Un año nuevo judío y dos años pasados desde el 7/10.
Dos años en el que la paz dicha al revés suena a zap…algo así como el vuelo de un pájaro rasante o el estallido de un cohete.
Dos años en los que la convivencia no juega más a las escondidas para soportar a los judíos.
Dos años en los que los foros internacionales demostraron su imparcialidad para juzgar.
Dos años en el que el Israel chocara con el iceberg del antisemitismo que esperaba oculto.
Dos años en los que estalló la historia latente de la Historia señaló al judío culpable de todo.
Dos años en el que el soñado Nunca Más se transformó en Siempre.
Dos años en las sumadas agresiones por aire fueron y son un infierno.
Dos años en los que al mundo la lluvia de cohetes, misiles y drones sobre Israel, lo ignoró.
Dos años de corridas, ataques de pánico, insomnio, heridos y muertes, no le importó.
Dos años en los que vándalos hicieron del sur de Israel un baño de sangre y horror, fue noticia.
Dos años de guerra en el que Israel defiende su derecho a existir y a su pueblo, preocupó.
Dos años que en Gaza fue elegido Hamás para gobernar, fue una información más.
Dos años en los que los terroristas expusieron a su gente desprotegida y hambrienta, no espantó.
Dos años de pena marcando hogares en luto por la demencia musulmana extrema, se fue anunciando.
Fueron dos años para despertar a los enemigos antijudíos defensores palestinos.
Dos años en los que nada ofertaron para la paz de hoy de tantas veces rechazada.
Dos años en los que el mundo se ha transformado en una copia del nazismo.
Dos años acusando, señalando, atentando, discriminando, asesinando al judío.
Dos años en los que el mundo creyó que las Torres Gemelas quedaban solo en Nueva York.
Dos años en el que los blancos de ataque fueron muchos lugares y costaron tantas vidas.
Dos años en el que todo está en la mira del terrorismo yihadista .
Dos años de banderas palestinas sin la ucraniana si es que hacerlas flamear es justicia.
Dos años solo de las palestinas porque solo se ve la guerra que conviene.
Dos años en los que se grita por un solo pueblo habiendo dos guerras injustas.
Tres años del drama ucraniano y el mundo indiferente ante esa masacre.
Tres años que un Putin de acero va destruyendo un país con gran sadismo.
Tres años en los que se quiere dividir Europa volviendo al eje americano soviético-asiático.
Tres años de niños robados, muertos bajo las ruinas, ancianos ambulantes y el mundo sigue…
Tres años de hambre, pobreza, enfermedades, fusilamientos, violaciones, ejércitos, pandillas,
droga, analfabetismo, violaciones infantiles, minas antipersonales pos doquier, misiles con ojivas nucleares, inválidos de guerra y enfermedades, armas cada vez más potentes y veloces,
sumada las catástrofes de los fenómenos de la naturaleza desbastada por el hombre.
Tres años y dos años algo así de espanto localizado en dos países muestrario de la impotencia política internacional para ejercer sus funciones.
Dos años y tres años del Papa en el Vaticano y la ONU en Nueva York y solo juzgamiento indiscriminado hacia Israel , nada para Rusia, y nada contra el Covid del terrorismo autor de la plaga asesina que inunda el planeta.
Dos años de banderas palestinas de portadores ignorantes pero plegados a la moda de defender los derechos humanos para unos y no para otros.
El colmo es haber leído que en Alemania alguien ya puso carteles “Prohibido entrar a judíos” y hoy son los judíos y mañana todos los enemigos de su poder.
Volvió la Inquisición y en España sigue vigente.
Dos años y tres años de guerra y el mundo sigue andando bajo un eclipse ideológico mortal.
Por Martha Wolff.

