La construcción de un monumento por la Shoá en Budapest para recordar a las víctimas del nazismo en Hungría generó un conflicto entre el Gobierno conservador y la comunidad judía local dado que la estatua oculta la responsabilidad húngara en el exterminio de unos 450.000 judíos.
El monumento diseñado por el gobierno muestra al arcángel San Gabriel, símbolo de hungría, siendo atacado por un águila, que representa la Alemania nazi. Esta simbología fue criticada duramente por la oposición de izquierdas y por numerosas organizaciones judías, que niegan esa interpretación de que Hungría fuera una mera víctima del nazismo.
Los trabajos de construcción comenzaron el pasado martes, y desde entonces grupos de manifestantes han acudido cada día a derribar las vallas que rodean la obra, aunque sin llegar a atacar a la estatua en sí. Cuando el gobierno anunció la construcción de este monumento, a fines del año pasado, la consternación fue tal que la mayor organización judía, la Mazsihisz advirtió que no participarán en las celebraciones oficiales por el 70 aniversario del inició del Holocausto húngaro, a menos que el Ejecutivo modificará la estatua.


