Los deportes colectivos, como el fútbol o el baloncesto, son los más adecuados para incrementar el rendimiento atencional de los más pequeños
Practicar ejercicio es aconsejable para la salud del organismo y para la mente de los niños. Jugar al basquet o al fútbol, practicar natación, gimnasia o danza… No importa qué tipo de actividad sea. Cada vez más estudios demuestran que la práctica del deporte es beneficiosa para la salud. Según una investigación del Instituto Universitario de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV), la práctica continuada y sistemática de actividades físico deportivas ayuda a que los niños tengan una mejor atención: aumenta su rendimiento cognitivo hasta un 25%.
El organismo de los más pequeños está en continua formación y crece de forma muy rápida. La práctica deportiva aumenta su desarrollo motor, fomenta la flexibilidad y el equilibro y evita el sedentarismo.
La capacidad de atención aumenta entre un 15% y un 25%. De la misma manera, los niños que realizan menos ejercicio cometen un 7% más de errores. Pero con su práctica se obtienen muchos otros beneficios. Fomenta el aprendizaje de las reglas sociales, a que se supere el individualismo y ayuda a quienes son más tímidos a que se abran a los demás. Además, permite canalizar la impulsividad y la agresividad. También favorece la mejora de la coordinación, las posibilidades motoras y el crecimiento sano de huesos y músculos. Y, a su vez, estimula a los pequeños a que asuman responsabilidades.
Las enfermedades derivadas del sedentarismo y de una mala alimentación, como la obesidad, no dejan de aumentar. Ser un niño obeso puede comportar que se acarreen enfermedades como hipertensión, diabetes mellitus 2 o cifras de colesterol elevadas, que a su vez, forman parte de los factores de riesgo cardiovascular.
Así, practicar deporte, además de prevenir estas patologías ayuda a su desarrollo, aumenta la resistencia, mejora la fuerza muscular y la flexibilidad, y que no suponga una sobrecarga osteomuscular para evitar problemas en el desarrollo.
Recomendaciones:
- Hasta los 8 años. Juegos, ejercicios de psicomotricidad, coordinación y equilibrio, ejercicios de sentido del ritmo y del espacio. Marchar, saltar, trepar y danzar.
- Desde los 8 a los 12 años. Ejercicios que contribuyan al crecimiento y desarrollo general, con aumento de las actividades diarias, y que estimulen el desarrollo de las cualidades físicas (resistencia, fuerza y flexibilidad). Este periodo es muy bueno para aprender la técnica de los distintos deportes.
- Entre los 12 y 14 años. Aumentar el entrenamiento de la técnica de cada movimiento deportivo y comenzar algún tipo de competición que mantenga la motivación a través del juego.
- A partir de los 14 años. Este es un buen momento para empezar un entrenamiento más especializado, con incremento del volumen de carga y entrenamiento en general.
Por ultimo, practicar un deporte sea de conjunto o individual, nos lleva a mejorar nuestras relaciones sociales, nos enseña a competir y luchar por las cosas que queremos y por sobre todo, aprendemos a ganar y a perder, y a convivir con las dificultades tratando siempre de superarlas y superarnos.
Médico Deportólogo
MN 70.630
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