Gustavo Jalife, director ejecutivo de la Fundación Raoul Wallenberg, entidad que organizó el acto en recordación a 16 años del fallecimiento del Cardenal Antonio Quarracino en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, dialogó con VIS A VIS de la importante tarea realizada por quien se desempeñó, entre otras funciones, como Obispo de Avellaneda. Además, analizó la importancia del diálogo interreligioso y destacó la presencia de representantes de los diferentes credos en el homenaje.
«Es una conmemoración importante porque el Cardenal Quarracino se puede considerar que es uno de los grandes impulsores del diálogo interreligioso y la Fundación Wallenberg no quería dejar pasar por alto un nuevo aniversario de su fallecimiento», explicó Jalife quien destacó que el acto se pudo realizar «gracias al Cardenal Mario Poli y a la Catedral de Buenos Aires», y así «rendirle un lindo homenaje junto al mural dedicado a las víctimas del Holocausto y los asesinados en los atentados de la Embajada de Israel y la AMIA que inauguró Quarracino en 1997».
Al preguntarle sobre la elección de los oradores, el director ejecutivo de la Fundación Raoul Wallenberg reconoció que «hubo un claro propósito: en primer lugar el Cardenal Poli, la máxima autoridad de la Iglesia Católica; por otro lado el responsable de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Arquidiócesis de Buenos Aires, el Padre Fernando Giannetti; un amigo muchos años de la casa y con mucha autoridad para hablar del tema como lo es Marcos Aguinis; y el Rabino Sergio Bergman como ministro de la fe judía, que nos pareció muy oportuno que estuviera acá y que hiciera algo que yo no recuerdo que tenga antecedentes que fue decir un Kadish, una oración por los muertos, dedicada al Cardenal Quarracino».
Por último, hizo referencia al diálogo interreligioso y la importancia de cada uno de los eventos que se realizan:»Creo que todos los pasos que se dan son importantes, son todas gotas que llenan un vaso. Este es un gesto más con toda la fuerza que tiene simbólico, que no hay que descartarlo, sino todo lo contrario, hay que darle el verdadero valor que tiene, y debemos seguir haciendo cosas para alimentar una conciencia interreligiosa de entendimiento y comprensión que facilita el diálogo, que es lo más importante».


