Entrevista a los autores de «Escape a Los Andes», Robert Brockmann y Raúl Peñaranda

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Robert Brockmann (RB) y Raúl Peñaranda (RP) son los autores de «Escape a Los Andes», el libro que explica la historia de Moritz Hochschild y cómo, gracias a él, cerca de 20.000 judíos pudieron llegar a Bolivia y se salvaron de la Shoá. Se lo conoce como el «Schindler boliviano».

Escape a los Andes no busca exaltar la figura de Hochschild, sino contar la verdadera historia sobre la vida de este magnate minero boliviano: «Era retratado como un perfecto villano, sin matices, pero de pronto, el monstruo adquiere rasgos humanos»

Presentaron el libro en la Feria del Libro de Buenos Aires, Vis á Vis dialogó con ellos y dejaron un gran testimonio sobre el contenido del libro y esta historia que no muchos conocen.

  • ¿Por qué deciden escribir «Escape a los Andes»?

RB: Como bien dice ese dicho popular, uno no escoge el tema; el tema lo escoge a uno. Desde mediados del siglo pasado que Hochschild, junto con los otros dos “barones del estaño” bolivianos, era retratado como un perfecto villano, sin matices. Por una parte fue la creación del Museo Histórico de la Minería Bolivia, que rescató muchos miles de documentos de la época previa a la Revolución Nacional boliviana de 1952, una época “tapada” por la Revolución en su afán por “crear nación”.

Entonces, de pronto, aparecen documentos y testimonios que pintaban a Hochschild completamente bajo otra luz. De pronto, el monstruo adquiere rasgos humanos. Ese fue el primer toque de alarma para Raúl Peñaranda. ¡Qué interesante escribir sobre ese aspecto de Hochschild, como rescatador de refugiados judíos!”, se dijo Peñaranda. Y profundizó luego con una visita al archivo del Museo del Holocausto en Washington, DC.

Yo obtuve un primer paquete de documentos sobre Hochschild provenientes del Joint Distribution Committee (la Joint) provistos por el historiador boliviano Mariano Baptista. Utilice esa información sobre la alianza entre el presidente boliviano Germán Busch (1937-1939) con Hochschild para traer inmigrantes europeos a Bolivia para su biografía de Busch “Dos disparos al amanecer” (2017). Esa publicación atrajo la atención en el exterior de ex funcionarios del empresario minero, que a su vez ofrecieron mucha más información.

Con RP somos compañeros de universidad, colegas de trabajo y amigos, nos encontramos en una fiesta de ex alumnos y nos enteramos de que ambos estábamos escribiendo el mismo libro. De modo que, ¿por qué no escribir uno solo, con todo?

Robert Brockmann-coautor-de-escape-a-los-andes
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  • La descripción habla sobre la historia del «Schindler boliviano» que salvó a miles de judíos. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian el empresario minero Moritz Hochschild y Oskar Schindler?

RP: Ambos eran empresarios con los valores capitalistas del siglo XX temprano: inescrupulosos, capaces de arriesgarlo todo, incluso el buen nombre, por obtener lucro. Los dos tuvieron epifanías que despertaron, respectivamente, su sentido de la decencia humana. Ambos vieron de cerca y en vivo y directo las consecuencias de la maldad nazi y el único final posible al que conducía.

Ambos decidieron hacer algo al respecto y arriesgaron cosas para salvar tantas vidas como pudieran: su capital y sus vidas, aunque en diferentes circunstancias. Schindler, desde las fauces mismas del lobo, y Hochschild, desde lejos, pero con más ambición, aunque ello terminó de todos modos por amenazar su vida en forma más inminente que al propio Schindler: estuvo a punto de ser fusilado por una parte, y, por otra, secuestrado y a punto de ser asesinado, todo por las mismas circunstancias.

  • A Hochschild se lo ha definido como el «Schindler boliviano» y (a la vez) como enemigo de Bolivia. ¿Qué nos pueden contar sobre él y por qué esa doble faceta?

RP: La Revolución Nacional boliviana de 1952 lo caracterizó como uno de los tres grandes responsables del atraso y de la pobreza de Bolivia (a pesar de ser un país muy rico en recursos) en la primera mitad del siglo XX. Esa Revolución quería “construir nación” en base a unos enemigos muy claros, y éstos fueron identificados en las figuras casi caricaturizadas de los tres grandes “barones del estaño”. Desde 1952 y hasta ahora, todo escolar boliviano mama esa historia de archivillanos. En la última década, más o menos, han surgido revisiones más serias de la historia, primero sobre Patiño, y últimamente sobre Hochschild, que los muestran como seres humanos tridimensionales, con sus claroscuros, y, en el caso de Hochschild, esa cara resplandeciente humanitaria, que él mismo prefirió mantener oculta.

Raul Peñaranda-coautor-de-escape-a-los-andes
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  • ¿Por qué Hochschild busca rescatar a tanta gente como sea posible?

RB: De igual manera que Schindler, él mismo descubre una faceta suya desconocida para él mismo cuando ve de primera mano, y en el caso de Hochschild, como judío, experimenta el maltrato nazi. Es una epifanía. Se da cuenta de en qué puede terminar todo eso. Por eso se propone no solo rescatar a cuantos judíos fuera posible, sino que además expresa su deseo —y emprende algunas acciones— para rescatar, por ejemplo, a niños católicas de Bélgica durante la ocupación. Claro, sus buenos deseos se ven limitados por la cruda realidad. Incluso con su poder y su dinero, la voluntad sólo puede llegar tan lejos como otra voluntad contraria se lo permita…

  • ¿Y por qué también pone a disposición de los aliados la producción de estaño de Bolivia?

RB: Ya enterado en un 100% acerca del maltrato de los judíos, que antes de que comience el Holocausto propiamente dicho (1941 o 1942 según diferentes fuentes), un maltrato que no pocas veces conducía a la muertemisma o al suicidio, Hochschild decido no solo rescata a tantos judíos como fuera posible, sino hacer todos los esfuerzos por derrotar al nazismo.

Privado de su nacionalidad alemana para comenzar, decide canalizar la enorme producción boliviana de estaño hacia el esfuerzo de los aliados por ganar la guerra. El primer productor mundial era Malasia, y había caído en manos del Japón, parte del Eje Berlín-Toma-Tokio. Quedaba el estaño de Bolivia, el segundo productor mundial, y otras fuentas más pequeñas dispersas por el mundo. El estaño se usa para la fabricación de aluninio, con aluminio se fabrican aviones.

El estaño sirve para las aleaciones de casquillos de bala, latas de conserva, la recubierta de barriles de petróleo. Es totalmente estratégico. Hochschild se convirtió en “el hombre de EE.UU.” en Bolivia y fue el operador principal de esa acción (que a la postre le produciría grandes perjuicios económicos a Bolivia)

  • Para entender el contexto, ¿cómo se vivía en Bolivia en aquel entonces y qué rol ocupaba Hochschild?

RP: La Bolivia prerrevolucionaria era un país muy arcaico, pobre y desarticulado. El país era poco poblado y el estado no tenía suficiente masa crítica demográfica para llegar a los cuatro puntos cardenales.

Muy pocas familias eran propietarias de la mayoría de la tierra, las masas indígenes vivían al margen del estado, de la sociedad y de la economía. La política estaba en manos de muy pocos y existía, en efecto, un “superestado minero” compuesto por los tres barones, cuyas economías combinadas eran mas grandes que las del estado.

Las personas más educadas y mejor calificadas trabajaban todas para las empresas mineras y ocasianalmente hacían su “tour of duty” en el estado, ocupando carteras ministeriales o posiciones diplomáticas. La clase media era prácticamente inexistente. Había muy pocos ricos y muchísimos pobres. Hoschschild escribió mucho y muy críticamente acerca de la falta de iniciativa de los bolivianos para dejar la dependencia total, pero, igual que sus homólogos mineros, hizo poco para romper esa dependencia total de la minería.

  • ¿Cómo hizo para salvar a casi 20 mil judíos?

RP: Mediante sus contactos con el mundo empresarial mundial (fue uno de los primeros empresarios realmente globales) articuló a las varias agencias o sociedades de socorro; creó canales de migración, canales de financiamento: toda una red. Fue el gran articulador de instituciones financieras y de rescate en EE.UU, Gran Bretaña, Francia, Argentina y Alemania. Consiguió transporte, alojamiento y medios de vida para los refugiados.

  • ¿Bolivia abrió sus puertas? ¿Cómo se manejó el ingreso de los casi 20 mil judíos?

RB: El presidente Germán Busch era un presidente nacionalista. Le preocupaba que un país tan grande estuviera tan vacío. A Hochschild no le costó persuadirlo de abrir las puertas del país. Busch tenía una idea más grande que abrir las puertas solamente a refugiados judíos. Emitió un decreto que abría las puertas “a toda persona de buena voluntad” y dispusta a trabajar.

Su condición era que aquellos judíos —y otros— que llegaran, lo hicieran en condición de agricultores. Hochschild probablemente creyó genuinamente que ello era posible. La apertura total de Bolivia generó un alud de cartas preguntando cosas dirigidas a Busch. Lo cierto es que Bolivia no tenía nada preparado: ni una oficina, ni un encargado, ni una estructura de nada.

Más tardó en secarse la firma de decreto, que en que zarparan los primeros barcos con refugiados judíos rumbo al puerto chileno de Arica. Bolivia, el estado boliviano no tenía nada listo. Pero lo poco que pudo hacer bien lo hizo bien: no puso obstáculos. El resto del esfuerzo estuvo en manos de la organización Hochschild: financiar pasajes, recibir a la gente, conseguir y asignarles alojamientos, darles pequeños subsidios, conseguirles empleos y todo tipo de socorros hasta que los refugiados pudieran ponerse de pie.

  • Hace un tiempo dijeron que «no es un libro academicista sino una novela. Lo nuestro es historia escrita en forma de crónica periodística». ¿Por qué decidieron ese formato?

RP: Ambos coautores somos periodistas. Hicimos nuestras primeras armas en agencias internacionales. Manejamos bien el lenaguaje de la crónica periodística. Aplicada a esta historia, podríamos llamarla “historia narrativa”.

Si bien toda la historia es estrictamente cierta y no hemos inventado ni agregado nada, basar una narración solo en documentos puede resultar aburrido de leer. Por lo tanto, nos hemos concedido unas pocas libertades. Como convertir algún intercambio de correspondencia en una diálogo presencial, o traducir un texto formal empresarial a un lenguaje más coloquial y fluido, de modo que todo se lea como novela. Nos hemos esforzado en mantener el equiibrio entre la veracidad de la historia y la facilidad para el lector. Hemos escrito el libro pensando en que el lector no debía lerr palabras, sino ver imágenes.

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  • ¿Qué mensaje deja «Escape a los Andes»?

RP: Que todos aprendemos por experiencia propia, y que nadie aprende en cuerpo ajeno. A pesar de la existencia de EL Holocausto, ha habido otros genocidios: en los Balcanes a principios de los 90, en Ruanda en el 94, en Sudán del Sur aun hoy, y con los Rohihgya y los Huygur en la actualidad. Exterminios biológicos y/o culturales. La diferencias es que hasta La Segunda Guerra Mundial debían surgir personajes como Schindler, Wallenberg, Hochschild u otros. Hoy tenemos agencias internacionales de rescate. El salvataje se ha institucionalizado. Eso habla bien y a la vez mal de la humanidad. Libros como Escape a los Andes ayudan a mantenernos alerta acerca de los prmeros síntomas de autoritarismos e intolerancias que pueden desembocar en muerte masiva.

  • Después de escribir el libro, ¿pueden definirnos quién fue Moritz Hochschild?

RB: Fue un prospero empresario minero judío alemán que hizo su fortuna sobre todo en Bolivia, visto en retrospectiva desde los valores morales del siglo XXI, de manera inescrupulosa. La historia boliviana lo pinta hasta ahora con esos caracteres. Pero tuvo una faceta luminosa, que fue la de rescatador de decenas de miles de seres humanos de una muerte casi seguro en las fauces del nazismo.

  • ¿Qué balance hacen sobre su presencia en la Feria del Libro de Buenos Aires?

RB: Que el libro apenas empieza a ser conocido. Se hizo una pequeña edición que se agotó de inmediato. La primera reimpresión llegó a tiempo parala feria, pero todavía no ha llegado a las librerías. Pero es una historia tan intersante y comprometedora, que no tenemos duda de que los lectores argentinos la abrazarán y la harán suya. Además, porque Argentina juega un rol importante en toda la trama.

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