Nisman: años, vueltas y justicia. Por Rabino Marcelo Polakoff

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Los contamos con base en una cuestión necesariamente invariable. No podría ser de otra forma. Precisamos sí o sí que el ciclo se repita una y otra vez para mantener la constancia en la cuenta. Y esa cuenta, a su vez, debe ser realizada en función a algo que esté más allá de nuestro control, algo que en cierto modo sea inmutable.

Ahora son ocho los años desde que el fiscal Nisman apareciera asesinado en su departamento porteño –tal como lo indica la Justicia de nuestro país–, que sigue investigando su violenta muerte inextricablemente asociada a la violenta muerte de las 85 víctimas del atentado a la Amia.

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¿Cómo medir ese tiempo? ¿Cómo captar, si acaso fuera posible, la dimensión inaudita de su sentido? No tengo la respuesta, pero recordando durante estos días aquellos sucesos de enero de 2015 se me cruzó de golpe la imagen de Kala, la hija menor del fiscal, durante la ceremonia del entierro que me tocó oficiar. Tenía precisamente ocho años… Vale decir que durante este 2023 que está comenzando se va a dar una ecuación muy dolorosa: va a comenzar a vivir sin la presencia física de su papá más años de los que pudo compartir en su compañía.

No sé si hay consuelo para eso, pero tengo plena certeza de que la impunidad profundiza aún más ese pesar.

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En el calendario de la tradición judía (también solar para los años) estamos transitando el 5783, un año que tiene la particularidad de ser “shnat hakhel”, un “año de congregación”. ¿Qué significa?; Que una vez terminado el año sabático, que sucede cada siete, en ese octavo ciclo se realizaba un ritual único y extraño mientras existía el Templo de Jerusalén y reinaba un monarca en Israel.

El rey debía reunir a toda la población del reino, absolutamente toda, para leerles en voz alta del rollo de la Torá unos cuantos párrafos bíblicos, entre ellos los que nos ordenan “no asesinar” y “no dar falso testimonio”.

Esas relecturas hoy se tornan imperativas para abrazar con justicia, y sin vueltas, los años de Kala.

Fuente: La Voz

Autor: Marcelo Polakoff.

Rabino, integrante del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz)

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