¿Nueva York o Nueva Rendición? Por Rab Ruben Najmanovich

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Nueva York, esa ciudad que alguna vez fue llamada Nueva Ámsterdam bajo dominio holandés, recibió su nombre actual en honor al Duque de York, quien más tarde sería el rey Jacobo II de Inglaterra. Su historia es un mosaico de migraciones, lenguas, sueños y contradicciones. Su nombre mismo — una combinación de “Nueva” y “York”, evocando la ciudad del norte de Inglaterra — es símbolo de continuidad y transformación. Pero hoy, tras la elección del demócrata Zohran Mamdani como alcalde, muchos se preguntan si esa transformación ha cruzado un umbral que pone en juego los valores fundacionales de la ciudad.

El triunfo de Mamdani, figura asociada a posturas ideológicas de izquierda radical, ha despertado entusiasmo en algunos sectores y preocupación en otros. No por su origen, religión o identidad — que en una ciudad pluralista como Nueva York deberían ser motivo de orgullo — sino por el contenido de su discurso político, sus alianzas y su visión de futuro. ¿Estamos ante una nueva etapa de justicia social o ante un experimento populista que podría erosionar las libertades que han hecho de Nueva York un faro del mundo libre?

Cuando el populismo amenaza con borrar la memoria de la libertad

El populismo, en sus distintas variantes, ha demostrado en América Latina y Europa que puede comenzar con promesas de equidad y terminar con crisis económicas, polarización social, emigración de capitales y aumento de la violencia. Las víctimas suelen ser las más vulnerables: mujeres, minorías sexuales, niños, disidentes ideológicos, personas con necesidades especiales, adultos mayores. Y cuando el discurso se radicaliza, no tarda en aparecer el antisemitismo, disfrazado de crítica política pero enraizado en prejuicios milenarios.

La historia nos enseña que cuando las libertades comienzan a ser recortadas, los judíos suelen ser los primeros en sentirlo… y no los únicos. La judeofobia no es un fenómeno aislado: es el síntoma de una sociedad que ha perdido el rumbo ético. Por eso, lo que ocurre en Nueva York no es solo un asunto local. Es un mensaje al mundo occidental, al legado judeocristiano que inspiró la Declaración de los Derechos Humanos, la democracia liberal y la economía de mercado con rostro humano.

«El mundo se sostiene sobre tres pilares: la verdad, la justicia y la paz. Cuando uno de ellos es socavado por ideologías disfrazadas de virtud, el derrumbe no es una posibilidad: es una certeza.» Pirke Avot 1:18

Pintaron esvásticas en una yeshivá de Brooklyn durante la jornada electoral de la alcaldía de Nueva York

¿Será que la Estatua de la Libertad, símbolo de acogida y esperanza, será reinterpretada bajo otros códigos? ¿Se convertirá la Quinta Avenida en una ruta de peregrinación ideológica? ¿El comercio con Israel, que ha generado innovación y prosperidad, se verá afectado por prejuicios disfrazados de justicia social? ¿Y qué ocurrirá si la comunidad judía, que tanto ha contribuido al alma de Nueva York, comienza a migrar hacia otras ciudades u otro países?

No se trata de alarmismo, sino de responsabilidad. De preguntarnos qué tipo de liderazgo queremos, qué valores defendemos, qué ciudad heredarán las próximas generaciones. Porque cuando el odio se disfraza de sonrisa, cuando la retórica eclipsa la realidad, cuando se invoca la justicia para sembrar división, es hora de volver a las fuentes: a los principios bíblicos de justicia, compasión y verdad; a la sabiduría talmúdica que enseña que el mundo se sostiene sobre la verdad, la justicia y la paz.

«Cuando los jueces se convierten en opresores y los líderes en aduladores, el mundo se tambalea.» Talmud Babilónico, Shabat 139a

Nueva York ha sido muchas cosas: refugio, laboratorio, escenario. Que no se convierta en un espejo de lo peor del populismo global. Que siga siendo, con todas sus contradicciones, una ciudad donde la libertad no sea una estatua, sino una vivencia cotidiana.

Rabino M.Ed. Rubén Najmanovich

2 COMENTARIOS

  1. Si como se dice, un tercio de la comunidad judía de N.Y. votó por Zohran Mamdani…
    Se cumple aquel dicho popular: «La culpa no es del chancho sino de quien lo alimenta».

  2. Muy importante consideraciones de la actualidad. Necesario reflexiones…

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