A 1 AÑO DE LA MUERTE DEL FISCAL ALBERTO NISMAN- Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría realizó un análisis político para la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS acerca de un nuevo aniversario de la muerte del fiscal de la UFI-AMIA y las diferencias políticas que se plantean en el caso con respecto al gobierno anterior y al gobierno de Mauricio Macri.
A un año de la muerte de Nisman puede decirse que ésta, junto con su denuncia, influyó poco en la derrota electoral del Kirchnerismo. Ya en marzo de 2015 los efectos políticos negativos del hecho para el gobierno se habían diluido. Solo un pequeño grupo liderado por Santiago Kovadloff mantuvo con coraje moral y en forma mensual la llama de esta causa.
En el caso Nisman convergen el cuestionado acuerdo con Irán respecto a la investigación del atentado de la AMIA, que es un tema de política exterior; la denuncia de Nisman contra la presidenta, que en mi opinión es un tema de política interior; y la investigación de la muerte de Nisman, que se ha transformado en un tema institucional.
El gobierno de Macri adopta una posición antagónica a la de Cristina Kirchner en el caso Nisman. No sólo dejó caer la inconstitucionalidad del acuerdo con Irán, sino que creó una secretaría de estado a cargo del ex senador radical Mario Cimadevilla para investigar la denuncia de Nisman y su muerte. Ya hay un fiscal que ha pedido al juez Rafecas que reabra la causa y la mencionada secretaría que acaba de crearse también la impulsará. Este compromiso fue asumido por el nuevo gobierno frente a las entidades judías como la AMIA y la DAIA, que reclaman se investigue.
Los nombramientos en cargos importantes del Ejecutivo de las dos dirigentes del PRO que más denunciaron el caso, Patricia Bullrich en Seguridad y Laura Alonso en la Oficina Anticorrupción, no hacen más que confirmar la posición del gobierno en esta cuestión, que es la contraria a la asumida por Cristina Kirchner.

