Se realizó la disertación »Reflexiones sobre la vida judía en la Alemania de hoy»

El pasado miércoles 6 de agosto se efectuó en el Museo Judío de Buenos Aires una mesa redonda bajo el título “Reflexiones sobre la vida judía en la Alemania de hoy” la que participaron la licenciada Ana E. Weinstein, directora del Centro de documentación Marc Turkow y del Vaad Hakehilot (Federación de Comunidades Judías de la República Argentina); el licenciado Julián Schvindlerman, analista internación, periodista y escritor; y la licenciada Liliana Olmeda de Flugelman, curadora del Museo Judío de Buenos Aires.

Esta mesa redonda fue la actividad de cierre de la muestra “250 años del Hospital Judío de Berlín” que se exponía en el Museo, y los tres panelistas viajaron a Berlín y Dresde invitados por el gobierno de Alemania para tomar contacto sobre el acontecer de la vida judía en esas ciudades.

La actividad fue coordinada por el rabino Simón Moguilevsky, director del Museo y contó un importante concurrencia entre la que se destacaba la del embajador de la República Federal de Alemania en Argentina, Bernhard Graf von Waldersee, la del Segundo Secretario de esta representación diplomática a cargo de Asuntos de Prensa, Tim Nover; y la del rabino y Diputado Nacional Sergio Bergman. Invitado a decir unas palabras el embajador Graf von Waldersee explicó que la Cancillería alemana había convocado a participar en dos programas diferentes a una serie de personas para conocer la vida judía en la Alemania de hoy, “uno de ellos dirigido a instituciones judías y periodistas de diversos países conformando un grupo de más de 20 personas y por otro lado a curadores de museos judíos del mundo, un grupo de seis personas de países diferentes y afortunadamente la Embajada tuvo la posibilidad de sugerir a quienes viajaron de la Argentina”, agregando que “Es muy grato que ustedes decidieran cerrar está muestra con este evento”.

La licenciada Ana E. Weinstein por su parte inició sus palabras diciendo “Muchas gracias señor embajador por facilitar este viaje que propuso la Cancillería alemana que me dio la oportunidad de estar en Alemania. No era la primera vez que estaba en Alemania, había estado dos años atrás en ocasión de una exposición en el Museo de Berlín sobre los judíos en la Argentina. Está vez cruzo por mi cabeza, por supuesto el hecho de ir a Alemania. Soy hija de sobrevivientes y este tema no estaba exento de mi identidad, de mí ser. Cuando estuve hace dos años en Alemania llevando esa exposición y mostrando aquello que los judíos alemanes, junto con los judíos que llegaron a la Argentina de tantos países, en tantos momentos, pudieron construir a pesar de que los quisieron matar, ese era el lema y comprendí que ir a Alemania convertía eso en un valor. La segunda vez volver a Alemania era para mí muy importante porque me daba la oportunidad de conocer mejor – en esa ocasión no había tenido la oportunidad de encontrarme con nadie que pudiera contarme que pasaba en la ciudad, en la comunidad judía – y me impactó enormemente. Me hizo reflexionar y emocionar mucho, y también entender muchas cosas”.

Ana E. Weinstein continuó relatando sus vivencias del viaje, explicando que el grupo lo constituían 21 personas judío y no judíos, y que entendiendo lo que cada uno sentía existían diversas opiniones sobre lo que cada uno esperaba del viaje “pero no estaba tampoco exenta de sos sentimientos profundos que estaban vinculados a cercanía más intensas con el tema de la Shoá, inevitable por estar en Alemania e inevitable particularmente por estar en Berlín” para afirmar luego que la emoción sentida al transitar el Monumento a los judíos víctimas de la Shoá erigido en Berlín “La hizo pensar en lo que está pasando y se está haciendo en la sociedad alemana desde todos los estratos: la gente, las decisiones políticas, las decisiones educativas. Estaba claro cuál era la actitud y el compromiso que había con el tema de la memoria. Una memoria que también estaba influyendo en analizar la memoria, el aprender de la memoria (…) Como se sigue investigando, como se lleva el concepto de la memoria a las escuelas, como se toma conciencia del mensaje que eso tiene, qué significa esa historia, desde donde mirarla, vivirla y seguir proyectándola”.

Por su parte el licenciado Julián Schvindlerman luego de agradecer por haber sido nominado para participar del programa que expresó que el grupo tuvo “anfitriones de excepción, realmente fuimos muy bien tratados con guías muy notable y oficiales de cancillería muy atentos”; para luego decir “El programa en sí me pareció muy estimulante, que estaba enfocado en la vida judía en Alemania hoy, de modo que había algunos aspectos relacionados al Holocausto que estaban presente pero que no eran centrales”, para continuar manifestando “Quiero hablar lo que para mí, como judío, representaba estar en Alemania por primera vez. De niño mi contacto con Alemania fue a través del Holocausto, en una escuela judía y obviamente el acuerdo de Reparaciones a Israel  y las compensaciones a individuos, uno de adulto lo empieza a conocer, pero como mi primer contacto con Alemania fue con el Holocausto, la primera imagen de Alemania fue horrible, es comprensible que así sea en una escuela judía y durante muchos años este recuerdo del Holocausto es una huella muy fuerte, porque lo ocurrido fue indescriptible” para luego mencionar una reflexión de Elie Wisel “Los hijos de los nazis son hijos, no nazis” que considero muy importante porque “hay una ruptura, una diferencia y no se puede nunca juzgar a los hijos por los crímenes de los padres y es importante evaluar la conducta de los hijos y miro con respeto la actitud ejemplar que la República Federal de Alemania ha tomado en relación al pasado. Y este viaje lo que ha hecho es ampliar la información que ya tenía y reconfirmarla. A diferencia de otras naciones que no se hicieron cargo de su pasado, en este caso los descendientes de los perpetradores lo han hecho y cuando uno viaja a Alemania la historia emerge y el tema del Holocausto está muy visible y es sorprendente, en este sentido, encontrarse entonces con la vibrante vida judía actual en Alemania”
Por su parte la curadora del Museo Judío de Buenos Aires, Liliana Olmeda de Flugelman, manifestó “El viaje que me tocó fue muy interesante, fue un grupo muy pequeño y orientado a recorrer Berlín y Dresde desde el punto de vista museológico y de la educación para mostrar estas huellas que marcaron la historia del mundo, que se pueden ver en las ciudades de Berlín y Dresde. Quiero hablar de mi punto de vista de curadora. El tremendo trabajo de reconstrucción nos habla de una firme voluntad política de una sociedad democrática, con instituciones fortalecidas, con la firme determinación que los desatinos de la guerra no se repitan. Alemania encara el futuro con inteligencia, trabajo y determinación. El trabajo de reconstrucción edilicia también implica la reparación del tejido social a través de diversos mecanismos que sería muy extenso identificar, sin embargo podemos hacer un breve análisis de los que los memoriales y monumentos aportan a los centros urbanos, ya que estos curan las cicatrices simbólicas de la ruptura del pacto social”, pasando Olmeda de Flugelman a continuación a describir el recorrido efectuado en Berlín y Drese, y sus impresiones, por ejemplo afirmando que Berlín es una ciudad que está en permanente obra.

Finalizada la exposición de los panelistas, los asistentes pudieron hacerles algunas preguntas o efectuar sus propios comentarios sobre el material recibido.

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