En el marco de la muestra «40 años de periodismo argentino (de Walsh a Lanata)», que se lleva a cabo en el multiespacio Margen del Mundo, familiares, amigos, colegas y oyentes de Pepe Eliaschev se reunieron para recordar al prestigioso periodista, fallecido el 18 de noviembre pasado tras luchar varios meses contra el cáncer de páncreas.
El periodista y escritor Gerardo «Tato» Young -quien co-condujo, durante la enfermedad de Eliaschev, el programa Esto que pasa por Radio Mitre- señaló la significativa coincidencia del homenaje con el día de la democracia: «Pepe era básicamente un cultor de la libertad. Decía lo que pensaba cuando lo creía justo. Y eso tiene un alto costo». Además, destacó que Eliaschev «nunca subestimaba al oyente; en un mundo donde todos subestiman a los otros, él respetaba a los demás».
El «dueño de casa», Luis Majul, presentó el video dedicado a Eliaschev que se incorporó a la muestra que recorre la historia reciente del periodismo argentino a través de la biografía de periodistas. Majul definió al homenajeado como un hombre «exquisito», «cabrón», «apasionado» y «ético».
Joaquín Morales Solá recordó a Eliaschev como un «periodista riguroso», que «jamás admitió que un periodista confundiera el significado de las palabras», «curioso de su barrio, de su ciudad, de su país y del mundo». Además, Morales Solá relató que, cuando recibió el llamado de Pepe para contarle que su programa en Radio Nacional había sido levantado, decidió escribir un artículo en el diario La Nación denunciando el que consideró el primer episodio de censura del kirchnerismo, algo que fortaleció su amistad. Tiempo después, presentando el libro de Eliaschev Lista negra ante una sala repleta que ovacionó al autor, Morales Solá bromeó: «después de todo este reconocimiento bien vale una censura», a lo que Eliaschev le respondió: «No te equivoqués, esto dura 5 minutos más, yo quiero mi programa».
El escritor Marcelo Birmajer trazó un perfil de Eliaschev dueño de una «genuina curiosidad», «con «vocación de saber y compartir el conocimiento». Además, recordó su compartida admiración por Raúl Alfonsín, su vocación ciudadana y el «valor políticamente incorrecto, directo y claro» con que sostuvo la defensa de la libertad de prensa. «Compartimos la amistad de dos judíos laicos», contó Birmajer, y agregó que «nos interesaba Israel por ser un estado judío, pero lo defendíamos por ser la única democracia de Medio Oriente». «No hubiéramos defendido una dictadura, por más que fuera judía, ni un califato, por más que hicieran knishes», afirmó.
El dramaturgo, guionista y director de cine Jorge Goldenberg, amigo de Eliaschev de sus épocas de exiliado en Caracas, destacó «el esfuerzo por el pensamiento autónomo que Pepe representaba». «Ese pensamiento que trata de no enfeudarse ni en lo políticamente correcto ni en la conveniencia del momento ni en el cálculo, es una lucha diaria, es una pelea que nunca ha dado por ganada», sostuvo. «Pepe anduvo en las zonas de las fantasías revolucionarias de los 70, pero no se quedó enganchado en los girones de esa experiencia para refugiarse en algo presuntamente seguro. Salió con el pensamiento a la intemperie. Y en la intemperie estamos, y Pepe nos enseñó cómo manejarnos en la intemperie», concluyó.
Por último, Tomás Eliaschev, periodista e hijo de Pepe, destacó «la pasión por el oficio» que tenía su padre, que lo llevó a probar las diferentes formas del periodismo: radio, televisión, gráfica, sus años en la agencia de noticias AP, en Nueva York, la docencia y, más recientemente, su incursión en las redes sociales como un enfático tuitero. Eliaschev se refirió a la «amplitud» que su padre tenía a la hora de «escuchar nuevas ideas, distintas posiciones», lo que lo llevó incluso a invitar a su programa de Radio Mitre a un delegado sindical que denunciaba la persecución empresaria.
(Fuente: Infobae.com)


