Este fue el mensaje que escribió de puño y letra el papa Francisco antes de irse del museo del Yad Vashen, donde pidió que «nunca más» permita un horror como el del holocausto, «una monstruosidad» y «un pecado» de la que los hombres deben «avergonzarse».
Este mediodía (hora local), Francisco pronunció una sentida oración tras saludar con calidez a siete sobrevivientes de aquel genocidio, encender el fuego de la memoria y rezar ante una corona de flores que le presentaron una niña católica y un niño judío.
El papa llegó al museo del Holocausto acompañado por el presidente de Israel, Shimon Peres, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, tras convertirse en el primer pontífice en visitar la tumba de Theodor Herzl, fundador del sionismo, y hacer una parada inesperada en el memorial de víctimas israelíes del terrorismo.


