¿Cómo reinventarse una y otra vez?: las comunidades de Bet Hilel y BAMI – Marc Chagall y el Kabalat Shabat en Miramar

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¿Cómo reinventarse una y otra vez? Este 9 de febrero sucedió algo maravilloso en la costa argentina. Lo que podría haber sido una frustración se transformó en una oportunidad de bendición.
Hace 9 años el Rab. Ioni Shalom y la Jazanit Natalia Arazi, crearon un formato para compartir una ceremonia de Kabalat Shabat en la costa de Miramar: decidieron hacerlo en la «M», punto neurálgico de de Miramar (Costanera y 21) vestidos de blanco, con músicas y melodías especiales, con instrumentos, sonido y luces, con el clima y la alegría del festejo de Shabat, congregando a cientos de almas para recibir al día sagrado en medio del periodo vacacional de manera festiva, con el cielo y el mar como testigos.

Pero este año era especial: desde la comunidad Bet Hilel y BAMI – Marc Chagall y con el apoyo de instituciones centrales, se había preparado un conjunto de iniciativas por Israel y por el retorno de los secuestrados en Gaza. Estaba todo preparado y dispuesto. Se había realizado una producción como nunca antes para llevar adelante este Kabalat Shabat frente al mar.

Sin embargo lo impensado e inesperado sucedió: la lluvia sobre Miramar caía a instantes de comenzar con el tan planeado y esperado Kabalat Shabat frente a la playa.

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¿Qué hacer con toda esa expectativa y ganas de congregarse?
Luego de la ceremonia de Shabat estaba planeada, junto al Congreso Judío Latinoamericano, una cena gratuita para 120 personas, donde se invitaba a aquellos que pudieran a hacer una donación a voluntad para Israel. En instantes, se decidió trasladar la experiencia a aquel lugar. Se montó el sonido, se adaptaron los espacios y la dinámica y juntos se celebró uno de los Shabatot más profundos y emocionantes de la historia de Miramar. Lágrimas de emoción y alegría se juntaron cuál lluvia de bendición.

Con palabras, testimonios de Israel y canciones alusivas, con los osos representando a los niños secuestrados y con las imágenes de los rehenes, pidieron, rezaron y cantaron por el regreso de los secuestrados y por el fin del terror y el antisemitismo.

El rabino Shalom comentó: «No tenemos que explicar nuestro derecho a existir ni a vivir en paz en Israel. Somos y estaremos, tal como lo venimos haciendo desde hace miles de años. Aprendimos a adaptarnos a cada situación, al exilio, al desierto y a las aguas. No hay tormenta que detenga el espíritu, el orgullo y la esperanza judíos. Somos uno. Am Israel Jai».

Este año el equipo estuvo formado por los rabinos Ioni Shalom y Adrián Herbst, la Jazanit Natalia Arazi y los músicos Adrian Roskyn, Analía Promoslovsky y Uri Rog.
Todo lo recaudado fue donado a Israel a través del Keren Hayesod.

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