La Flotilla Global Sumud de Greta Thunberg que se dirige a Gaza, en el ojo de la tormenta por denuncias de comportamiento sexual inapropiado

Greta Thunberg en la Flotilla Global Sumud
Greta Thunberg en la Flotilla Global Sumud

La Flotilla Global Sumud que partió desde Barcelona el 12 de abril rumbo a Gaza recibió acusaciones de índole sexual contra uno de sus dirigentes.

Las denuncias se dirigieron hacia el activista brasileño Thiago Ávila, de 39 años, aunque lo niega y sostiene que no hay pruebas.

El colectivo palestino Heart of Falastin aseguró que un miembro del comité directivo había mantenido relaciones con varias voluntarias durante la travesía y, poco después, un grupo brasileño señaló directamente a Ávila. Las acusaciones comenzaron a circular en redes sociales a comienzos de semana.

“Puedes tener relaciones sexuales con quien quieras. Pero hacerlo en el barco, mientras te diriges a una nación sometida a genocidio, con voluntarios que están bajo tu autoridad, en un espacio donde los activistas duermen, comen y trabajan juntos, es una clara violación de poder”, indicó la organización.

Ávila, por su parte, rechazó las denuncias y las enmarcó en una campaña de desprestigio. Además, afirmó que el comité ético habló con las personas implicadas y que ninguna confirmó los hechos, una versión que la organización respalda al insistir en que no existen denuncias formales, testigos ni pruebas.

No es la primera vez que surgen tensiones internas. El dirigente brasilero ya participó en junio del año pasado en otra travesía hacia Gaza a bordo del Madleen, donde coincidió con Greta Thunberg, antes de que el barco fuera interceptado por Israel y sus ocupantes detenidos y expulsados.

Más adelante se sumó a otro convoy del mismo grupo, donde también hubo fricciones. En ese contexto, Thunberg abandonó el comité de dirección y dejó el barco principal, molesta, por las disputas internas y la falta de foco en Gaza.

Greta Thunberg y Thiago Avila
Greta Thunberg y Thiago Avila

La flotilla actual reúne a cientos de activistas y decenas de embarcaciones. Sus impulsores la presentan como la mayor hasta la fecha y buscan recaudar 3,5 millones de dólares.

Algunos colectivos cuestionan el tono del arranque en Barcelona, con música y actos públicos, y consideran que choca con la gravedad de la situación en Gaza. Otros van más allá y ponen en duda la utilidad real de la iniciativa.

Mientras tanto, Ávila sigue compartiendo imágenes del viaje en redes sociales, desde la salida de los barcos hasta escenas con delfines o ballenas, lo que ha contribuido a alimentar aún más la controversia en torno a una expedición que continúa marcada por acusaciones y tensiones internas.

A principios de mes, Ávila, coordinador internacional de la Flotilla y quien viajó para participar del lanzamiento de la filial argentina, fue retenido en el Aeroparque Jorge Newbery y se le prohibió el ingreso a la Argentina.

“La policía separó a Thiago de su familia y lo mantiene detenido con orden de deportación en Buenos Aires”, anunció el entorno de Ávila.

Lara Souza, esposa del brasilero y quien lo acompañaba en el vuelo, dijo que las autoridades migratorias, tras permitirle el ingreso a Argentina a ella y a su hija, le comunicaron al activista que había “una alerta” sobre su pasaporte.

“En la sala de inmigración la policía le dijo que él no es bienvenido a la Argentina y que no lo dejarían entrar”, contó.

 

Vía La Razón

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