967.

Jerusalem es una ciudad terrenal y es un templo a cielo abierto más cerca de Dios que ninguna otra en el mundo.

¡Amén!

Martha Wolff

Periodista – Escritora

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí