La doctora Cynthia Wilamowsky, quien presentará el 8 de septiembre su libro «Pasiones de Guerra» en el Museo del Holocausto (Montevideo 919, Ciudad de Buenos Aires), dialogó con VIS A VIS sobre la novela que acaba de lanzar y la importancia de poder darla a conocer en la institución comunitaria.
– Contanos de qué trata «Pasiones de Guerra» el libro que presentarás en pocos días en el Museo del Holocausto.
«Pasiones en Guerra» es una novela histórico romántica que narra dos tragedias: la que sufrió Polonia con la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial, y el drama de una pareja enamorada que debe separarse por esa realidad ajena a sus emociones. Ella emigra con su familia a Buenos Aires, en una época en dónde las mujeres no decidían sobre su destino. Él, por su parte, es capturado por los alemanes y deportado junto a su familia al campo de concentración de Auschwitz. La historia cuenta las dos vertientes de las pasiones: la de la guerra y la del amor, conjugadas en paralelo desde lo social y lo individual: Polonia y Malka, la protagonista, ambas libradas a su propia suerte.
– La historia que contás, ¿son hechos reales o es una ficción?
La historia está basada en hechos reales.
– ¿Qué significa presentarlo justamente en una institución tan significativa para la memoria?
Recordar es la mejor manera de no repetir. Presentar el libro en el Museo del Holocausto implica para mí una emoción muy fuerte, pues la novela narra una historia de amor y de dolor, en un momento donde el mundo estaba ciego de humanidad y, por ende, devastado. La palabra Holocausto alude al sacrificio por fuego, a la catástrofe. Creo que todos tenemos el deber de llevarnos la voz de aquellos que ya no pueden hablar, y de hacer algo para no permitir que se queme la memoria. Olvidar una tragedia, es una tragedia más.
– ¿Cómo surge la idea de escribir esta historia, justamente, que tiene muchísimo peso en lo que fue el Holocausto?
Yo crecí mirando la tristeza en los ojos verdes de mi abuelo. Él era polaco. Tuvo la agudeza de advertir que la persecución a los judíos a fines de los años 30 era sólo una cuestión de tiempo. Emigró solo a la Argentina y trabajó muy duro para enviar a su familia, que había quedado en Polonia, los pasajes para que pudieran salir a tiempo del país. Si bien logró mandarlos, los alemanes les impidieron irse, y los mataron a todos. Sus padres, un hermano, su esposa y un bebé recién nacido, quedaron en la memoria de sus retinas. Así los conocí yo mientras crecía, a través de sus relatos y ese dolor que atraviesa a una persona cuando la vida en un instante se transforma en infierno, y uno no sabe bien por qué. Desde pequeña, decidí que escribiría acerca de este momento de la historia. Soy psicoanalista; me interesan los actos ligados al amor y a las pérdidas. La vida de todo sujeto se juega entre estas dos cuestiones. Como las dos caras de una misma moneda, las pasiones están ligadas a sentimientos y a sufrimientos intensos.
– En tu presentación vas a compartir la mesa con el Lic. Gabriel Rolón y el Prof. Baruj Zaidenknop, ¿qué importancia tiene la presencia de ellos?
El licenciado Rolón ha estado muy cerca de mí en el último tramo del proceso. Su humanidad a la hora de hablar de este momento histórico conmueve tanto o más que sus conocimientos profesionales. Ha tenido la gentileza de definir mi obra con una frase que resume muy bien la novela: “Pasiones en guerra transita por los misterios del amor y del odio, a la vez que revela que toda guerra pone en juego una pasión, y toda pasión desata una batalla en la que se juega el propio destino.” Es un orgullo para mí que aceptara acompañarme. Al Profesor Baruj Zaidenknop no tengo el gusto de conocerlo personalmente todavía. También agradezco que una personalidad tan importante de la comunidad judía haya aceptado honrarme con su presencia. Pensar en conjunto nos permite darle un poco de sentido a esta vida injusta, que muchas veces se encarga de rompernos cruelmente nuestros sueños.



