7 de febrero de 1979: muere Josef Mengele, médico y torturador nazi

7 de febrero de 1979: muere Josef Mengele, médico y torturador nazi
7 de febrero de 1979: muere Josef Mengele, médico y torturador nazi

Josef Mengele nació en 1911 en la localidad bávara de Günzburg. Estudió Filosofía en Múnich y se doctoró en Antropología en 1935, aunque su verdadero interés era la medicina. Al año siguiente se graduó en esta disciplina y en 1937 ingresó en el Instituto de Biología Hereditaria e Higiene Racial, donde conoció al profesor Otmar von Verschuer. Este se convertiría en su mentor y lo iniciaría en la investigación genética para perpetuar la raza aria.

Influido por el auge del nazismo en los años treinta, Mengele se afilió al Partido Nazi en 1937 y un año después entró en las SS. El Ejército alemán lo reclutó en 1940 para luchar en la Segunda Guerra Mundial y durante dos años se desempeñó como médico de campaña, hasta que en 1942 fue herido de gravedad y regresó a Alemania. Fue entonces cuando lo destinaron al campo de concentración de Auschwitz.

Josef Mengele: el médico de Auschwitz

Durante la guerra, Mengele recibió condecoraciones por sus acciones heroicas y ascendió a capitán médico de las SS en abril de 1943. Un mes después fue destinado a Auschwitz, donde lo nombraron director de un pabellón dedicado a familias gitanas. Allí pasó a ser conocido como el “ángel de la muerte” por los experimentos atroces que realizó con personas.

Mengele estaba obsesionado con los gemelos: se calcula que de las más de mil parejas que pasaron por sus manos, solo sobrevivieron doscientas. Como el resto de nazis, él creía que los gemelos eran la clave genética para conseguir que la raza aria se reprodujera más rápido, por lo que experimentaba con ellos. Parte de sus pruebas consistían en inyectar enfermedades en uno de los gemelos para ver cómo se desarrollaba en comparación con el otro, o coserlos para crear siameses. También creía que podía cambiarles el color de los ojos para que los tuviesen azules, por lo que les pinchaba el iris, causándoles ceguera e infecciones.

Además, Mengele era uno de los responsables de elegir cada día quiénes pasarían a trabajos forzados y quiénes a las cámaras de gas. Por esta y muchas más atrocidades fue considerado un criminal de guerra por la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU, creada para juzgar los crímenes nazis, pero nunca llegó a sentarse en el banquillo ni a arrepentirse de sus actos.

La huida a Sudamérica

Cuando el Ejército soviético liberó Auschwitz a principios de 1945, Mengele fue detenido por las tropas estadounidenses, que lo soltaron porque no lograron identificarlo, ya que no llevaba tatuado su grupo sanguíneo en el brazo, como exigían las SS. Gracias al dinero de su familia, Mengele permaneció escondido en Alemania hasta 1949, cuando consiguió una documentación falsa como miembro de Cruz Roja y huyó a Buenos Aires bajo el nombre de Helmut Gregor. Así eludió el llamado juicio de los médicos de 1946 y el posterior juicio de Auschwitz (1963-65).

Durante los treinta años que vivió en Sudamérica, Mengele trabajó como representante de la empresa de maquinaria agrícola de su padre con bastante libertad, pues la región se había convertido en refugio de unos 9.000 nazis y él se movía entre migrantes alemanes. De hecho, en Argentina firmó documentos con su nombre real y en 1959 recibió la nacionalidad paraguaya bajo el nombre de José Mengele. Sin embargo, cuando el servicio de inteligencia israelí capturó al jerarca nazi Adolf Eichmann en Buenos Aires en 1960, pasó a la clandestinidad en Brasil, donde adoptó la identidad falsa de su amigo Wolfgang Gerhard.

Cuatro años después, el 7 de febrero de 1979, Josef Mengele murió ahogado en una playa brasileña tras sufrir un derrame cerebral. Fue enterrado en São Paulo con el nombre falso de su amigo, entonces ya fallecido, pero sus restos no se identificarían hasta 1992. Siete años antes, la policía alemana había encontrado una pista que llevó a exhumar el cuerpo para comprobar si se trataba de Mengele, y un grupo de científicos estadounidenses lo confirmó mediante una prueba de ADN en 1992. Sus huesos se utilizan hoy en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo.

Fuente: Diario Judío

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