El ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023 sacó de sus escondites a miles de influencers y conspiranoides que se lanzaron a difundir incontables farsas antisemitas a través de internet, incluyendo, recientemente, una versión sobre el «pasaporte israelí» de una funcionaria del presidente Donald Trump.
En rigor de la verdad, en Estados Unidos esa oleada de delirios había comenzando incluso antes del 7/10. Por ejemplo, la entonces congresista Marjorie Taylor Greene dijo en el 2018 que una serie de incendios forestales en California habían sido provocados por «generadores solares espaciales».
Unida al antisemitismo de la legisladora y de muchos de sus seguidores online, la teoría no tardó en convertirse en «láseres espaciales judíos» patrocinados por la familia Rothschild.
Taylor Green ya salió del Congreso pero Estados Unidos cuenta ahora con agitadores online como el ex presentador televisivo Carlson Tucker y Candance Owens, una comunicadora que se gana la vida diciendo que Israel mató a Kennedy y que los judíos manejan Hollywood.
En medio de este escenario -que por cierto resulta lucrativo para este género de influencers-, en las últimas semanas se viralizó la imagen de un «pasaporte israelí» de Pam Bondi, la fiscal general de Estados Unidos, es decir, la ministra de Justicia de la administración Trump.
Una funcionaria de raíces italianas
Bondi, nacida en 1965 en Tampa, en el estado norteamericano de Florida, forma parte de una familia de origen italiano y ni siquiera es judía. Pero eso, en estos tiempos de teorías conspirativas que resultan en monetización online, a nadie le importa.
Todo comenzó el 11 de febrero, cuando un usuario de X (la red social antes conocida como Twitter) publicó la imagen del «pasaporte». La cuenta pertenece a @BackupJeffx, o Parody Jeff, que -como su nombre lo indica- se dedica a publicar contenidos paródicos y ficticios, al parecer just for fun, solo para divertirse.
Pero el documento tiene todos los ingredientes para parecer original y, además, apunta contra una funcionaria que no es muy respetada por la oposición demócrata y tampoco querida por la extrema derecha republicana o los sectores más conservadores.
Algunos activistas online de esos sectores «acusan» a Bondi de ser «empleada» de la multimillonaria estadounidense Miriam Adelson, nacida en Tel Aviv, una de las principales aportantes a las campañas de Trump y férrea sostenedora de Israel.
«Bondi es una marioneta de Israel», escribió otra conspiranoide del teclado, mientras que otros afirmaron, sin fuentes, que la funcionaria fue «agente» de Turquía y de los Emiratos Árabes Unidos.
Viral y con inteligencia artificial
La teoría del «pasaporte israelí» de Bondi fue desmontada por el sitio especializado Snopes, que se dedica a derrumbar este tipo de teorías con herramientas de fact check.
Los expertos del sitio explicaron que la imagen del supuesto pasaporte muestra «claros indicios de generación de inteligencia artificial» y que, al compararla «con un pasaporte israelí auténtico, se observan ciertas discrepancias».
Por ejemplo, precisaron, en la versión falsa, la palabra «ISRAELI» aparece en azul, en comparación con el resto del texto, mientras que el color de las letras «se mantiene constante en el pasaporte real». La versión falsa «también indica el ‘lugar de nacimiento’ dos veces y no indica el ‘sexo’, solo el lugar de nacimiento de Bondi», añadieron.
«Tampoco hay una estrella de David en el lado derecho de la imagen de perfil», a diferencia de la imagen auténtica de un pasaporte israelí, completaron.
Al parecer, esta nueva historia antisemita/anti-israelí está lista para marcharse al cementerio de las teorías delirantes, junto a los láseres judíos y los delfines asesinos entrenados por el Mossad.

