»El encendido de velas y el acto en el Museo del Holocausto hicieron una celebración de Jánuca completa»

El presidente de la DAIA, Julio Schlosser, dialogó en exclusiva con VIS A VIS luego del encendido de velas que encabezó la institución comunitaria con la presencia de un gran número de representantes diplomáticos de muchos países, y el acto en el Museo del Holocausto en el que se conmemoró la actuación de diferentes personalidades búlgaras durante la Shoá.

«Realmente creo que fue un acto muy importante porque todo reconocimiento que se hace a personas, instituciones o países que ayudaron a los judíos a sobrevivir y sobrellevar el Holocausto, que fueron protegidos e impidieron su traslado a los campos de concentración, tiene una importancia primordial, y el hecho que el Museo de la Shoá haya reconocido a la República de Bulgaria, en aquel momento el Reino de Bulgaria, en la persona de su embajador, y que haya estado presente la embajadora de Israel (Dorit Shavit) y distintas autoridades del cuerpo diplomático le dio real jerarquía», destacó Schlosser con respecto al evento realizado en el Museo del Holocausto de la Ciudad de Buenos Aires.

«Para mí, como presidente de la DAIA, fue un honor ser invitado, darme el privilegio de prender una vela de Jánuca y dejar expresarme con palabras de aquello que todos sentimos por las personas que colaboraron a salvar las vidas de judíos en esa época negra de la humanidad», reconoció.

Al hablar del encendido de las luminarias en el acto organizado por la DAIA, el titular de la representación política de la comunidad judía argentina expresó que «hubo representantes de 32 países lo que es realmente inusitado, nosotros llamamos a esta actividad ‘Jánuca diplomático’, porque la mayor parte del cuerpo diplomático argentino estuvo presente, al igual que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con la presencia de Claudio Avruj (Subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, y presidente del Museo del Holocausto de Buenos Aires), también estuvo el Subsecretario de Culto de la Nación, Guillermo Olivieri, y Federico Villegas Beltran, director de Derechos Humanos de la Cancillería argentina».

En el acto estuvieron presentes los embajadores de Costa Rica, Luis Cordero Arias; de Nueva Zelanda, Hayden Montgomery; de Panamá, Mario Boyd Galindo; de Austria, Karin Proidl; de Alemania, Bernhard Graf von Waldersee; de Bélgica, Patrick Renault; de Francia, Jean-Michel Casa; de Suiza, Johann Matyassy; de la Santa Sede, Emil Pau Tscherrig; del Estado de Israel, Dorit Shavit; de la República Checa, Petr Kopřiva; de Azerbaiyán, Mammad Ahmadzada; de Italia, Teresa Castaldo y de Rusia, Víctor Coronelli; los 1º secretarios de las embajadas de Polonia, Jan Wlodarczyk; de Italia, Francesco Taliani de Marchio; de Sudáfrica, Zelda Vrolick; y de Taiwan, Nieves Lan; de la embajada de Estados Unidos, la secretaria de asuntos políticos, Shanna Scott y el Ministro Consejero, Daniel Perrone; el consejero de Asuntos Económicos de la embajada de Grecia, Konstantinos Dikaros; y justamente Schlosser dijo que esta importante presencia de diplomáticos es «una señal que ‘no todo esta perdido’. Es una batalla que venimos librando no sólo contra el antisemitismo sino contra toda forma de discriminación, de exclusión, y en este sentido el rol del Museo del Shoá que en determinadas ocasiones fue designado para una probation para aquellos que cometieron actos discriminatorios, de corte racista y antisemita, es realmente importante y alienta a la DAIA y a todas las instituciones argentinas en la búsqueda de una sociedad inclusiva, que no discrimine, y que aprenda a convivir con el distinto».

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