Verónica Weisberg: »El rol del maestro es formar personas de bien»

11 DE SEPTIEMBRE DÍA DEL MAESTRO – En el marco del Día del Maestro que se celebra hoy, la Directora del colegio Maimónides, Verónica Weisberg, dialogó con VIS A VIS acerca de sí el rol docente es el mismo antes que ahora, y como influyen las nuevas tecnologías en el desarrollo de los alumnos. Además comentó cómo se trato el conflicto entre Israel y Hamás en las aulas. 
– ¿Cuál es el rol del Moré o la Morá hoy en día? ¿Cómo era antes?

– En lo más profundo no hay diferencias en cuanto a la tarea que tiene que desarrollar el maestro hoy en día, que es, en principio, formar personas de bien fundamentalmente, y obviamente con la tarea específica que tiene la escuela que es transmitir los conocimientos socialmente válidos. La diferencia radica hoy es en la incorporación de las nuevas tecnologías y lo que hace que hay determinadas cosas que por ahí uno se detenía antes y hoy no hace falta detenerse porque lo importante es enseñar a buscar dónde uno tiene que buscar, a poder leer entre líneas, a poder saber buscar información y encontrar aquello que necesita, que no hace falta una enseñanza enciclopedista de detalles y de datos porque eso es fácilmente encontrable. Y a cómo avanza hoy en día la ciencia, sería impensable cada vez seguir acumulando más y más conocimientos. Y a medida aparte que se van diversificando tanto las ciencias. 

– ¿Qué cambios y qué desafíos enfrenta esta profesión?

– Muchos. Es una profesión en la que nunca podés dejar de capacitarte y aprender. Sería impensable un maestro que no siga capacitándose para poder adecuarse a las nuevas modalidades de enseñanza porque esto, a medida que van descubriéndose y se va trabajando sobre el conocimiento, uno va aprendiendo sobre determinadas ciencias y los modos de transmitir las enseñanzas. Por ahí la más conocida es cómo cambió la forma de enseñar matemática por ejemplo. Hace bastantes años atrás también era como hoy la enseñanza de la lengua, la alfabetización inicial. Pero también hubo que capacitar generaciones y generaciones de maestros para poder entender cómo los chicos aprenden a leer y escribir. Y hoy en día, hoy es más centrado en el área de matemática, en el que está el cuestionamiento de los padres que no entienden cómo en la escuela enseñamos matemática, y tenemos que trabajar también con los papás para explicarles que si la división no aparece inmediatamente como ellos consideran que tiene que aparecer, los chicos están aprendiendo a dividir y están entendiendo cuál es el proceso de la división. Y se va a llegar al algoritmo que nos enseñaron a nosotros en la escuela. Entonces esto también es un trabajo doble. Enseñar a los chicos a pensar cómo se divide y no a mecanizar un algoritmo, y por otro lado, explicarles a los papás cómo están aprendiendo los chicos hoy. Y en desafío es seguir capacitándose permanentemente, seguir aprendiendo de nuestros alumnos y de aquellos que siguen avanzando en el conocimiento de las distintas disciplinas, la didáctica fundamentalmente para la escuela. Las nuevas tecnologías que entran sin pedir permiso y, hoy en día, a un chico le llegás mucho más por algo audiovisual que por un libro. Obviamente no hay que dejar el libro pero sí incorporar la tecnología al aula. El lenguaje audiovisual llega de una manera diferente, pero la intermediación del docente sigue siendo imprescindible

– ¿Cuáles son las diferencias entre el estudiante de antes y el de ahora?

– El de ahora es más crítico, más cuestionador. Todo el alumnado tiene más herramientas para cuestionar, y es algo que por ahí antes no aparecía. Todo esto es bueno siempre en el marco del respeto y de la construcción. Encontrás de todo, de los chicos y de los padres. Y no es lo mismo la valoración del rol docente hoy en día que hace muchos años atrás. Yo hablé ayer en un acto del colegio y trataba de explicarles a los papás el backstage, el detrás de escena, todo lo que pasa para que pase lo que pase en el aula, que los padres puedan entender todo lo que hace un maestro y poder valorarlo. A veces es tan simple la crítica y echarla a rodar, sin poder pensar en todo lo que hay detrás de lo que se está haciendo. Hay mucho cuerpo, mucho alma, mucho estudio, mucha preparación, mucho pensar recursos, mucho investigar y demás que por ahí al papá no se le ocurre pensar en todo esto. Y a los chicos tampoco. Y está bueno que ellos puedan ser conscientes de lo que implica ser maestro.
– ¿Cómo se trabaja con los alumnos ante la situación vivida por el conflicto en Medio Oriente?

– Trabajamos fundamentalmente por la paz, por la convivencia. Nos han llegado materiales desde distintas instituciones con videos, noticias de diario; en la escuela tenemos morot israelíes con mucha vivencia cotidiana en relación al conflicto actual, y poder pensar en cómo educar para la paz y la buena convivencia. Por ahí está como muy instalado «todos en Israel son buenos y los palestinos son malos», desde esta cosa tan simple y no tan simple. Tratar de trabajar para la tolerancia, para la buena convivencia, enseñar y educar para la paz, que es difícil poder ponerse en el lugar del otro, y más siendo tan chico. Es muy difícil desde la distancia tomar verdadera dimensión de lo que está pasando. Por ahí con los grandes es más fácil tratarlo. Pero fundamentalmente, trabajar para la buena convivencia y para poder tolerar y aprender que del distinto uno también puede aprender. Y esto lo hacemos tanto con el conflicto como en los actos de AMIA, aunque fueran menos de lo que pensamos porque quizás los papás no querían que vayan sus hijos. Se hicieron cosas con Tzedaká y también es muy fuerte porque pensar en ser solidario y tratar de ponerse en el lugar del otro a través de acciones es muy importante.

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