
Dos pilotos de la Fuerza Aérea de Israel tuvieron que realizar un aterrizaje de emergencia luego de que la cubierta de la cabina de su avión de combate F-15 se desprendiera a 30.000 pies (9.144 metros) de altura por razones que aún se desconocen, durante un vuelo de entrenamiento.
(Vía Aurora)
Los pilotos, un capitán y un teniente despegaron de la base aérea de Tel Nof en dirección sur. Durante el vuelo, la cubierta de la cabina se desprendió, dejando a los dos pilotos expuestos a fríos intensos, fuertes vientos y un ruido ensordecedor.
A pesar de las dificultades, decidieron no eyectarse de la aeronave, informaron del incidente a la torre de control en la base aérea de Nevatim, que se puso en alerta y se preparó para un aterrizaje de emergencia.
Los primeros segundos fueron acompañados de confusión y estrés, pero los pilotos recuperaron rápidamente la compostura.
Se les instruyó reducir la velocidad del avión y descender lo más posible, y al mismo tiempo aterrizar lo más pronto. Lo hicieron mientras enfrentaban vientos inmensamente fuertes y dificultades para comunicarse entre sí.
Un alto oficial de la Fuerza Aérea dijo que en tales condiciones, la decisión de eyectarse también habría sido legítima, pero los dos pilotos estimaron que podían aterrizar el avión sin arriesgar sus propias vidas.
El comandante de la Fuerza Aérea, general Amikam Norkin, ordenó detener todos los vuelos de entrenamiento para los aviones de combate F-15 Falcon hasta que se completara una investigación sobre el incidente.

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