
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump calificó como “totalmente inaceptable” la respuesta que Irán envió a través de Pakistán a sus propuestas para poner fin a la guerra, según informó Axios. El mandatario confirmó que trató la reacción iraní con Benjamin Netanyahu.
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Irán entregó su propuesta de paz utilizando a Pakistán como intermediario, mientras que Estados Unidos mantuvo lo que Teherán calificó como “excesivas y maximalistas” demandas.
Los puntos iraníes incluyen el fin del conflicto en toda Asia Occidental —con mención explícita a la guerra de Israel en Líbano—, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre el transporte iraní, la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero, el cese de la “piratería marítima” sobre la flota comercial persa y garantías de no agresión, reportó Infobae.
En su comparecencia semanal, el portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, defendió la postura iraní como “razonable y generosa”, dirigida “al bien de la región y del mundo”. Baghaei acusó a Washington de “exigir concesiones unilaterales moldeadas por una mentalidad influenciada por Israel”.
En el plano inmediato, el cierre del Estrecho de Ormuz —ordenado por Teherán tras el bloqueo naval impuesto en abril— ha provocado el incremento de los precios globales del combustible, situación que, según Axios, ya impactó negativamente en el ánimo de los consumidores estadounidenses y en los niveles de aprobación de Trump. Según estimaciones recogidas por el medio, la popularidad del expresidente ha alcanzado mínimos históricos.
Las exigencias nucleares, el alto el fuego y el impacto regional inmediato
Para evaluar una segunda ronda de conversaciones nucleares, Irán estableció cinco exigencias, que fueron resumidas esta misma semana en el Teherán Times, uno de los medios semi oficiales del régimen islamista:
- Fin de las hostilidades en toda Asia Occidental.
- Levantamiento completo de sanciones.
- Reparaciones por los daños de la guerra.
- Liberación de activos congelados.
- Reconocimiento de su soberanía sobre el Estrecho de Ormuz.
Solo con el cumplimiento de estos puntos Irán considerará el cese definitivo del conflicto y la reapertura del paso marítimo estratégico.
En marzo, las negociaciones indirectas celebradas en Islamabad no lograron avances, ya que la delegación iraní reiteró la negativa a aceptar demandas “inaceptables” por parte de Washington. La tensión permanece elevada, con advertencias reiteradas de retaliación ante cualquier nueva agresión.
Entre el 28 de febrero y el 8 de abril, Estados Unidos y sus aliados mantuvieron acciones militares sobre Irán, periodo tras el cual entró en vigor el actual alto el fuego. Desde entonces, la diplomacia directa no produjo una solución, y las presiones económicas se han trasladado al escenario interno estadounidense, erosionando la base política de Trump ante la proximidad de las elecciones de noviembre.
Las declaraciones del portavoz militar iraní, Mohammad Akraminia, advirtieron que los buques que transiten por el estrecho sin la cooperación iraní enfrentarán “consecuencias graves”. Además, Akraminia sostuvo que Washington “nunca podrá convertir el norte del océano Índico en un verdadero bloqueo naval con sus flotas”.
El presidente Masoud Pezeshkian aseguró: “Nunca inclinaremos la cabeza ante el enemigo y, si se habla de diálogo o negociación, eso no implica rendición o retroceso”. Irán reiteró que cualquier nueva agresión será respondida con un contraataque devastador, para el cual afirma estar preparado.
Durante su rueda de prensa, Baghaei insistió: “¿Es irrazonable que Irán exija el fin de la guerra en la región, el cese de la piratería marítima y la recuperación de activos bloqueados desde hace años?”.
