El conmovedor pedido de un anciano que peleó contra los nazis

Llegó a Uruguay hace una década y vive en los fondos de una parroquia. Pide ayuda para morir en su tierra.

«Hace cuatro años que vengo pidiéndole al consulado que me dé un pasaje para irme, ya que tengo 85 años y quiero pasar mis últimos días en la tierra en la que nací. Pero encontraron todas las excusas que se puedan imaginar para no darme el pasaje. Me dicen que están haciendo todo lo posible para que me vaya, pero hace cuatro años que estoy con esto y no pasa nada», explicó Giovanni Dal Molin, quien peleó en la Segunda Guerra Mundial cuando tenía 16 años.

Este sábado a las 16:30, hora local, habrá una manifestación que se promocionó en Facebook para ayudar a Giovanni. La concentración se hará frente a la Casa de los Italianos y se abrió una cuenta en Abitab para conseguir los fondos que necesita para el viaje.

«Estuve de pie frente al consulado con el cartel ‘Italiano, 85 años, quiere regresar a su país’, incluso bajo la lluvia. La última vez, agarré unas colchas, las tiré al suelo y me acosté ahí. Pero llamaron a la policía, que no tienen ningún derecho de llevarme, en primer lugar porque soy extranjero y en segundo porque no le estoy haciendo mal a nadie», contó Giovanni para un artículo del diario El País.

Giovanni pasa sus días en una humilde vivienda en el fondo de una iglesia. «Aquí vivo de una limosna que me da el consulado: 10.000 pesos (u$s427) cada tres meses. Con eso compro lo que puedo. Tengo arroz, tengo pasta, tengo para comer. También tengo cocina, heladera, colchas. Pero he decidido que me quiero ir, porque siento que estoy llegando al final del camino. Uno se da cuenta cuándo está al final del camino», dijo.

Giovanni quiere regresar a su pueblo natal, Belluno, en la región del Véneto. «Cuando llegue me arreglaré. Puedo conseguir dos pensiones: una social y otra por haber peleado en la guerra cuando tenía 16 años, junto con los partisanos, que era un grupo subversivo contra los nazis y los fascistas de Benito Mussolini», comentó.

Este italiano, que ha sido deportado de México y EEUU por ingresar como ilegal, recuerda con asombrosa claridad el final de la Segunda Guerra Mundial, que lo encontró como combatiente siendo menor de edad.

«Un día los alemanes nos agarraron a 15 o 16 de nosotros. Tuvimos que ir a un campo de concentración en Alemania, pero por suerte era el final de la guerra, cuando los aliados habían bombardeado los trenes, los puentes. Ya no había comunicación y nos mantuvieron como 40 días encerrados. Los de las SS se vistieron de soldados comunes y desaparecieron de la noche a la mañana, porque si los agarraban los partisanos, se los comían vivos. Los de las SS eran los peores alemanes que había, yo los conocí bien», recordó. En prisión, Giovanni vivió cada día con el corazón en la boca. Tal vez el hecho de ser menor de edad fue lo que lo salvó de morir en la horca.

Después de la guerra, vivió en México, Panamá y Estados Unidos. «Me fui ilegalmente con un amigo. Logramos pasar la frontera saltando una valla a 100 metros de los policías, que no nos vieron. Tomamos un autobús para San Diego, con intenciones de ir desde ahí a San Francisco. Pero tenían espías por todos lados, que detectaban a quién no hablaba bien el inglés», señaló.

En ambas posguerras mundiales se produjeron fuertes oleadas de inmigrantes italianos, de manera tal que hasta el fin del tránsito, a mediados de la década de 1950, la presencia de apellidos italianos se volvió casi tan frecuente como la de españoles. Se calcula que el 40% de la población total del Uruguay tiene ancestros italianos. (Infobae)

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