Mirar el pasado para entender nuestro presente, esa fue la premisa que inspiró al escritor Mario Diament a crear El Cazador y el Buen Nazi. Es una obra que dramatiza el encuentro que en 1975 tuvieron el cazador de nazis Simón Wiesenthal y el ex ministro de armamentos de Adolf Hitler, Albert Speer con la actuación de Jean Pierre Noher y Ernesto Claudio.
Por medio de una abundante documentación histórica, la obra dirigida por Daniel Marcove y protagonizada por Jean Pierre Noher en el papel de Wiesenthal y Ernesto Claudio como Speer, indaga acerca de la posibilidad de que exista el diálogo entre una víctima del Holocausto y un victimario, más allá de poner en cuestión el papel de la justicia en casos de crímenes de lesa humanidad.
Los personajes de El cazador y el buen nazi representan, como puede preveerse, visiones totalmente opuestas de la humanidad. En la complejidad de esos factores residió el interés de los actores por transformarse en los protagonistas de esta obra. “Interpreto en escena a Albert Speer, ministro de producción y de armamentos de Adolf Hitler. Fue el tipo al que luego catalogaron como un buen nazi porque convenció al jurado y a los fiscales del juicio de Núremberg de que él nunca supo nada sobre lo que se conoció como la “solución final”, que nunca supo algo sobre el Holocausto, ni acerca de la matanza de judíos. Un tipo inteligentísimo y con una habilidad extraordinaria, totalmente fuera de lo común. Los convenció a todos, pero por una colaboración indirecta le dieron 20 años de prisión, lo cual les abrió la puerta a otros nazis para ampararse en ese argumento y decir que ellos tampoco sabían nada. Eso fue algo muy llamativo, porque Speer fue muy cercano a Hitler”, sostiene Claudio.
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En el otro extremo, Noher revela que desde hace tiempo interpreta a personajes famosos como Jorge Luis Borges o Fernando de la Rúa, pero que sin dudas fue especial meterse en la piel de Wiesenthal: “Hacerlo no fue fácil, y sino que fue un reto hermoso. Es uno de los personajes más célebres del siglo pasado y su nombre e impronta está en los libros de historia que se leyeron y se leerán en futuras generaciones. Su aporte fue tremendo para millones de personas, y para mí fue algo especial. Mi padre se escapó de un campo de concentración nazi y se vino para la Argentina, pero mis abuelos no pudieron, y murieron en las cámaras de gas de Auschwitz. De alguna manera, sentí que ellos estaban dando vueltas sobre todo esto cuando me propusieron hacer este papel”.
Para los dos actores, esta obra representa no solamente una dramaturgia sobre el pasado, sino que también aporta mucho en nuestro presente. Dice Ernesto Claudio: “Para Wiesenthal, aunque Speer no hubiera sabido lo que ocurría igual lo transformaba en cómplice. A este último le preguntaron si no se sentía responsable por la muerte de 6 millones de personas. Y el tipo respondió que ‘esa cantidad era abstracta y que uno podía asombrarse, pero no conmoverse’. Para mí, como actor, eso representa la intolerancia y la complicidad. No hay memoria, verdad y justicia en todo eso.
Una obra de Mario Diament. Dirección: Daniel Marcove. Actúan: Jean Pierre Noher y Ernesto Claudio. Los lunes a las 20.30 en El Tinglado, Mario Bravo 948.
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Raul Voskoboinik

