«Las siete cajas» de Dory Sontheimer (Análisis de Eduardo Chernizki)

Ahora, poco a poco, recupero mi pasado y mis familiares.

La lectura de la documentación guardada prolijamente en siete cajas es el origen de un texto, convertido en libro, en el que su autora relata tanto las vicisitudes de las familias de sus padres durante el nazismo y como fue buscando y encontrando a los descendientes, que son sus familiares, desperdigados en Europa, América del norte y del sur, e Israel.

“Las siete cajas” de Dory Sontheimer no es una novela sino el testimonio de las diversas alternativas que las familias de sus padres atravesaron durante el aciago período transcurrido desde fines de la tercera década del siglo XX hasta el momento de su muerte, tanto en los campos de exterminio como por el propio paso de los años, o cuando se reunieron con la autora.

En cada una de “Las siete cajas” Dory Sontheimer encontró cartas, notificaciones oficiales y documentos que le permitieron reconstruir la vida de sus abuelos, tíos, primos y demás familiares junto a la de sus propios padres que explica muy bien al afirmar “Así pues espero que este relato sirva para rendir un homenaje a personas que, como ellos [sus familiares directos] tuvieron que soportar la intolerancia, el rechazo, el desprecio, el insulto, la humillación social y la negación de la dignidad humana y que, a pesar de ello, fueron capaces de retomar sus vidas. Y contribuir a que sus descendientes sientan el orgullo de conocer sus orígenes. Cada uno de nosotros somos resultado de nuestra historia” (pág. 23).

Licenciada en farmacia y óptica por la Universidad de Barcelona, y graduada en PDG) Programa de Dirección General) en la Business School, Dory Sontheimer (1946) es hija de un matrimonio formado por dos jóvenes judíos que llegaron a España antes de que Hitler asumiera el control completo de Alemania y que, debido a la derrota de los republicanos españoles, se convirtieron al catolisismo para evitar ser perseguidos por el gobierno de Franco.

Cuando la autora descubre el origen de su familia y decide no solo asumirlo sino, como mencionamos más arriba, homenajear a cada uno de sus miembros escribiendo el texto que comentamos, corre un gran riesgo, que muy bien explica en las páginas 224 y 225: “Cuando me aventuré a escribir este libro me advirtieron que podría tener una crisis de identidad. No la tengo. Mis padres decidieron cambiar su identidad religiosa y personal. Lo entiendo y lo respeto. Nací en Barcelona, me educaron en un colegio católico y he crecido dentro de este maravilloso lugar cerca del Mediterráneo. Me siento muy orgullosa de mis raíces y de venir de donde vengo. Mi identidad es la suma de mis orígenes y mi evolución personal aquí, en Barcelona. Aquí he nacido, ha transcurrido mi infancia, he crecido emocional, intelectual y espiritualmente, y he formado mi familia. No pienso renunciar a nada de ello. Ahora, poco a poco, recupero mi pasado y mis familiares”.

En muchas de las páginas de este libro se refleja la ansiedad de los judíos que vivían en territorios gobernados y/o dominados por el régimen nazi esperando obtener los visados para poder emigrar como también la de los parientes, que viviendo en otros países, hacían lo posible para conseguírselos en un momento en que, según palabras de Sontheimer, “El mundo miraba pero no veía; oía pero no escuchaba. Y aunque ahora me duela muchísimo admitirlo, el mundo entero dio la espalda al pueblo judío y lo dejó en manos de Hitler” (pág. 64); y en otras la insensibilidad de quienes tenían la posibilidad de facilitar la salida y no lo hacían.

Cuando se refiere a la derrota del nazismo y la finalización de la Segunda Guerra Mundial en Europa con la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945, Dory Sontheimer se hace una pregunta, cuando dice en la página 205: “Alemania tuvo que asumir la derrota, pero yo me pregunto: ¿el 10 de mayo de 1945 todos aquellos que ensalzaban a Hitler, que fueron capaces de llevarlo a la cúspide, que justificaban sus acciones, se habían convertido súbitamente en buena gente?”.

Todos sabemos la respuesta a este interrogante que, seguramente en algún momento, nos hemos hecho aquellos que, de una manera u otra, nos interesamos en la temática de la Shoá, por lo tanto que la autora de “Las siete cajas” la haya incluido debe tener un sentido especial que no se revela en las cien páginas que le siguen hasta la finalización del libro, y por lo tanto nos obligan a intentar una explicación: que de las misma manera que “aquellos que ensalzaban a Hitler, que fueron capaces de llevarlo a la cúspide, que justificaban sus acciones” no cambiaron su manera de pensar y sentir a partir del 8 de mayo de 1945, Dory Sontheimer nos intenta decir que sus padres –Kurt y Rosl – no dejaron de ser judíos cuando se convirtieron al catolicismo y por eso afirma que al escribir “Las siete cajas” buscó recuperar su pasado y su familia.

Publicado por CIRCE Ediciones, perteneciente al Grupo Océano, en Barcelona en el mes de junio de 2014, “Las siete cajas” está prologado por el afamado periodista español, especializado en investigación, Eduardo Martín de Pozuelo, autor entre otros libros de “El Franquismo, cómplice del holocausto”, quien afirma “en abril de 2014 todavía no se estudia obligatoriamente en los colegios y universidades españolas una asignatura que se titule Shoah u Holocausto, en la que se enseñe y analice cómo una sociedad extraordinariamente avanzada y culta como la alemana de comienzos del siglo XX pudo legalizar y justificar jurídica y ‘científicamente’ de un colectivo humano. (…) En España no es de conocimiento qué fue la Solución Final (…) Tal como estamos ahora es fácil el olvido, la ignorancia o el uso del término nazi de forma banal y gratuita. Y mientras olvidamos o miramos para otro lado, la verdad y la historia nos alcanza inexorablemente en forma de cruel memoria guardada en siete cajas en el altillo de la habitación de soltera de Dory Sontheimer”.

Al igual que los testimonios de los sobrevivientes de la Shoá, cada uno de los cuales tiene su peculiaridad, el libro que estamos comentando tiene la suya, pues nos manifiesta no sólo lo acaecido sino también el impacto emocional que le produjo a la autora leer las cartas y documentos tan prolijamente guardados en las siete cajas.

De acuerdo a la información brindada por Alberto Hammerschlag, pariente de la autora, “Las siete cajas” será publicada próximamente en la Argentina, y presentada a mediados de noviembre, por su autora, en el Museo del Holocausto de la ciudad de Buenos Aires.

Licenciado Eduardo Chernizki

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