Israel National News publicó una entrevista a Shimon Refaeli, asistente político del ministro Ron Dermer, que se enlistó en las FDI.
El hombre aseguró que «cumplió su sueño» al sumarse al ejército israelí.
Entrevista completa a Shimon Refaeli
A la edad en que fui a estudiar a la yeshivá, la mayoría de mis compañeros vestían uniformes de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Mientras yo estudiaba Torá, mis hermanos empuñaron la espada para defender a nuestro pueblo y a nuestro país.
Pasaron los años y comprendí que el servicio al pueblo de Israel no se cumple a través de un solo rol: es una forma de vida que se puede cumplir estudiando la Torá, formulando políticas y defendiendo a nuestro pueblo en el campo de batalla.
Desde que dejé el mundo de las yeshivot, he recorrido un largo camino. Ocupé diversos cargos en el corazón de la labor diplomática y de seguridad de Israel, y durante los últimos tres años he tenido el privilegio de servir como asesor político del Ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer.
En ese rol, sentí el corazón palpitante del Estado de Israel y de la historia judía: conocí a embajadores y ministros de Asuntos Exteriores, senadores y congresistas, periodistas y líderes de opinión. Vi de cerca cómo nos mira el mundo —a veces con admiración, a veces con asombro—, cómo se les iluminan los ojos al hablar de lo que hemos construido aquí, del espíritu de nuestro pueblo, de la fuerza de Israel y su permanencia en una región turbulenta.
Pero detrás de toda esa admiración, yo sabía en el fondo que nuestra capacidad de hablar de Israel con orgullo existe sólo gracias a esos jóvenes hombres y mujeres uniformados que lo defienden en los campos y en las fronteras, y gracias a los caídos, que dieron sus vidas para que pudiéramos vivir aquí libres y seguros.
Éstas son las leyes de la historia cuando se trata del pueblo judío: si no nos defendemos, dejaremos de existir.
Demasiadas veces en el pasado nos quedamos sin escudo: durante los pogromos en Ucrania, el Farhud en Irak, los libelos de sangre, las masacres de Hebrón en la década de 1920 y los campos de concentración en Europa en la década de 1940. Una y otra vez, cuando nos faltó el poder para defendernos, nos convertimos en presa de las bestias sedientas de sangre que nos rodeaban.
Y hoy, hoy tenemos un Estado. Tenemos un ejército. Tenemos fuerza defensiva. Debemos hacer todo lo posible para no volver a estar indefensos; ahora está en nuestras manos. Esta vez, a diferencia del pasado, si se lleva a cabo un pogromo contra nosotros, 350.000 soldados israelíes saldrán a luchar.
Hoy cierro el círculo. Con gran emoción, anuncio que me alisto en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Para ser parte de un eslabón en la cadena de generaciones que soñaron con este momento: un pueblo en su tierra, defendiendo su propio destino.
Quizás sea raro dejar todo atrás a mitad de la vida y ponerse un uniforme, pero después de años de trabajo político, esta es otra etapa en un largo camino de servicio al pueblo y al Estado.
Éste es el cumplimiento de un sueño personal y el cumplimiento del sueño de cien generaciones.
Fuente: Israel National News.


Bendiciones!
La voz de la sangre lo inspira
Discurso que llega como una verdad inexorable